A propósito de títulos
Creo que a estas alturas nada de lo que diga o haga Hugo Chávez sorprende a nadie. Cada uno de sus actos, no importa cuán absurdo pueda parecer, tiene un objetivo claro y concreto.
Chávez es un hombre autocrático y rencoroso, a quien le molestan las críticas y las burlas. Tiene, como cualquier mandatario con mentalidad dictatorial, colaboradores que le mantienen informado de todo lo que sucede. No es indispensable que ellos sean sus admiradores o no, o sus partidarios, lo importante para la mayor parte de ellos es que le llegue la remuneración monetaria que Chávez les tiene prometida.
Algunos, además del dinero, o el interés de algún trabajo bien remunerado, son guiados por el odio político.
En Panamá Chávez tiene varios incondicionales, situados en posiciones de influencia, como es el caso del secretario general de la Universidad de Panamá. Recientemente, en vista de la declinación de la reputación de Evo Morales como presidente de Bolivia, y el creciente rechazo de sus planes, a Chávez se le ocurrió contrarrestar la tendencia mediante la elevación del estatus de su discípulo, Evo, a la categoría de Doctor Honoris Causa. Sin duda, Chávez cree que con esto les tapará la boca a los bolivianos recalcitrantes que adversan a su pupilo. Error. En vez de acallar a los bolivianos, les hizo reír especialmente por lo ridículo de la actuación del secretario general y de la Universidad de Panamá al prestarse a otorgar un título académico de carácter honorífico a un individuo sin merecimiento personal, cuya cultura es cocalera y no representa posición alguna de interés para la Universidad ni para la población de Panamá. Se ha otorgado esta distinción sin razón valedera alguna, solamente porque Chávez, a través de su “representante”, quien evidentemente goza por sí mismo o por su relación con Chávez, de influencia suficiente sobre el rector de la Universidad, García de Paredes, para que no le importe el ridículo con tal de quedar bien con el acaudalado caudillo venezolano.
Ahora tenemos un indígena andino que, sin contar con un mínimo de cultura, puede ingresar a la Universidad de Panamá a la par con los estudiantes que deben cumplir un currículum que les tomará años y catedráticos que a su vez han logrado sus respectivos títulos con considerable esfuerzo.
El título de Doctor Honoris Causa se origina en la edad media cuando una universidad estimaba conveniente eximir a una persona de algunas o todas las formalidades requeridas para otorgar un título. Que se le haya otorgado al Sr. Morales debe ser, sin duda, la influencia del Sr. Chávez a través de su representante instalado estratégicamente en el centro de estudios más importante del país. En esto, el Sr. Morales ha tenido más suerte que su colega y mentor, Hugo Chávez, quien no ha sido agraciado con ningún título universitario ni merecido ni honorífico. A ver si Castro promueve que se lo den en la Universidad de la Habana.