Programa agrícola nacional
Pese a las reservas del sector privado y de la oposición política, el "Plan Agro Compita" es una decisión atinada. Los agricultores, especialmente los de arroz, cerdo, maíz y leche, necesitaban del apoyo con préstamos blandos, exoneraciones, incentivos y una garantía de compra de su producción futura a precio aceptable y bajo el aval del Gobierno Nacional.
Técnicamente no hay novedad en la fórmula. Es lo mismo que hace Estados Unidos y muchos de los demás países desarrollados, para asegurar sus propias fuentes de suministro alimenticio. Sencillamente, no quieren depender de la comida ajena. Lo demás lo pueden arrebatar o comprar a precio de oro si es preciso a terceros, pero no los alimentos, que es su primer bien estratégico. Obviamente, siempre está el riesgo que afuera se consiga el mismo producto más barato. Pero el alimento más caro es el que no existe. Y de eso se trata. No es aconsejable, tras la actual crisis alimenticia mundial, depender de los suministros extranjeros, a más de que uno se hace vulnerable al chantaje y a la dependencia siempre indeseable.
El presidente brasileño "Lula" Da Silva, pudo parecer simpático hace poco cuando, con ocasión a una reunión de mandatarios en Centroamérica, dijo que autorizaría la venta de arroz a Panamá por los estrechos lazos de amistad entre ambos; pero el gesto para nosotros dejó ver una faceta peligrosa, la de la dependencia del favor o generosidad ajena, por la fragilidad que conlleva.
Panamá debe mantener su estrategia de independencia alimentaria, no importa quién sea el gobernante de turno. Nunca más debe depender nuestra mesa, del suministro extranjero. Igual que hacemos con el combustible y la electricidad, debemos tener nuestras propias existencias de renovación periódica.