default

Principios de la Contratación Pública


La Ley 56 de 1995 constituye, actualmente, la herramienta principal utilizada para normar los contratos que utiliza la administración pública en lo referente a obras, servicios y bienes. Sin embargo, la misma adolece de diversas lagunas legales que a nuestro juicio deben ser llenadas con suma urgencia, ya que esta materia es compleja y árida. A guisa de ejemplo, nuestra máxima corporación de justicia se ha pronunciado a través de distintos fallos a instancia de parte con la finalidad de uniformar los criterios aplicables en dicha legislación. Sin embargo, los principios rectores en la contratación pública constituidos por transparencia, legalidad y responsabilidad del funcionario no se aplican adecuadamente en la totalidad de los casos, quizá por falta de experiencia en el manejo de los mismos por parte de la entidad contratante o ante la ausencia de criterios legales que sean más ilustrativos en la materia.
Se hace necesario promover una mayor orientación y capacitación continua en las diversas entidades públicas que manejan la legislación, con la finalidad de que se obtenga siempre el mejor precio con las especificaciones técnicas más favorables que coadyuven a satisfacer los mejores intereses del Estado.
Mario Luque
Abogado
(mluque@sinfo.net)
Ante el hecho, evidente que el Tribunal Electoral no realizó pronunciamiento alguno dentro de los dos días que establece el Código Judicial en su artículo 2558, omitiendo la Resolución respectiva... el Recurso de Hecho fue el vehículo legal que utilizó la parte afectada para hacer llegar a la Corte Suprema la Advertencia de Inconstitucionalidad.
Para ilustración del señor Procurador y sus doctos asesores, percibimos, sin lugar a dudas, que la Corte Suprema de Justicia reconoce que en materia electoral el Tribunal Electoral es la máxima instancia y contra sus decisiones solamente cabe el Recurso de Consideración... pero que, en materia procesal, el Tribunal Electoral está supeditado a la Corte en cuanto al cumplimiento de las leyes del debido proceso, advertencia de inconstitucionalidad por la norma aplicar y Recurso de Inconstitucionalidad y la norma aplicada, y por consiguiente el Tribunal Electoral no se exceptúa del control constitucional que es única y exclusivamente competencia de la Corte Suprema de Justicia.
Se entera usted, señor Procurador, que el tiempo invertido en estudiar las leyes y mejores asesores es más conveniente para la Justicia que el tiempo invertido en un suculento almuerzo con majares y vinos exquisitos... Notará usted, por el contenido de este modesto escrito, que hemos investigado el tema en cuestión y que nuestros asesores son estudiosos y respetuosos de la Constitución y de las leyes... Le sugiero que haga lo mismo y verá que no hay necesidad de cambiar a las autoridades de seguridad estatal... Lo conducente es conocer la Constitución a cabalidad y aplicar, dentro de los términos indicados, la leyes correspondientes a los delitos o faltas que se comentan... Esto es si entiende usted cuales son sus responsabilidades. Así lo percibo, así lo escribo.
Una paciente hipertensa espera en la sala. Una ex vecina, al conocer la condición, interviene y alerta a los médicos de la condición de su amiga. A los pocos minutos la hipertensa ingresa a la sala.
La señora jubilada, que había venido a buscar una receta para su hijo, se quedó para ayudar, además, a otro amigo que sangraba sin recibir atención. Criticó la falta de sensibilidad de los médicos y de estímulos para quienes hacen el trabajo más difícil mientras otros conversan y no les interesa qué tienen los pacientes.
Al respecto, El Panamá América pudo comprobar cómo una doctora le dijo a quienes observan desde la puerta de vidrio: "¡Qué me miran¡ ¡No miren para acá si no voy a tirarles la puerta en la cara!". Dijo esto a ancianos, a enfermos y familiares que tenían más de 12 horas de estar allí esperando atención, algunos canalizados por tratamiento intravenoso.
Aunque parezca insólito, unos trataron de calmar su enojo fumando, pese a su malestar, comprando billetes de lotería y otros contando una anécdota. La sala se fue despejando a las 8:00 p.m.. Algunos conformes, otros escépticos como Agustina Cedeño, de 64 años, quien padece de asma hace cuatro años al igual que diabetes. Ese día, la quinta vez en la semana que acudía, aunque fue referida para hospitalización, le dieron salida.
Se fue luego de radiografías, exámenes y con el malestar a cuestas, repasando en su mente qué le está causando los ataques. Media hora después salió Catalina. Volvió a cubrirse con su abrigo rojo, ya no con el mismo ánimo que en la mañana cuando la cobijó del rocío, con la diferencia que ahora la resguardaría de la fría brisa y del sereno de la noche.
Tanto la periodista que escribe esta nota como el fotógrafo se sometieron a atención en el cuarto de urgencia, paso importante para preparar este reportaje. Dentro del consultorio el tiempo es de unos 10 apresurados minutos, que se advierten porque el médico mira su reloj para darle fiel cumplimiento.
Le pregunta al paciente qué siente, si padece alguna enfermedad y luego de escuchar rápidamente, se procede a los exámenes de laboratorio, placas o la práctica de un electrocardiograma, si se requiere.
En segundos se tienen los resultados. Le da la receta y concluye la sesión. Todo esto en diez minutos. ¡Asombroso! La atención es rápida y no se le niega a nadie aunque vaya por un simple resfriado o un dolor de oído.
La disponibilidad y acción del personal palideció el rostro del fotógrafo de El Panamá América, a quien casi le practican una cirugía por un aparente absceso en la mandíbula. Su temperatura subió y de su boca ni palabra, sólo balbuceos, porque apenas el aire llegaba a sus pulmones.
Un segundo de vacilación hace que la galena tome la atinada decisión de consultar con un colega, quien le aconseja esperar los resultados de la prueba de sangre y la última palabra de un especialista.
El paciente se somete a los exámenes pero decide no ingresar a la sala porque el caso no requería ese tratamiento. Su temor ante un apresurado diagnóstico le asusta y lo espanta del cuarto de urgencia.
Al llegar a su casa tiene un mensaje: "Señor, debe volver al Cuarto de Urgencia de la Especializada para practicarle una cirugía". Ironías del destino, qué eficiencia para unos y qué penuria para otros, que volvieron sobre sus pasos sin un remedio a su mal.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América