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Problema carcelario


El hacinamiento de reclusos en nuestras cárceles es de tan seria condición que se hace impostergablemente necesario construir otras nuevas o ampliar las existentes conforme hemos venido sosteniendo desde hace meses.
El aumento constante de nuestra población carcelaria, debido a la inmensa cantidad de delitos de todo tipo que nos agobia, hace peligrosamente sofocante y contaminante el ambiente en todas ellas.
A consecuencia, quizás, de una agenda no explicada, el Estado se ha visto en la triste necesidad de idear fórmulas heroicas de desahogo a través del otorgamiento de casa por cárcel y la creación de días multa; así evitar un mayor atiborramiento y reduce los gastos de manutención, pero en ambos casos es muy poco lo que se puede lograr dado el inmenso número de detenidos que hay a lo largo y ancho del país. Además estos paliativos no resuelven el problema por ser los unos peligrosos e injustos los otros.
No podemos continuar la ceguera. Los infiernos que tenemos en cada una de nuestras cárceles hacen ya indispensable afrontar la situación sinceramente y con valentía. No hay ni habrá más remedio para resolver el problema que el de construir unas nuevas y modernizar las existentes. Será muy costoso el financiamiento, sí, pero resultará trágico y de mucho mayor costo social el no afrontar la realidad y convencernos de que no queda más remedio.
El mosquito es más fácil de eliminar en estado acuático. En etapa adulta los insecticidas van a matar sólo un 50%, el resto se vuelve inmune al veneno porque la información se la pasan a los huevecillos para que las crías nazcan resistentes.
Del Río destacó que los funcionarios del Centro de Salud Rómulo Roux de Betania y Pueblo Nuevo, han confrontado problemas para visitar residencias y apartamentos en estos sectores.
"Cuando hacen inspecciones la gran mayoría de las casas están cerradas, las empleadas no dejan entrar a nadie sin permiso de sus dueños, y cuando fumigan, la gente cierra las ventanas", añadió el médico.
Durante el 2005 se registraron 983 casos de dengue en Panamá, de los cuales dos fueron dengue hemorrágico (de éstos, uno falleció).
En el mismo período en Costa Rica se reportaron 33 mil 520 casos de dengue, de los que 50 fueron hemorrágicos (dos murieron).
Mientras que en Colombia fueron de 18, 011 casos reportados, de los cuales 241 fueron por dengue hemorrágico (13 murieron).


La existencia de talleres de repuestos e industrias que poseen tanques y enseres de almacenamiento a la intemperie, propicia los criaderos de mosquitos.
Siendo así, se deben eliminar de los predios de las residencias o industrias llantas viejas, tanques bajos y elevados, barriles, tinajas, macetas, floreros, baldes o depósitos inservibles, bloque de concreto, huecos en los árboles, juguetes inservibles, latas y envases desechables, botellas vacías, pedazos de botellas pegados a los muros, canaletas que retengan agua lluvia, chatarra y carros abandonados.
En entrevista a Panamá América, la ejecutiva de ventas panameña, Migdalia Torres, narró el calvario que sufrió en el 2000, cuando padeció dengue hemorrágico, dos años después de contraer el dengue clásico.
Torres fue hospitalizada en el Hospital Santo Tomás por siete días en una sala especial donde estaba aislada.
Allí le dieron al principio sólo líquidos porque no toleraba alimentos sólidos. La mantenían sedada porque como la picazón era insoportable, se hacía daño en la piel con las uñas, acción que rompía los capilares y dejaba ver marcas rojizas (sangre) bajo la piel.
"Se piensa que el mosquito está en San Miguelito, Veranillo, Río Abajo y no es así, por mi experiencia me he dado cuenta que está donde menos la gente se lo imagina", advirtió.

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