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Prioricemos la prevención


Algunas veces las medidas tendientes a reprimir el delito funcionan, otras veces no. Para saber por qué las tasas de criminalidad, que son hechos objetivos, bajan o suben hay que mirar más allá de lo que prescribe el Código Penal. La policía puede hacer un excelente trabajo de prevención, siempre y cuando se echen fuera de la institución las manzanas podridas y se promueva el profesionalismo de la fuerza pública. Agentes entrenados con un enfoque comunitario, y dotados de recursos apropiados, son un elemento importante en toda estrategia de prevención. También se necesita trabajar en la disminución de los riesgos de que el delito ocurra, por eso parece saludable la presencia de los Ministros de Educación y Desarrollo Social en el Gabinete de Seguridad. El país tiene altas expectativas sobre esta nueva institucionalidad, pues pareciera que las ideas se están agotando. Si se combinan las estrategias de fortalecer el tejido de las comunidades, de llevar seguridad a las familias en los barrios, con las de golpear sistemáticamente al crimen organizado, sobre todo en lo relativo a las finanzas que potencian el poder de maldad de estas redes, entonces estaremos a las puertas del cambio más anhelado por la ciudadanía. Las nuevas autoridades deben establecer claramente cuál es el punto de partida hoy, para poder compararse con lo que se haya logrado dentro de seis meses, luego en un año, en dos, etc. Es el momento de mostrar que esa politiquería tan dañina en el tema de la seguridad se acabó de una vez por todas.

101 años de Panamá América

 
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