Profecías cumplidas
Hace unos treinta años, cuando empezó la fiebre del cobre preconizada por el General Torrijos y todo el séquito de su gobierno dictatorial, yo me pronuncié en contra de ese descabellado proyecto. Vivíamos momentos en que los que no estaban de acuerdo con la política del dictador, mejor se fueran a vivir a Miami, sede de los desterrados panameños.
No obstante, dije muy claramente lo que pensaba, y no dejo de admirar que publicaran aquellas opiniones tan en oposición a los que mandaban. Yo dije que la mina de Cerro Colorado no sería nunca explotada; y que esperarían a gastar unos cien millones de dólares para luego declarar que liquidaban ese proyecto. Don Temístocles Díaz Quelquejeu, político fallecido por el que sentía un sincero afecto, me envió un telegrama en el que me decía: que estaba de acuerdo conmigo, pero no darían por liquidado el proyecto sino cuando se hubieran gastado cuatro veces más de lo que yo suponía. No sé cuántos cientos de millones se gastaron en Cerro Colorado (creo que nadie lo sabe), pero de lo que sí estamos seguros es que de esa mina no extrajeron ni un solo lingote de cobre.
Pocos años después vino lo de la construcción del puente sobre el Canal de Panamá (Puente Van Dam). Aquí hice una profecía similar a la anterior: ese puente no se construirá, y liquidarán el proyecto cuando se hubieran gastado unos cien millones de dólares más. Tampoco sé cuántos millones se gastaron, pero si sabemos que no se construyó durante el gobierno de la dictadura. El genial Lolo Silvera hizo una caricatura, basado en mi crónica, en la que aparecía un panameño preguntándole a otro: "¿Viste alguna vez el Puente Van Dam?". "¡Nadie ha podido verlo jamás, porque los materiales usados en su construcción son tan finos que no se pueden ver ni con un microscopio electrónico!", respondió el otro.
Y ahora mucho más reciente, durante el gobierno actual, se declaró que la carretera Boquete-Cerro Punta (en Chiriquí) se construiría de todos modos (dígalo usted de la manera que quiera). Entonces, volví a opinar que esa carretera no se construiría; y que solamente me interesaba saber qué harían con los 6.7 millones de dólares que se habían destinado para su construcción. Ya se sabe que no la va a construir este gobierno (y casi con seguridad que tampoco el próximo), pero vuelvo con la pregunta inquietante: ¿Y los 6.7 millones de dólares qué será de ellos? ¿Se perderán como los millones de Cerro Colorado y del puente Van Dam?
Y una última cuestión que aparentemente vi antes de que se produjera. Cuando hace poco el ex presidente Endara dijo que se inscribiría en el partido Solidaridad, publiqué un artículo (El Panamá América 13 de mayo pasado), en el que le advertía que no comprendía por qué iba a actuar de esa manera. Copio textualmente lo que escribí entonces: "No entiendo esta nueva perspectiva de Endara. Él ingresará a un partido, pero no será el jefe de él; y por eso, no puede decir que desde Solidaridad hará una oposición vertical y digna. Todos sabemos que el jefe supremo del colectivo es el señor Samuel Lewis Galindo, y a él es a quien debe preguntársele si está dispuesto a poner su partido en oposición tan radical. ¿Estaría Lewis Galindo, que tiene un sobrino "que quiere como si fuera un hijo", como vicepresidente del próximo gobierno PRD, dispuesto a realizar una oposición tan vertical como la de Endara? Así las cosas, entre ambos se formaría un forcejeo desde la cúpula del partido que desembocaría en una pronta ruptura.
Yo le recomendaba a Endara (por quien voté) que le sería "mucho más ventajoso, para asegurar su destino político y su prestigio personal, formar un nuevo partido y no que se incorpore a otro colectivo político, en el que sólo encontrará diferencias y contradicciones con su modo de actuar y pensar".
Si no me equivoco, eso fue exactamente lo que sucedió, ¿no es cierto?¿Viste alguna vez el Puente Van Dam?". "¡Nadie ha podido verlo jamás...
No obstante, dije muy claramente lo que pensaba, y no dejo de admirar que publicaran aquellas opiniones tan en oposición a los que mandaban. Yo dije que la mina de Cerro Colorado no sería nunca explotada; y que esperarían a gastar unos cien millones de dólares para luego declarar que liquidaban ese proyecto. Don Temístocles Díaz Quelquejeu, político fallecido por el que sentía un sincero afecto, me envió un telegrama en el que me decía: que estaba de acuerdo conmigo, pero no darían por liquidado el proyecto sino cuando se hubieran gastado cuatro veces más de lo que yo suponía. No sé cuántos cientos de millones se gastaron en Cerro Colorado (creo que nadie lo sabe), pero de lo que sí estamos seguros es que de esa mina no extrajeron ni un solo lingote de cobre.
Pocos años después vino lo de la construcción del puente sobre el Canal de Panamá (Puente Van Dam). Aquí hice una profecía similar a la anterior: ese puente no se construirá, y liquidarán el proyecto cuando se hubieran gastado unos cien millones de dólares más. Tampoco sé cuántos millones se gastaron, pero si sabemos que no se construyó durante el gobierno de la dictadura. El genial Lolo Silvera hizo una caricatura, basado en mi crónica, en la que aparecía un panameño preguntándole a otro: "¿Viste alguna vez el Puente Van Dam?". "¡Nadie ha podido verlo jamás, porque los materiales usados en su construcción son tan finos que no se pueden ver ni con un microscopio electrónico!", respondió el otro.
Y ahora mucho más reciente, durante el gobierno actual, se declaró que la carretera Boquete-Cerro Punta (en Chiriquí) se construiría de todos modos (dígalo usted de la manera que quiera). Entonces, volví a opinar que esa carretera no se construiría; y que solamente me interesaba saber qué harían con los 6.7 millones de dólares que se habían destinado para su construcción. Ya se sabe que no la va a construir este gobierno (y casi con seguridad que tampoco el próximo), pero vuelvo con la pregunta inquietante: ¿Y los 6.7 millones de dólares qué será de ellos? ¿Se perderán como los millones de Cerro Colorado y del puente Van Dam?
Y una última cuestión que aparentemente vi antes de que se produjera. Cuando hace poco el ex presidente Endara dijo que se inscribiría en el partido Solidaridad, publiqué un artículo (El Panamá América 13 de mayo pasado), en el que le advertía que no comprendía por qué iba a actuar de esa manera. Copio textualmente lo que escribí entonces: "No entiendo esta nueva perspectiva de Endara. Él ingresará a un partido, pero no será el jefe de él; y por eso, no puede decir que desde Solidaridad hará una oposición vertical y digna. Todos sabemos que el jefe supremo del colectivo es el señor Samuel Lewis Galindo, y a él es a quien debe preguntársele si está dispuesto a poner su partido en oposición tan radical. ¿Estaría Lewis Galindo, que tiene un sobrino "que quiere como si fuera un hijo", como vicepresidente del próximo gobierno PRD, dispuesto a realizar una oposición tan vertical como la de Endara? Así las cosas, entre ambos se formaría un forcejeo desde la cúpula del partido que desembocaría en una pronta ruptura.
Yo le recomendaba a Endara (por quien voté) que le sería "mucho más ventajoso, para asegurar su destino político y su prestigio personal, formar un nuevo partido y no que se incorpore a otro colectivo político, en el que sólo encontrará diferencias y contradicciones con su modo de actuar y pensar".
Si no me equivoco, eso fue exactamente lo que sucedió, ¿no es cierto?¿Viste alguna vez el Puente Van Dam?". "¡Nadie ha podido verlo jamás...