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Prioridad de lo inmediato


Hay que felicitar al "establishment" político, porque ha iniciado el cacareado Diálogo Nacional. En la práctica, el establishment es dominado por el arnulfismo y el PRD. No pretendo ignorar a los demás grupos sectarios pero, realmente, los dos partidos mencionados tienen el poder -dentro del sistema que prevalece- para hacer o no hacer lo necesario para enrumbar nuestro país por derroteros más democráticos, léase más prósperos.
En cuanto al Diálogo Nacional, yo pienso que son prioritarias las medidas inmediatas que inicien el combate contra la corrupción, el desempleo y la recesión. En ese orden. Es decir, creo que en las presentes circunstancias la mayoría de los panameños somos inmediatistas. Por supuesto, no se deben subestimar las medidas cuyos efectos por fuerza son de mediano y largo plazo. Me impacienta el aparente tortuguismo del diálogo. La situación que vivimos exige una deliberada y mesurada celeridad. Pero gobierno y oposición no son los únicos que tienen vela en este "entierro". Todos los sectores representativos, inclusive cada ciudadano, debemos cooperar para detener la baja en picada de nuestra economía y, muy especialmente, de nuestros valores éticos y morales. Y pensar que hay tantos grupos que aparentemente no se detienen a sopesar la grave responsabilidad que tienen en estos empeños.
Sobresalen los grupos que han cerrado calles. Espero que algunos han dejado de incurrir en esta práctica conscientes de que le hacen daño principalmente a ciudadanos de clase media y baja, que dicen defender y representar. Con esto no pretendo reducir la importancia que tiene el perjuicio que estos tranques causan a toda actividad económica.
Los grupos que están en la mira de la opinión pública son los estudiantiles, tanto de la Universidad de Panamá, como de colegios notoriamente conocidos. Se me ocurre que sus tranques le han restado autoridad moral para señalarle a los politiqueros de siempre las acciones que consultan los verdaderos intereses de la nación panameña.
En estos días, la FENASEP ha organizado lo que denomina "trabajo a desgano" para demandar el pago inmediato de los CERPAN. Opino que se debe pagar. Sin embargo, pienso que este trabajo tortuguista no es efectivo porque se asemeja a la lentitud con que se desempeñan cotidianamente los servidores públicos. Pienso que la FENASEP debe sopesar si un factor importante en esta lentitud es el exceso de empleados producto del populismo de la narcodictadura.
Mi proclividad inmediatista me lleva a preocuparme intensamente por el diálogo que se lleva a cabo para buscar soluciones actuariales en la CSS. Ya este diálogo lleva sus buenos años. También se ha pospuesto, una y otra vez, el mejoramiento de la calidad de nuestra educación.
Igualmente, mortifican las posibles medidas económicas que emanen del mentado Diálogo Nacional. ¿Se decidirá reducir los gastos públicos y aumentar los impuestos? ¿Deben, los que pueden, continuar y hasta incrementar los gastos para aumentar el circulante? En lugar de criticar acremente, como lo hicieron al comienzo del presente gobierno (actitud que ha cambiado significativamente), ¿deberán los empresarios hacer de tripas corazón y aumentar sus inversiones y aportes en aras del bien común?
Los anteriores son algunos de los pensamientos que me vienen a la mente en mi afán porque los panameños actuemos, inmediatamente si es posible, para afrontar las crisis que acosan a nuestro pequeño país. Y estos no son los únicos problemas. Por ejemplo, está pendiente que consensuemos el tema de la ampliación del canal. Opino que no se ha hecho lo suficiente. ¡Y hay tantos otros que merecen atención inmediata!

101 años de Panamá América

 
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