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Proliferación de universidades privadas


Panamá es un país joven que espera mucho de su sistema educativo para consolidarse y, de esa manera, fortalecer los principios de democracia, libertad y justicia social. En la medida en que la educación responda a los verdaderos problemas y aspiraciones de los panameños, en esa misma medida, iremos orientando, acertadamente, al profesional que necesita el país para alcanzar su desarrollo y progreso.
Tales reflexiones nos llevan a la preocupación por la forma como proliferan las universidades privadas en nuestro medio. Ignoramos si las autoridades de la Universidad de Panamá están tomando las medidas adecuadas para que esta situación, no vaya en detrimento de la realidad educativa que anhelamos para la nación.
Atendiendo a información aparecida en el Diario La Prensa del sábado 14 de diciembre del presente año, la señora ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, con justificada razón, aseguró que la "proliferación de universidades en el país es un problema serio que debe enfrentarse". No obstante, señaló que es un asunto que por mandato constitucional tiene que enfrentarlo la Universidad de Panamá. El artículo 95 de la Constitución Política establece que "sólo se reconocen títulos académicos y profesionales expedidos por el Estado o autorizados por éste de acuerdo con la ley".
El mismo artículo, en referencia, informa que la estatal Universidad de Panamá fiscalizará a las universidades particulares, aprobadas oficialmente, para garantizar los títulos que expidan y revalidará las de universidades extranjeras en los casos que la ley establezca. La señora ministra explicó que cuando la Universidad de Panamá acredita a una universidad particular, el Ministerio de Educación (MEDUC), le concede la autorización para funcionar, pero que el problema tiene que revisarse desde la Universidad de Panamá.
Agregó la señora ministra Rosas de Mata que cuando se encontraba como Vice-Rectora Académica de la Universidad de Panamá (1991-1994) dejó ese problema perfectamente organizado, cuando no existía esa avalancha de universidades particulares, pero no se siguieron los parámetros y ahora hay más problemas.
Corresponde a las autoridades de la Universidad de Panamá estudiar este delicado asunto de la proliferación de universidades privadas y en base a una rigurosa y permanente supervisión, informarse de sus objetivos, planes de estudio y formación que se está dando a miles de panameños que por ningún motivo deben sentirse frustrados por la falta de oportunidades una vez hayan terminado sus estudios.
La preocupación de la señora ministra Doris Rosas de Mata está muy bien justificada y urge que la Casa de Méndez Pereira en otrora centro de inquietudes nacionales contribuya, eficazmente, a que el país, en materia educativa, se oriente por los mejores caminos para su consolidación como nación libre y democrática y para que los ciudadanos encuentren en el campo educativo las mejores oportunidades para vivir con dignidad y bienestar material y espiritual.
Luego de retiradas las tropas de Torres, los separatistas, supongo que henchidos de "patriotismo", nombraron abanderado al Coronel norteamericano Shaler, quien cedió el honor de izar la bandera panameña al mayor William Murray Black, gringo también, entre gritos de "Viva la República de Panamá!" "¡Vivan los Estados Unidos de América!".
Un siglo después no puedo dejar de sentirme avergonzado al leer esto. Pero habiendo vivido la invasión del 20 de diciembre de 1989, puedo recordar el descaro con que muchos se echaban a los pies del ejército de ocupación.

101 años de Panamá América

 
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