PRONAT y los misterios del capital
Los pobres del mundo están asentados sobre millones de dólares en riqueza no documentada. Esta conclusión de Hernando de Soto en su libro "Los Misterios del Capital" busca explicar desde el subdesarrollo hasta la dinámica de la llamada Economía Informal.
El Gobierno hace bien en promover el Proyecto Nacional de Titulación de Tierras que busca dar Título de Propiedad a cientos de miles de pobres/ricos que no tienen más que la posesión y el testimonio vecinal para certificar su propiedad sobre el suelo sobre el cual viven. Testimonio de la gravedad del problema es que dos tercios de los predios del área metropolitana no tienen título de propiedad.
La propiedad privada es un elemento indispensable para el desarrollo, la titularización - o sea, la capacidad de elevar esa realidad inmóvil a un concepto portátil, transferible y fragmentable- permite elevar el valor de la propiedad a los límites de la imaginación. Esa capacidad de documentar y archivar en un sistema de acceso público la propiedad de bienes raíces hace la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo. Convertir a ocupantes en propietarios eleva automáticamente la capacidad de crédito y la posibilidad de mejor acceso a los beneficios de la Economía de Mercado de los ciudadanos.
Panamá vive lo que para unos es una "Burbuja" y para otros es un "Boom" inmobiliario. Para que este fenómeno sea de beneficio para todos, se requiere que antes de que los especuladores se apropien de lo que no es suyo, los tenedores y ocupantes legítimos adquieran su título de propiedad. De esta manera, si desean conservar el bien, nadie se los podrá quitar; si desean desarrollarlo por sí mismos o venderlo, se les pagará el precio correcto; si desean legarlo a sus descendientes no podrán terceros arrebatárselos ni las pugnas familiares destruir su valor.
Cuando decimos que la titularización permite elevar el valor de la propiedad a los límites de la imaginación, es por la experiencia de décadas en donde algunos veían un villorrio de pescadores y otros vieron Cancún; algunos veían un trozo de desierto y otros vieron Las Vegas; en donde algunos veían San Sebastián o el basurero municipal; otros vieron Punta Pacífica y Costa del Este, en donde algunos vieron un sembradío y otros vieron una pujante agroindustria. Sólo aquellos que poseyeron los títulos de propiedad pudieron recibir el verdadero valor de su tierra; sólo aquellos que poseían su título de propiedad pudieron recibir el financiamiento para hacer realidad su sueño.
Bien hace el Gobierno Nacional en certificarle a los pobres su riqueza para que puedan dejar de serlo.