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Prohibidos Cervantes y la Biblia


Para proteger a unos cuantos incapaces y mediocres autores de textos nacionales, legisladores inescrupulosos y muy poco patriotas han aprobado una "Ley Dinosaurio" que prohíbe el uso de libros de texto que no sean escritos por autores nacionales. Este asalto a la libertad de expresión va mano en mano con un proyecto de ley que regula el periodismo, atentando, no sólo contra la libertad de expresión, sino contra la libertad de empresa, contra el derecho de informarse, la libertad de trabajo, el derecho a la propiedad.
En estos sombríos tiempos para nuestra patria, el oscurantismo y la ignorancia campean. Reina un espíritu nacionalista enfermizo reminiscente del nacionalsocialismo, tan querido para algunos miembros de partidos populistas de los últimos sesenta años. Escudados detrás de un supuesto amor a Panamá, se dan por llamarse nacionalistas, cuando son amantes del poder y de los trapos militares. Dicen querer defender al "pueblo", cuando sólo les interesa favorecer sus "clientes", en busca de la recompensa que éstos les dan a cambio. Este retroceso se da simultáneamente con un florecimiento de quejas de corrupción generalizada y extrema. Toda esta purulencia proviene de las múltiples fístulas que se originan en una infección profunda del cuerpo nacional. Quizás a muchos no les haya gustado "El Sastre de Panamá", pero el Panamá del sastre no deja de ser una triste realidad y quizá por eso mismo encuentra tanto rechazo. La libertad para caricaturizar la realidad y destacar sus deformaciones más grotescas, es una de las armas que en todas las edades se han usado en contra de los que tienen mucho que esconder.
El progreso y el desarrollo humano sólo pueden volar sobre las alas de la verdad y la libertad. Pero las tenebrosas huestes del mal no toleran la luz y llegan a cualquier extremo para evitar que ésta ilumine sus obras. El conocimiento no puede florecer donde se esconde la verdad. La mayor fuente de la riqueza es el conocimiento, luego ¿cómo sorprendernos de nuestra pobreza? ¿Cómo vamos a limitar lo que nuestros niños aprenden a lo nacional? Hoy, en un mundo progresivamente globalizado y abierto a las riquezas del ingenio humano, ¿vamos a construir un muro en torno a nuestro Istmo, para escondernos en nuestros miedos? ¿No sería mejor ofrecerles a nuestra juventud, lo mejor del mundo? ¿Lo mejor de lo nuestro con la variada riqueza de los otros pueblos?
Vivimos en un mundo perdido, poblado por una gran cantidad de reptiles, dinosaurios y dragones, criaturas del caos, que son devoradores de inteligencia, bondad y confianza. Gracias a Dios que también hay entre nosotros amantes de la luz que encienden hogueras por doquier. Gracias a Dios que hoy día es imposible detener el comercio de la luz. Comercio que no conoce fronteras y ante el cual las tinieblas no se pueden mantener.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América