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Primero de septiembre


Hoy, a un puñado de semanas del fin de siglo, un nuevo gobierno asume la conducción del país. Legítimamente elegidos en los órganos Ejecutivo y Legislativo son los representantes del pueblo en esos cargos, y deben poner el bien común por encima de cualquier interés particular.
Para mí, la vara para medir la trayectoria de los elegidos no es ni edad, sexo, profesión, dinero o apariencia, sino la capacidad y la voluntad de meterle el hombro a estos temas claves:
1. Nuestros representantes deben ser profundamente honestos(as), coherentes, sencillos(as) y transparentes en su actuar. Luchar frontalmente contra toda forma de corrupción.
2. Deben tener la capacidad para concertar un modelo de desarrollo, que ligue el crecimiento económico con la equidad social y la sostenibilidad ambiental, y que puede convivir con la globalización sin deshumanizar a la gente. En ese marco los beneficios de los bienes canaleros deben beneficiar a toda la población del país. Panamá debe lograr gradualmente su actual posición de ser uno de los países con la peor distribución del ingreso en el mundo a través de mecanismos de equidad como la educación, reformas fiscales, políticas públicas, descentralización y desarrollo local
3. Deben tener una profunda convicción civil y patriótica, expresada en la negación de cualquier arreglo que sirva para instalar bases militares en el territorio, o de permitir cualquier intento de militarización interna. Es decir ni bases ni cuarteles. Al mismo tiempo deben ser profundamente respetuosos de los derechos humanos fundamentales de la población panameña.
4. Deben tener una convicción democrática profunda, respetando la voluntad popular, logrando la separación real de los poderes del Estado, descentralizando política y administrativamente al país, y apoyando la creación de una nueva Constitución Nacional a través de mecanismos democráticos que incluyan a todos los sectores nacionales.
5. Deben poseer una profunda sensibilidad social en especial en relación a la realidad de la exclusión y la pobreza, impulsando una vigorosa cruzada que trascienda el paternalismo o el asistencialismo en favor de una auténtica promoción comunitaria que permita a la gente ser protagonista de su propio desarrollo. Entender que los pobres tienen rostro y asociaciones, y por ello apoyar y estimular a las cooperativas, grupos comunales, sindicatos y asociaciones.
6. Deben ser capaces de impulsar un buen gobierno democrático, honesto y eficiente, diametralmente opuesto a un sector público opaco y desfalleciente, socialmente ineficaz, administrativamente improductivo, orgánicamente caótico, económicamente despilfarrador y políticamente burocratizado.
7. Debe contribuir a generar la apertura a la participación de la sociedad civil. Articular la presencia de la democracia representativa con la democracia participativa. Optar por la participación es "aceptar la diversidad y el conflicto, es asumir la pluralidad de intereses legítimos y contrapuestos, significa renunciar al monopolio del poder político y administrativo por parte de las autoridades elegidas."(Jordi Borja)
8. Deben ponerle atención especial a la situación del Panamá rural e indígenas, a través de una transformación agraria integral y sostenible.
9. Deben impulsar las acciones necesarias para proteger y mejorar el medio ambiente tanto en el campo como en la ciudad. Lograr mayor igualdad entre los géneros, el cese de toda forma de discriminación racial o étnica y generar nuevas oportunidades para la juventud.
10. Deben impulsar la eficiencia en el uso del gasto social y mejorar los servicios públicos sin necesariamente privatizarlos, como es el caso del IDAAN y la CSS. La designación de Juan Jované en la Caja sería una señal luminosa de que ésta es la intención.
A la cabeza del nuevo gobierno está por primera vez una mujer, a las que hace unas décadas se les negaba el derecho al voto. En ella muchos depositan sus esperanzas de un gobierno que mire hacia, y trabaje por y con los excluidos de este país. Esa responsabilidad la comparten su equipo de gobierno, legisladores, alcaldes y representantes, y también cada ciudadano pues es responsabilidad nuestra monitorear la marcha de la cosa pública, participar y también presionar y criticar cuando dé a lugar. Al fin y al cabo el país es de todos y todas aunque muchas veces no lo pareciera.

101 años de Panamá América

 
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