Promover la calidad de vida infantil
Según un informe publicado por la UNICEF, unos 300,000 niños fueron reclutados como soldados y utilizados por guerrillas y ejércitos de todo el mundo.
Para la UNICEF, un niño soldado es una persona, niño o niña, de menos de 18 años, voluntario o forzado por un grupo armado (regular o irregular), independientemente de la misión o función que realiza dentro de él: combatiente, cocinero, cartero o prostituta, en algunos casos. Es decir, según esta organización no sólo alguien que lleva o llevó un arma es un soldado.
De ese concepto deducimos que niño soldado se le considera a toda persona que directa o indirectamente participa en conflictos armados.
Las cifras nos indican claramente la grave crisis por la que atraviesa la niñez. Continuamente vemos a diario niños trabajando en las calles de las grandes ciudades, niños desnutridos, niños sin educación, y ahora con estos datos, niños que son utilizados para generar odio entre naciones. Frente a este indignante episodio, debemos asumir un liderazgo proactivo que no se limite a combatir las consecuencias sino atacar las raíces y causas de esta situación.
Por tanto, los gobernantes deben plantearse qué. En ese sentido, no basta con implementar programas y políticas asistencialistas -a veces con fines "clientelistas"-, pues con ello sólo se genera una dependencia del gobierno.
Lo que debe proponerse son programas intersectoriales e interdisciplinarios donde participe la sociedad civil organizada y hasta los mismos beneficiarios.
Para mostrar sólo unos ejemplos en Colombia, las niñas soldados son un tercio del total de menores implicados en algún grupo armado y en Uganda llegan a la mitad, según este informe. Y cuando mujeres menores de edad se convierten en soldados, esto trae consigo "violaciones, exclavitud sexual, torturas, embarazos no deseados y otros crímenes que afectan al 28% de las niñas soldados".
Las consecuencias de utilizar a niños como soldados pueden evitarse si la comunidad internacional dispone de los recursos financieros necesarios, así como de dirigentes que impulsen el desarrollo infantil sobre la base de la educación y la familia.
Asimismo, este tipo de prácticas deben sancionarse ante la Corte Penal Internacional, como muy bien lo propone la UNICEF. De este modo, el Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado cinco resoluciones que condenan la utilización de los niños como soldados. Sin embargo esto no es suficiente, pues hay que estar vigilantes no solamente ante este tipo de abusos contra la dignidad infantil, sino, sobre todo, antes cualquier situación que ponga en riesgo su desarrollo.
Promovamos una cruzada por la calidad de vida infantil, medida en función de su educación, salud, y condiciones familiares adecuadas. Unicamente así podemos incluir en la agenda internacional un tema de tanta relevancia no para nuestro futuro, sino para nuestro presente.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)
Para la UNICEF, un niño soldado es una persona, niño o niña, de menos de 18 años, voluntario o forzado por un grupo armado (regular o irregular), independientemente de la misión o función que realiza dentro de él: combatiente, cocinero, cartero o prostituta, en algunos casos. Es decir, según esta organización no sólo alguien que lleva o llevó un arma es un soldado.
De ese concepto deducimos que niño soldado se le considera a toda persona que directa o indirectamente participa en conflictos armados.
Las cifras nos indican claramente la grave crisis por la que atraviesa la niñez. Continuamente vemos a diario niños trabajando en las calles de las grandes ciudades, niños desnutridos, niños sin educación, y ahora con estos datos, niños que son utilizados para generar odio entre naciones. Frente a este indignante episodio, debemos asumir un liderazgo proactivo que no se limite a combatir las consecuencias sino atacar las raíces y causas de esta situación.
Por tanto, los gobernantes deben plantearse qué. En ese sentido, no basta con implementar programas y políticas asistencialistas -a veces con fines "clientelistas"-, pues con ello sólo se genera una dependencia del gobierno.
Lo que debe proponerse son programas intersectoriales e interdisciplinarios donde participe la sociedad civil organizada y hasta los mismos beneficiarios.
Para mostrar sólo unos ejemplos en Colombia, las niñas soldados son un tercio del total de menores implicados en algún grupo armado y en Uganda llegan a la mitad, según este informe. Y cuando mujeres menores de edad se convierten en soldados, esto trae consigo "violaciones, exclavitud sexual, torturas, embarazos no deseados y otros crímenes que afectan al 28% de las niñas soldados".
Las consecuencias de utilizar a niños como soldados pueden evitarse si la comunidad internacional dispone de los recursos financieros necesarios, así como de dirigentes que impulsen el desarrollo infantil sobre la base de la educación y la familia.
Asimismo, este tipo de prácticas deben sancionarse ante la Corte Penal Internacional, como muy bien lo propone la UNICEF. De este modo, el Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado cinco resoluciones que condenan la utilización de los niños como soldados. Sin embargo esto no es suficiente, pues hay que estar vigilantes no solamente ante este tipo de abusos contra la dignidad infantil, sino, sobre todo, antes cualquier situación que ponga en riesgo su desarrollo.
Promovamos una cruzada por la calidad de vida infantil, medida en función de su educación, salud, y condiciones familiares adecuadas. Unicamente así podemos incluir en la agenda internacional un tema de tanta relevancia no para nuestro futuro, sino para nuestro presente.
(calbertp@cpi.udep.edu.pe)