Problemas del recurso hídrico en el Arco Seco
El miércoles 24 de julio, por invitación del Presidente del Comité Organizador, Ing. Invanhoe Ruiz, participé como expositor en el Primer Foro Regional sobre la Problemática del Recurso Hídrico en el Arco Seco, que se realizó en la sede de la Villa de los Santos del Centro Regional de la Universidad Tecnológica en Azuero. El tema que desarrollé tuvo que ver con el "Marco legal y jurídico en materia de recursos hídricos, su alcance y problemas de competencia". Los organizadores del foro regional tuvieron el acierto de convocar y congregar a los representantes más calificados de las instituciones que en el régimen vigente poseen la experiencia y la idoneidad para la búsqueda de soluciones a los problemas del recurso hídrico en la región del Arco Seco que se extiende por la superficie de la provincia de Herrera y de los Santos.
El debate que se llevó a cabo en el cónclave de la Villa heroica, condujo en primer término a cuestionar la posición del país acerca de cómo desarrollamos, gestionamos y administramos nuestros recursos hídricos. Un desarrollo y una gestión de esta naturaleza dirigido a la mejora sustentable del bienestar humano, como lo tienen previsto los especialistas, sólo puede avanzar si es "económicamente viable, socialmente equitativo y ambientalmente sostenible".
En el mundo contemporáneo el agua ha generado una serie de iniciativas estratégicas globales como la Comisión Mundial del Agua. ¿A qué se debe la prioridad que según los entendidos se le otorga a "un recurso que, después de todo, era fundamental para las necesidades humanas mucho antes del comienzo de la civilización"? La respuesta es terminante, pero también es angustiosa. Está determinado que el tema del agua justifica la prioridad que se le otorga porque la demanda de la misma está rápidamente excediendo su disponibilidad en muchas partes del mundo, y la región del Arco Seco no es excepción por ser este un fenómeno que preocupa a la humanidad.
En la región de Azuero el problema está a punto de convertirse en una preocupación permanente. Hay interrogantes concretas. Por ejemplo, ¿cómo asegurar que el Río La Villa tenga en el futuro un caudal suficiente para alimentar una potabilizadora que le asegure un adecuado abastecimiento de agua a las ciudades de Chitré, La Villa de los Santos, Guararé y Las Tablas? La preocupación sube de punto, con la amenaza de la llegada del fenómeno del Niño. Entonces, el problema del agua será vivido con redoblada angustia. La realidad hace que los lugareños no tengan solamente la impaciencia proverbial por "el Agua de Mayo". Tienen una impaciencia cotidiana no tanto por "el pan nuestro de cada día" como por "el agua nuestra de cada día".
La crisis del agua es un problema mundial que afecta profundamente a Panamá, singularmente por el funcionamiento de la Vía Interoceánica, que es un canal de agua dulce. Los problemas que se suscitan en la región metropolitana adyacente al Canal no se circunscriben a esta área pues alcanzan a toda la extensión del país. Importantes publicaciones ponen de relieve que hoy día se están extrayendo unos 3,800 km3 anuales de agua dulce de los lagos, ríos y acuíferos del mundo. Es el doble del volumen que se extraía hace 50 años.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en un revolucionario informe titulado "Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 (PMAM-3)", compilado por más de 1,000 expertos y que se dio a conocer en mayo de este año, alude al cambio medioambiental en los últimos 30 años, a la vez que presenta las perspectivas para el futuro. Señala que las decisiones que adoptemos hoy y mañana, definirán el tipo de medio ambiente del que disfrutarán las presentes y futuras generaciones; y que son fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora, y otros sistemas de apoyo a la vida sobre los que dependen las generaciones actuales y futuras.
El informe indica que para el año 2032, más de la mitad de la población mundial podría vivir en áreas con un gran estrés por falta de agua si las fuerzas del mercado son las que dirigen el escenario político, económico y social del planeta. Agrega, que la degradación de la calidad medioambiental del planeta tierra, está intensificando la vulnerabilidad de la gente ante riesgos naturales como ciclones, inundaciones y sequías.
Sobre el tema "agua dulce", indica que la cantidad de gente que vive en áreas con grave estrés por falta de agua, tanto en términos absolutos como relativos, aumenta bajo un escenario de Primero los Mercados, en prácticamente todo el planeta. Se calcula que para el 2032, un 65% de la población mundial se ve afectada en contraste con algo más del 40% en el 2002.
Alrededor de la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados. Dos mil millones de personas, alrededor de un tercio de la población mundial, dependen del suministro de agua subterránea. En algunos países (partes de India, China, Asia Occidental, la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos del Oeste), los niveles de agua subterránea, están bajando a causa de una extracción excesiva. El bombeo excesivo puede conducir a que agua salada penetre en aguas costeras.
A nivel mundial las aguas residuales son la mayor fuente de contaminación por volumen, con descargas en aumento de los países en desarrollo a consecuencia de la rápida urbanización, el crecimiento demográfico y una falta de planificación y financiación para sistemas de alcantarillado y estaciones depuradas. Reducir la descarga de aguas residuales es uno de los objetivos principales de un programa que se lanzó por el PNUMA en 1995 y se revitalizó en el 2001.
En diversos foros he planteado la tesis que relaciona al Canal con el desarrollo integral del país y la soberanía económica de los panameños y las panameñas, sobre los recursos naturales en la extensión nacional. Hace unos días en una crónica que publiqué, sobre "Los esclusajes, el agua y el Canal", tomando como base el presupuesto oficial de la ACP, hice referencia al hecho de que la Autoridad del Canal de Panamá contribuye a abastecer el 95% del agua potable que consumen el millón 400 mil personas que habitan la ciudad de Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera, lo cual le resulta un negocio pingüe. En el 2001, la potabilización le costó a la ACP la suma de 6 millones 111 mil balboas, en tanto que sus ingresos ese año por venta de agua potable, teniendo como principal comprador al IDAAN, ascendieron a 17 millones 484 mil balboas, lo cual le significó a la ACP, una ganancia neta de 11 millones 373 mil balboas.
Si tomamos en cuenta la irremisible relación que existe entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo integral de Panamá, y que en cada esclusaje se arrojan al mar 52 millones de galones de agua dulce, tenemos que admitir que existen razones morales incontrastables que justifican que a partir del año 2003, las ganancias que perciba la Autoridad del Canal por venta de agua potable, formen parte de un plan de financiamiento que el Estado, a mi juicio, está obligado a destinar para el adecuado abastecimiento, manejo y protección del agua en toda la República, bajo la responsabilidad de una entidad autónoma especializada, con presupuesto propio, susceptible de ser creada con tal propósito. Se contribuiría así a la formación de una conciencia nacional de nuestros problemas. A la vez induciríamos a la Autoridad del Canal para que no sólo dirija sus esfuerzos, a favorecer los intereses de los usuarios del Canal, sino que también para que le dé preeminencia al compromiso que tiene esa entidad de involucrarse responsablemente en el desarrollo de la Nación panameña en su integridad.
Según Abadía, el aumento del pasaje no ha producido los resultados económicos que se esperaban, debido a que la creación de las nuevas rutas de Tocumen y la 24 de Diciembre por la Tumba Muerto han mermado pasajeros a la ruta de Pedregal.
Indicó que estas nuevas rutas han disminuido en casi un 90% los transbordos de pasajeros, que eran la ganancia neta de los conductores de la ruta de Pedregal, en puntos principales como El Parador.
Según el palanca, después de las 7:00 p.m., muchos busitos colegiales se dedican a transportar pasajeros desde El Parador, lo que también ha contribuido a mermar los ingresos.
Manifestó que la unificación del pasaje a B/.0.25 eliminó el problema conocido por los conductores como el “jopeo”, en el cual el pasajero no pagaba el pasaje real, sino que siempre declaraba los B/.0.15.
Con el “jopeo” se perdían casi hasta B/.15.00 por vuelta, pero ahora las nuevas rutas y los piratas son los que nos perjudican económicamente.
Para Abadía el sistema de cuenta puede ser sustituido por otro mejor para ellos, pero todo es voluntad de los dirigentes del transporte y del Gobierno para hacer cumplir la ley sobre el transporte público.
Sugirió que ambas partes, autoridades y transportistas se pongan de acuerdo para ensayar otras formas de pago, que puedan ayudar económicamente a los conductores.
Reconoció que el sistema de cuenta motiva a que muchos conductores tengan que viajar a altas velocidades para cumplir con el pago al propietario, ya que si no la completa, acumula una deuda en su contra.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.
El debate que se llevó a cabo en el cónclave de la Villa heroica, condujo en primer término a cuestionar la posición del país acerca de cómo desarrollamos, gestionamos y administramos nuestros recursos hídricos. Un desarrollo y una gestión de esta naturaleza dirigido a la mejora sustentable del bienestar humano, como lo tienen previsto los especialistas, sólo puede avanzar si es "económicamente viable, socialmente equitativo y ambientalmente sostenible".
En el mundo contemporáneo el agua ha generado una serie de iniciativas estratégicas globales como la Comisión Mundial del Agua. ¿A qué se debe la prioridad que según los entendidos se le otorga a "un recurso que, después de todo, era fundamental para las necesidades humanas mucho antes del comienzo de la civilización"? La respuesta es terminante, pero también es angustiosa. Está determinado que el tema del agua justifica la prioridad que se le otorga porque la demanda de la misma está rápidamente excediendo su disponibilidad en muchas partes del mundo, y la región del Arco Seco no es excepción por ser este un fenómeno que preocupa a la humanidad.
En la región de Azuero el problema está a punto de convertirse en una preocupación permanente. Hay interrogantes concretas. Por ejemplo, ¿cómo asegurar que el Río La Villa tenga en el futuro un caudal suficiente para alimentar una potabilizadora que le asegure un adecuado abastecimiento de agua a las ciudades de Chitré, La Villa de los Santos, Guararé y Las Tablas? La preocupación sube de punto, con la amenaza de la llegada del fenómeno del Niño. Entonces, el problema del agua será vivido con redoblada angustia. La realidad hace que los lugareños no tengan solamente la impaciencia proverbial por "el Agua de Mayo". Tienen una impaciencia cotidiana no tanto por "el pan nuestro de cada día" como por "el agua nuestra de cada día".
La crisis del agua es un problema mundial que afecta profundamente a Panamá, singularmente por el funcionamiento de la Vía Interoceánica, que es un canal de agua dulce. Los problemas que se suscitan en la región metropolitana adyacente al Canal no se circunscriben a esta área pues alcanzan a toda la extensión del país. Importantes publicaciones ponen de relieve que hoy día se están extrayendo unos 3,800 km3 anuales de agua dulce de los lagos, ríos y acuíferos del mundo. Es el doble del volumen que se extraía hace 50 años.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en un revolucionario informe titulado "Perspectiva del Medio Ambiente Mundial-3 (PMAM-3)", compilado por más de 1,000 expertos y que se dio a conocer en mayo de este año, alude al cambio medioambiental en los últimos 30 años, a la vez que presenta las perspectivas para el futuro. Señala que las decisiones que adoptemos hoy y mañana, definirán el tipo de medio ambiente del que disfrutarán las presentes y futuras generaciones; y que son fundamentales para los bosques, océanos, ríos, montañas, fauna y flora, y otros sistemas de apoyo a la vida sobre los que dependen las generaciones actuales y futuras.
El informe indica que para el año 2032, más de la mitad de la población mundial podría vivir en áreas con un gran estrés por falta de agua si las fuerzas del mercado son las que dirigen el escenario político, económico y social del planeta. Agrega, que la degradación de la calidad medioambiental del planeta tierra, está intensificando la vulnerabilidad de la gente ante riesgos naturales como ciclones, inundaciones y sequías.
Sobre el tema "agua dulce", indica que la cantidad de gente que vive en áreas con grave estrés por falta de agua, tanto en términos absolutos como relativos, aumenta bajo un escenario de Primero los Mercados, en prácticamente todo el planeta. Se calcula que para el 2032, un 65% de la población mundial se ve afectada en contraste con algo más del 40% en el 2002.
Alrededor de la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados. Dos mil millones de personas, alrededor de un tercio de la población mundial, dependen del suministro de agua subterránea. En algunos países (partes de India, China, Asia Occidental, la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos del Oeste), los niveles de agua subterránea, están bajando a causa de una extracción excesiva. El bombeo excesivo puede conducir a que agua salada penetre en aguas costeras.
A nivel mundial las aguas residuales son la mayor fuente de contaminación por volumen, con descargas en aumento de los países en desarrollo a consecuencia de la rápida urbanización, el crecimiento demográfico y una falta de planificación y financiación para sistemas de alcantarillado y estaciones depuradas. Reducir la descarga de aguas residuales es uno de los objetivos principales de un programa que se lanzó por el PNUMA en 1995 y se revitalizó en el 2001.
En diversos foros he planteado la tesis que relaciona al Canal con el desarrollo integral del país y la soberanía económica de los panameños y las panameñas, sobre los recursos naturales en la extensión nacional. Hace unos días en una crónica que publiqué, sobre "Los esclusajes, el agua y el Canal", tomando como base el presupuesto oficial de la ACP, hice referencia al hecho de que la Autoridad del Canal de Panamá contribuye a abastecer el 95% del agua potable que consumen el millón 400 mil personas que habitan la ciudad de Panamá, Colón, Arraiján y La Chorrera, lo cual le resulta un negocio pingüe. En el 2001, la potabilización le costó a la ACP la suma de 6 millones 111 mil balboas, en tanto que sus ingresos ese año por venta de agua potable, teniendo como principal comprador al IDAAN, ascendieron a 17 millones 484 mil balboas, lo cual le significó a la ACP, una ganancia neta de 11 millones 373 mil balboas.
Si tomamos en cuenta la irremisible relación que existe entre el funcionamiento del Canal y el desarrollo integral de Panamá, y que en cada esclusaje se arrojan al mar 52 millones de galones de agua dulce, tenemos que admitir que existen razones morales incontrastables que justifican que a partir del año 2003, las ganancias que perciba la Autoridad del Canal por venta de agua potable, formen parte de un plan de financiamiento que el Estado, a mi juicio, está obligado a destinar para el adecuado abastecimiento, manejo y protección del agua en toda la República, bajo la responsabilidad de una entidad autónoma especializada, con presupuesto propio, susceptible de ser creada con tal propósito. Se contribuiría así a la formación de una conciencia nacional de nuestros problemas. A la vez induciríamos a la Autoridad del Canal para que no sólo dirija sus esfuerzos, a favorecer los intereses de los usuarios del Canal, sino que también para que le dé preeminencia al compromiso que tiene esa entidad de involucrarse responsablemente en el desarrollo de la Nación panameña en su integridad.
Según Abadía, el aumento del pasaje no ha producido los resultados económicos que se esperaban, debido a que la creación de las nuevas rutas de Tocumen y la 24 de Diciembre por la Tumba Muerto han mermado pasajeros a la ruta de Pedregal.
Indicó que estas nuevas rutas han disminuido en casi un 90% los transbordos de pasajeros, que eran la ganancia neta de los conductores de la ruta de Pedregal, en puntos principales como El Parador.
Según el palanca, después de las 7:00 p.m., muchos busitos colegiales se dedican a transportar pasajeros desde El Parador, lo que también ha contribuido a mermar los ingresos.
Manifestó que la unificación del pasaje a B/.0.25 eliminó el problema conocido por los conductores como el “jopeo”, en el cual el pasajero no pagaba el pasaje real, sino que siempre declaraba los B/.0.15.
Con el “jopeo” se perdían casi hasta B/.15.00 por vuelta, pero ahora las nuevas rutas y los piratas son los que nos perjudican económicamente.
Para Abadía el sistema de cuenta puede ser sustituido por otro mejor para ellos, pero todo es voluntad de los dirigentes del transporte y del Gobierno para hacer cumplir la ley sobre el transporte público.
Sugirió que ambas partes, autoridades y transportistas se pongan de acuerdo para ensayar otras formas de pago, que puedan ayudar económicamente a los conductores.
Reconoció que el sistema de cuenta motiva a que muchos conductores tengan que viajar a altas velocidades para cumplir con el pago al propietario, ya que si no la completa, acumula una deuda en su contra.
Abadía denunció que en esta situación el Gobierno no ha tomado en cuenta que el transporte público está saturado con muchas unidades nuevas que han entrado al sistema, aunado a la crisis económica.
Abadía confirmó que actualmente no se rigen por contrato de trabajo. Se hace un acuerdo verbal entre el propietario del bus y el conductor, quien en última instancia se responsabiliza de todo lo que le suceda al autobús.
Manifestó que muchos propietarios descuentan a los conductores cuando son víctimas de robo, el dinero de la cuenta que debieron haber entregado.
Destacó que para evitar los robos, los palancas dejan guardado en la piquera o en otro lugar de confianza el dinero que van recogiendo durante las vueltas, y muchos como él, tienen un arma blanca para defenderse.
En la piquera de Pedregal, semanalmente entre dos y tres palancas son asaltados, comentó.
Otra desventaja para los conductores en la relación de trabajo es que tienen que pagar, aparte de la cuenta diaria ( B/.80.00), el aseo del bus, que tiene un valor de B/.4.00 y el tanque lleno de diesel, cuyo precio asciende a B/.17.00.
Abdiel Abadía sabe que éste no es el mejor trabajo, pero confía en que algún día la proporción de las ganancias cambie un poco a favor de los palancas.