Programa de Seguridad Integral (PROSI), ¿una esperanza para nuestra juventud?
Desde la administración de Gobierno pasada, se estructuró un programa de seguridad integral dirigido a mejorar la situación de inseguridad nacional en la que participan frecuentemente jóvenes de la capital y del interior del país, mediante su inserción y acción delictiva en bandas y pandillas. Pero ¿por qué acceden nuestros jóvenes a estos grupos que generan violencia y criminalidad? Las respuestas a este interrogante son de una multiplicidad de factores conocidos. Las profesoras y criminólogas panameñas Aida E. Selles de Palacios y Milka Mendivil de Lay en su obra “Criminogénesis y Criminodinámica de las Pandillas y Bandas en la Ciudad de Panamá”(2007), señalan uno de estos factores puntualizando que “Panamá al igual que el resto de los países Latinoamericanos se caracteriza por tener un gran potencial de recurso. Los pocos destinatarios que accesan a los beneficios de la explotación de estos recursos y las consecuencias socioeconómicas sobre esta población, es la tónica más preocupante, producto de la desigual distribución de riquezas, concentración de capitales, no accesibilidad a oportunidades; que se traduce en situaciones de pobreza, atendidas sin visión integral”. Este señalamiento último es importante porque es necesaria una acción sinérgica institucional y de todos los organismos no gubernamentales, clubes cívicos y los grupos religiosos, para poder afrontar científica, humana y económicamente, este problema sensible en nuestro país. Siguen señalando las profesoras universitarias que “La atención no Integral del fenómeno y la no ejecución de las acciones de impacto sobre el mismo, violentan las garantías de de calidad de vida de estos grupos poblacionales, en relación con la responsabilidad que le corresponde al Estado”. La mala distribución de la riqueza es un factor que incide notablemente en la creación de “Caldos de Cultivo” para la criminalidad, debido a que en zonas marginales y de extrema pobreza en donde hay desde problemas de desintegración del núcleo familiar, hasta la indigencia y mendicidad, los jóvenes en ésos nichos de miseria son presa fácil de las bandas y pandillas, en las cuales buscan la identidad y reconocimiento que no les son propios en su medio familiar y local.
La Criminalidad en Panamá ha aumentado vertiginosamente, además de la calidad y complejidad de la misma. En mi concepto, existen varios ejes de importancia en la criminalidad:
a. La Vulnerabilidad Social (mejoramiento de los programas de impacto social).
b. El Narcotráfico.
c. La Corrupción a niveles público y privado.
d. Las Bandas y Pandillas.
e. La falta de Controles Migratorios adecuados (aire, tierra, mar).
En un informe del PNUD (Programa de la Naciones Unidas Para El desarrollo), en base a estudio realizado, La tasa de homicidios aumentó en Panamá considerablemente en el 2008. El informe sobre desarrollo Humano para América Central, reveló una cifra de 19 homicidios por cada 100,000 habitantes; sin embargo nuestra realidad en cuanto a esta cifra, se encuentra por debajo de Honduras, Salvador y Guatemala, pero la cifra es superior a las cifras obtenidas en años anteriores.
Con el PROSI, se abre una esperanza prometedora ya que uno de sus objetivos específicos de importancia lo constituye “Disminuir la propensión de participación de jóvenes de 12 a 19 años en actos violentos”.