Presupuesto Fiscal, monitoreo y evaluación
Al finalizar más de medio año de la gestión presupuestal del Gobierno, el ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, debería explicar públicamente y con total transparencia, cómo ha sido el desempeño de la administración del presupuesto nacional para el año fiscal 2007. Esto resulta fundamental al conocerse que el Gobierno planea una reestructuración de la deuda pública total de Panamá, que actualmente asciende a 10,719 millones de dólares. Y toda acción para contener el gasto normalmente equivale a comprometer aún más el presupuesto para el cumplimiento de los pagos con la enorme y pesada deuda externa del país olvidando otros sectores de bienestar social.
En la actualidad, la deuda externa panameña es de 8,208 millones de dólares y el principal acreedor de la misma, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De allí que cualquier iniciativa que indique que el gobierno de Torrijos pretenda "minimizarla", seguramente tendría un fuerte impacto en el cumplimiento de las demás metas nacionales.
Por eso la importancia de que tales decisiones se tomen sometiendo a la opinión pública las propuestas que se estén analizando al respecto.
El Gobierno adelantó que presentará una ley de responsabilidad fiscal para instrumentar mejor la política de contención de gastos, pero el riesgo es atender casi exclusivamente el pago de la deuda externa sacrificando otros programas.
Según la experiencia de otros organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, aquellas naciones de América Latina que informan su estrategia de gestión bajo el prisma del programa de cumplimiento de metas sociales y económicas (algunos ya lo están haciendo) han demostrado un mejor control del presupuesto y han podido medir sus resultados con total transparencia.
La gestión fiscal por resultados busca mejorar el impacto de la acción pública de las decisiones que emanan del Ejecutivo, donde la planificación estratégica, la definición de metas cuantificables y el desempeño de cada órgano de gobierno tienen inmediatas consecuencias que pueden ser advertidas por la sociedad y, por supuesto, también por los responsables al más alto nivel para hacer la correcciones a tiempo.