Privándonos de lo major
SE HA cometido un error al no aclararse que no ha sido la primera vez que se ha utilizado el supuesto "novedoso" sistema "pay per view" en Panamá.
El primer "pay per view" hizo su debut en realidad a principios de la década de los años 1970, cuando de manera similar a la reciente pelea de la Araña Vásquez, se transmitió a través de circuito cerrado la pelea entre el "Neoyorican" Edwin Viruet contra Mano de Piedra Duran a diez asaltos; era julio (o agosto?) del ´74, llevándose a cabo el encuentro en Westchester County, Nueva York. Tal fecha marcó la ocasión cuando para ese entonces por primera y ultima vez se experimentaría con el hoy en día llamado "pay per view". El evento, montado por el gran promotor ya fallecido, Jesús "El Master" Gómez, no llegó a obtener la gran esperada acogida; y no fue porque quienes como "cuatro gatos".... nos la ingeniáramos ver gratis toda la cartilla boxística desde un techo, sino porque la recaudación que se logró no ameritó por cierto, la continuidad de otras futuras transmisiones. La asistencia, no sobrepasó siquiera las trescientas personas, pero, un hecho curioso se dio: quienes logramos asistir al gimnasio del colegio Javier esa noche fuimos, sin quererlo.... ¡los únicos privilegiados en todo el país que pudimos ver la pelea de Duran en vivo! La pregunta ética que surge entonces es: ¿se establecerá en esta segunda vuelta de manera permanente el "pay per view" a costa nuevamente de sacrificar a una gigantesca teleaudiencia desde Yaviza hasta Punta Burica?
Lo que aparentemente pareciera estar sucediendo apunta a que, consciente o inconscientemente, nos están encaminando a privarnos de poder ver en vivo por la televisión nada menos que a nuestros propios boxeadores, los mejores mundialmente en cuanto a técnica se refiere, según los críticos. Y esto debería ser preocupante ya que desafortunadamente a través del tiempo, sin darnos cuenta, nos hemos estado privando por igual de disfrutar otras "rarezas únicas" de Panamá. ¿O será que privarnos de disfrutar o reconocer, por así decirlo, las "rarezas fenomenales panameñas" de éxito mundial forma parte de nuestra idiosincrasia?
A nivel comercial poseemos por ejemplo, el langostino más grande del mundo, el internacionalmente famoso "Panamá Jumbo", pero lastimosamente también nos han privado de poder consumirlo entre los panameños, al menos que estuviéramos residiendo en Nueva York.
Tomemos el caso de la piña tabogana. Aunque llegó a ser considerada, en un pasado, la más dulce del mundo, nos han privado de apreciarla, consumirla y cultivarla masivamente. ¿Por qué?
Inclusive se ha aseverado de que a nivel mundial poseemos también los mas ágiles y versátiles Crouppiers, según conocedores y expertos jugadores del extranjero. .¿Por qué entonces nos hemos privado de traer de distintas partes del mundo a los más "bravos magnates chinguero?
¿Por qué tabúes y prejuicios tercermundistas nos hemos privado hasta de sacarle provecho sabio, científico y medicinal a la marihuana silvestre reconocida como la mejor del mundo, "la Panamá Red" del Golfo de San Miguel?
¿Qué ha privado al IPAT de fomentar aun más el turismo mediante los sitios y recursos mencionados anteriormente?
Mas allá de depender enormemente del Canal como atractivo, deberíamos no escatimar esfuerzos por tratar además de mercadear la gama superlativa de recursos y cualidades ya descritas o por conocer, por lo que limitarse únicamente a promocionar por ejemplo, la vía España como "la calle más larga en el mundo para ir de compras" (tal como increíblemente solía años atrás aparecer en panfletos), no nos hace lo suficientemente diferentes para encausarnos a impulsar el desarrollo de un turismo sostenible.
De vuelta al punto inicial: en cuanto al deporte del boxeo, si así se le podría llamar, no se trata de defenderlo ni atacarlo sino hacer un llamado para evitar que nos sigan privando de disfrutar o utilizar sabiamente nuestros frutos y privilegios como nación afortunada. ¿Llegaremos a privarnos también de poder saborear o disponer del mejor café del mundo que actualmente poseemos como ocurrió con el "Blue Mountain" de Jamaica?
Hagamos pues, y por qué no, como los japoneses, quienes desde sus hogares, en la mayoría de las ocasiones, y gracias al apoyo del Estado y la empresa privada, logran ver simultáneamente en vivo y gratis las transmisiones boxísticas de campeonato mundial a la par de bares y centros de entretenimiento. Por ende, ¿qué será más productivo: una mayor bolsa para el boxeador producto del "pay per view" o el ánimo, frenesí y admiración de todo un pueblo presenciando en vivo a su campeón?
El primer "pay per view" hizo su debut en realidad a principios de la década de los años 1970, cuando de manera similar a la reciente pelea de la Araña Vásquez, se transmitió a través de circuito cerrado la pelea entre el "Neoyorican" Edwin Viruet contra Mano de Piedra Duran a diez asaltos; era julio (o agosto?) del ´74, llevándose a cabo el encuentro en Westchester County, Nueva York. Tal fecha marcó la ocasión cuando para ese entonces por primera y ultima vez se experimentaría con el hoy en día llamado "pay per view". El evento, montado por el gran promotor ya fallecido, Jesús "El Master" Gómez, no llegó a obtener la gran esperada acogida; y no fue porque quienes como "cuatro gatos".... nos la ingeniáramos ver gratis toda la cartilla boxística desde un techo, sino porque la recaudación que se logró no ameritó por cierto, la continuidad de otras futuras transmisiones. La asistencia, no sobrepasó siquiera las trescientas personas, pero, un hecho curioso se dio: quienes logramos asistir al gimnasio del colegio Javier esa noche fuimos, sin quererlo.... ¡los únicos privilegiados en todo el país que pudimos ver la pelea de Duran en vivo! La pregunta ética que surge entonces es: ¿se establecerá en esta segunda vuelta de manera permanente el "pay per view" a costa nuevamente de sacrificar a una gigantesca teleaudiencia desde Yaviza hasta Punta Burica?
Lo que aparentemente pareciera estar sucediendo apunta a que, consciente o inconscientemente, nos están encaminando a privarnos de poder ver en vivo por la televisión nada menos que a nuestros propios boxeadores, los mejores mundialmente en cuanto a técnica se refiere, según los críticos. Y esto debería ser preocupante ya que desafortunadamente a través del tiempo, sin darnos cuenta, nos hemos estado privando por igual de disfrutar otras "rarezas únicas" de Panamá. ¿O será que privarnos de disfrutar o reconocer, por así decirlo, las "rarezas fenomenales panameñas" de éxito mundial forma parte de nuestra idiosincrasia?
A nivel comercial poseemos por ejemplo, el langostino más grande del mundo, el internacionalmente famoso "Panamá Jumbo", pero lastimosamente también nos han privado de poder consumirlo entre los panameños, al menos que estuviéramos residiendo en Nueva York.
Tomemos el caso de la piña tabogana. Aunque llegó a ser considerada, en un pasado, la más dulce del mundo, nos han privado de apreciarla, consumirla y cultivarla masivamente. ¿Por qué?
Inclusive se ha aseverado de que a nivel mundial poseemos también los mas ágiles y versátiles Crouppiers, según conocedores y expertos jugadores del extranjero. .¿Por qué entonces nos hemos privado de traer de distintas partes del mundo a los más "bravos magnates chinguero?
¿Por qué tabúes y prejuicios tercermundistas nos hemos privado hasta de sacarle provecho sabio, científico y medicinal a la marihuana silvestre reconocida como la mejor del mundo, "la Panamá Red" del Golfo de San Miguel?
¿Qué ha privado al IPAT de fomentar aun más el turismo mediante los sitios y recursos mencionados anteriormente?
Mas allá de depender enormemente del Canal como atractivo, deberíamos no escatimar esfuerzos por tratar además de mercadear la gama superlativa de recursos y cualidades ya descritas o por conocer, por lo que limitarse únicamente a promocionar por ejemplo, la vía España como "la calle más larga en el mundo para ir de compras" (tal como increíblemente solía años atrás aparecer en panfletos), no nos hace lo suficientemente diferentes para encausarnos a impulsar el desarrollo de un turismo sostenible.
De vuelta al punto inicial: en cuanto al deporte del boxeo, si así se le podría llamar, no se trata de defenderlo ni atacarlo sino hacer un llamado para evitar que nos sigan privando de disfrutar o utilizar sabiamente nuestros frutos y privilegios como nación afortunada. ¿Llegaremos a privarnos también de poder saborear o disponer del mejor café del mundo que actualmente poseemos como ocurrió con el "Blue Mountain" de Jamaica?
Hagamos pues, y por qué no, como los japoneses, quienes desde sus hogares, en la mayoría de las ocasiones, y gracias al apoyo del Estado y la empresa privada, logran ver simultáneamente en vivo y gratis las transmisiones boxísticas de campeonato mundial a la par de bares y centros de entretenimiento. Por ende, ¿qué será más productivo: una mayor bolsa para el boxeador producto del "pay per view" o el ánimo, frenesí y admiración de todo un pueblo presenciando en vivo a su campeón?