Prisionero hace 20 años
Motivo: Traté de manifestarme con otros ciudadanos contra el sistema en convocatoria de la Cruzada Civilista Popular, organización que varios miembros del PAPO lanzábamos con esa acción, ante la paralización de la Cruzada no popular.
Ya, el 1 de marzo, los miembros del PAPO habíamos logrado la represión de la dictadura, cuando a las 12:00 meridiano reiniciamos el programa radial del PAPO en Radio Mundial. Unos 25 minutos de transmisión radial bastaron para que elementos que se decían del G-2 irrumpieran en los estudios y nos sacaran a todos los que estábamos transmitiendo.
Desde el intento de la Cruzada del Empujón Final (octubre 87) habíamos perdido la calle y unos paposos, para el 8 de abril, con organizaciones populares convocamos una manifestación. No habíamos pisado la calle cuando los antimotines nos reprimieron a eso de las 3:00 de la tarde. Me repliego y cuando monto mi vehículo, veo que una patrulla me persigue. Viendo que no había escape, llego hasta la clínica de mi colega Alfredo Berguido, con la idea de que alguien conozca de mi detención y así fue. Apresan en esa esquina al profesor José Cambra por detenerse a ver, igual que a los doctores Duncan.
Me interrogan agentes del DENI, porque el 16 de marzo, Macías, Barrera y otros oficiales trataron de defenestrar a Noriega sin lograrlo, por lo que el G-2 estaba desarticulado.
Luego de pasarme de un lado a otro, ya caída la noche me llevan a la Modelo donde el siquiatra Algis Torres me hace un interrogatorio de salud general, diciéndole yo que así como entraba vivo aspiraba a salir.
Para esos momentos mi esposa, acompañada del Dr. Morales III y el Lic. Méndez Fábrega, gestionaban en el juzgado nocturno mi libertad, la cual no se da, hasta la mañana siguiente, a pesar de haber pagado esa misma noche una multa, sin haber comparecido ante el juez nocturno.
A media madrugada en la llamada “Preventiva” de La Modelo llega, dirigidos por un militar, un grupo de maleantes que realizan robo, uno por uno de los 15 civilistas que estábamos detenidos. En la mañana siguiente fuimos saliendo uno a uno.
20 años después, la democracia por la que luchábamos sigue por alcanzarse. No hemos avanzado más allá de una parodia de democracia electorera.
Los maleantes que oprimieron al pueblo durante 21 años deambulan libremente. Unos cuantos militares fueron procesados y condenados. Sus apoyos civiles, actúan como modelos a seguir u ostentan cargos públicos que deberían ser restringidos para ellos, si no por sanciones penales, por lo menos por sanciones morales.
Hace 20 años aspirábamos a una nueva república; hoy sigo aspirando a lo mismo, mediante un proceso constituyente. Si no nos damos esa oportunidad, seguiremos generando lo que ya es una ultra degradación social, económica y política. El futuro es que un aventurero político cautive a las masas y se haga, por votos, del poder público y se repita otra dictadura.