Prioridad de la descontaminación
Por razones de todos conocidas, los panameños hemos vivido y sufrido muy íntimamente las relaciones de nuestra patria con los EU. En nuestra opinión la administración saliente jugó un papel sumiso en este vital asunto. De modo que no es de extrañar que con el inicio de un nuevo gobierno se discutan las prioridades que éste tendrá al respecto.
Consideramos que las prioridades en este campo nos la imponen hechos irreversibles: el traspaso del Canal al control panameño, la reversión de la última pulgada de tierra canalera, y la descontaminación de todo este territorio. Las primeras dos prioridades se puede decir que marchan sobre carriles, con la excepción, por supuesto, de los nombramientos por nepotismo, amiguismo o clientelismo en la agencia canalera, y de los casos de asignación preferencial de casas revertidas. Estos hechos han mancillado la imagen del país ante propios y extraños.
El tema de la descontaminación cabal, por no llamarle perfecta, es el que nos parece que ocupará el primer puesto ya que los EU se han movido con pies de plomo al respecto. Al mediodía del 31 de diciembre de este año se supone que se haya descontaminado todo el territorio de la antigua Zona del Canal. Sin embargo, no es un secreto que una vez más las leguleyadas de las interpretaciones, por parte del más poderoso, nos echan tierra en los ojos señalando que se está descontaminando dentro de lo que se "interpreta" como viable. Es una manera sutil, por no llamarle canalla, de revertirnos nuestras tierras con un porcentaje de riesgos de muerte inaceptable. Lo mismo sucedió durante la invasión, nadie ha determinado a ciencia cierta cuántos panameños fueron aniquilados durante la misma, más importante es si hubo muertes de norteamericanos.
En breve, repetimos, este hecho nos impone la descontaminación completa, cabal, acabada, de nuestras tierras canaleras como primera prioridad. Entre otras prioridades sobresalen las relaciones económicas con EU y la derogación o no del Tratado de Neutralidad. Nos parece que en lo económico podemos hacer bastante, pero mayormente depende de si los gringos pueden hacer buenos negocios con nosotros. ºA buck is a buck! A ellos durante más de un siglo más les ha interesado si les servimos para sus objetivos geopolíticos.
Por consiguiente, para ellos el Tratado de Neutralidad, principalmente con las enmiendas DeConcini, Nunn y Church, que nos fueron impuestas por su Cámara Alta, es lo esencial, lo vital. Al contrario, opinamos que para nosotros es primordial quitarnos de encima el paraguas del Pentágono. Recalcamos que estamos hablando de palabras en un convenio internacional, porque EU ni las palabras ni los principios hubieran detenido la invasión de 1989. Sus designios geopolíticos llevaron al coloso a defenestrar a las Fuerzas de Defensa y a sus líderes, a quienes habían amamantado y cobijado hasta en sus planillas. ¿Qué esperar ahora que son la única superpotencia en el mundo?
De modo que consignamos otra vez nuestra opinión de ciudadano lego, pero responsablemente preocupado: Debemos intentar que se derogue el Tratado de Neutralidad tan pronto nos sea conveniente, sea mañana, dentro de seis meses o cinco, diez o quince años. La posición que se reconcilia con nuestra dignidad es que no queremos tener un tratado que a fin de cuentas será interpretado por el signatario más fuerte. De modo que nuestra interpretación debe ser que nada nos compromete a perpetuidad. Las venias y genuflexiones al coloso están de más. Si adoptamos una postura digna, estableceremos unas relaciones más sólidas con EU. Los beneficios y ventajas económicas deberán ocurrir por añadidura
Consideramos que las prioridades en este campo nos la imponen hechos irreversibles: el traspaso del Canal al control panameño, la reversión de la última pulgada de tierra canalera, y la descontaminación de todo este territorio. Las primeras dos prioridades se puede decir que marchan sobre carriles, con la excepción, por supuesto, de los nombramientos por nepotismo, amiguismo o clientelismo en la agencia canalera, y de los casos de asignación preferencial de casas revertidas. Estos hechos han mancillado la imagen del país ante propios y extraños.
El tema de la descontaminación cabal, por no llamarle perfecta, es el que nos parece que ocupará el primer puesto ya que los EU se han movido con pies de plomo al respecto. Al mediodía del 31 de diciembre de este año se supone que se haya descontaminado todo el territorio de la antigua Zona del Canal. Sin embargo, no es un secreto que una vez más las leguleyadas de las interpretaciones, por parte del más poderoso, nos echan tierra en los ojos señalando que se está descontaminando dentro de lo que se "interpreta" como viable. Es una manera sutil, por no llamarle canalla, de revertirnos nuestras tierras con un porcentaje de riesgos de muerte inaceptable. Lo mismo sucedió durante la invasión, nadie ha determinado a ciencia cierta cuántos panameños fueron aniquilados durante la misma, más importante es si hubo muertes de norteamericanos.
En breve, repetimos, este hecho nos impone la descontaminación completa, cabal, acabada, de nuestras tierras canaleras como primera prioridad. Entre otras prioridades sobresalen las relaciones económicas con EU y la derogación o no del Tratado de Neutralidad. Nos parece que en lo económico podemos hacer bastante, pero mayormente depende de si los gringos pueden hacer buenos negocios con nosotros. ºA buck is a buck! A ellos durante más de un siglo más les ha interesado si les servimos para sus objetivos geopolíticos.
Por consiguiente, para ellos el Tratado de Neutralidad, principalmente con las enmiendas DeConcini, Nunn y Church, que nos fueron impuestas por su Cámara Alta, es lo esencial, lo vital. Al contrario, opinamos que para nosotros es primordial quitarnos de encima el paraguas del Pentágono. Recalcamos que estamos hablando de palabras en un convenio internacional, porque EU ni las palabras ni los principios hubieran detenido la invasión de 1989. Sus designios geopolíticos llevaron al coloso a defenestrar a las Fuerzas de Defensa y a sus líderes, a quienes habían amamantado y cobijado hasta en sus planillas. ¿Qué esperar ahora que son la única superpotencia en el mundo?
De modo que consignamos otra vez nuestra opinión de ciudadano lego, pero responsablemente preocupado: Debemos intentar que se derogue el Tratado de Neutralidad tan pronto nos sea conveniente, sea mañana, dentro de seis meses o cinco, diez o quince años. La posición que se reconcilia con nuestra dignidad es que no queremos tener un tratado que a fin de cuentas será interpretado por el signatario más fuerte. De modo que nuestra interpretación debe ser que nada nos compromete a perpetuidad. Las venias y genuflexiones al coloso están de más. Si adoptamos una postura digna, estableceremos unas relaciones más sólidas con EU. Los beneficios y ventajas económicas deberán ocurrir por añadidura