Prevención en el nuevo mundo
Hemos estado en constante y asombrosa evolución en los últimos 50 años como no se soñó en veinte siglos y a cuyas circunstancias debemos avenirnos para nuestra cotidiana existencia y organizarnos para ello. Los descubrimientos y las invenciones le han procurado a la humanidad grandes beneficios. Uno de los más importantes ha sido el avance de la medicina. No obstante, el ser humano ha sufrido desde los más remotos tiempos males incurables, pestes, ciclones, terremotos, erupciones volcánicas y, sobre todo, guerras que han gran cantidad de muertes. Pero ninguno de esos azotes ha sido jamás algo semejante al SIDA, que constituye muerte inevitable.
Pavorosa es la noticia de que hay en el mundo 60 millones de afectados. El número de ellos que han fallecido en nuestro pequeño país es proporcionalmente alarmante. Además, se estima que tenemos 20 mil portadores que ignoran su contaminación y que pueden transmitir el mal. Pese a constantes advertencias y consejos para prevenirse del contagio desde hace 10 años, casi nada o muy poco se ha logrado. La población tiene que comprender que los fines de semanas son peligrosos por la promiscuidad que se da en los sitios de diversión.
Entretenerse y pasar momentos alegres es muy humano, pero el SIDA seguirá aumentando si no se es cauteloso en tales lugares, puesto que no faltará en ellos gente nocherniega, tabernaria e impenitentemente que transmita el mal.