Programar en vez de improvisar
Una de las quejas frecuentes en relación al método tradicional de la enseñanza del inglés en los estudiantes de pre-media y media es que del verbo To Be no pasan y esto se repite lo mismo año tras año. Los muchachos de esta edad tienden a exagerar las cosas sobretodo cuando de algún profesor o adulto se refiere, sin embargo, no es menos cierto que la queja tiene algo de fundamento.
En realidad se trata de la forma como funcionamos como individuos complementado con la ausencia de programación de la unidad didáctica y analítica coordinada que será la columna vertebral de las clases durante todo el año. Se tiene el concepto de que la asignatura de Inglés es una cátedra. Lo es, a nivel universitario, no así a nivel de Educación Básica y Media, donde, como asignatura, tiene un programa estructurado que sirve de base o guía para diseñar uno adecuado para los centros escolares.
Ese equívoco lleva a que muchos colegas discrepen de la forma, contenido, función y modo de enseñar el inglés no poniéndose de acuerdo lo que resulta, posteriormente, en un caos que no tiene secuencia, ni forma de llevar ilación ascendente o progresiva según se avanza en los niveles de dificultad de la asignatura.
Por esa misma razón, los estudiantes encuentran que los temas son repetitivos, aburridos, no relevantes, sin significado para ellos, lo que crea desinterés y apatía por las clases. Mucho se ha logrado en el campo de la metodología, los textos, las técnicas de enseñanza y el componente tecnológico como televisión, vídeos, computadora, grabadoras que con su uso efectivo, en el tiempo indicado, en el momento preciso, enriquece las clases y ofrece variedad y calidad a las mismas. No obstante, la efectividad en la coordinación académica donde se programan las unidades anuales y bimestrales, así como la revisión del planeamiento semanal, es lo que permite que los docentes se pongan de acuerdo y unifiquen criterios o se dejen guiar por la experiencia y el conocimiento de la materia por sus coordinadores, de manera que el diseño de una programación secuencial, interesante, variada y estimulante pueda lograr los objetivos específicos de cada bimestre y el objetivo general como meta del año, grado o nivel.
Trabajar con espíritu de equipo, en donde las fortalezas de uno se complementan con las destrezas del otro, logrará superar las debilidades o limitantes que existan ya sean de infraestructura, tiempo, equipo, y demás. Nada supera la convivencia armoniosa y profesional de los colegas, que redundará en beneficio de las clases, estudiantes y profesores. Ánimo compañeros, les deseo un excelente año lectivo 2009.