Progreso panameño, según CEPAL 2008
En el estudio de la economía panameña preparado por CEPAL, que fuera presentado públicamente en días pasados, se aprecia mucho más de lo que apariencia se dice. Ya sabemos que el país atraviesa un boom económico gracias, principalmente, a factores exógenos, y no es necesario hacer más que una rápida mención de que en los últimos cuatro años la producción de la riqueza creció casi al 9% anual, de que ese crecimiento generó 200 mil nuevas plazas de trabajo, y que el desempleo cayó, en el mismo periodo, de un 13% a un 6%.
Aunque parece una indiscutible historia de éxito, quizás valga la pena mencionar también otros indicadores igualmente objetivos, pero que son menos comentados, quizás porque traslucen un crecimiento abonado por la inequidad. El salario promedio se ha reducido en un 14% en el periodo 2001-2004, y uno de cada cuatro asalariados sigue obteniendo una remuneración inferior al salario mínimo.
La brecha entre lo que gana la gente en el campo y lo que se gana en la ciudad no se ha acortado. De cada diez panameños, los cuatro más pobres tienen que repartirse 1 de cada 10 dólares que la economía genera, mientras que el más rico se queda con 4 para el sólo. La clase media paga ahora más impuestos, que sirven para que el gobierno entregue pensiones de pobreza, que según el informe son insuficientes, pues los pobres siguen viviendo como tales, pese a que cuentan con unos pocos dólares más.