Propuesta sobre la Caja de Seguro Social (II)
Considero que de aplicarse los aspectos financieros indicados; limitándose la Caja a mantener únicamente el número de empleados que necesite para prestar servicios eficientes; con los nuevos niveles de cuotas para jubilarse (264 y 204); y con el incremento de las cuotas obrero-patronales, la Caja de Seguro Social (CSS) puede mantener la jubilación para los hombres en 62 años, aumentar la de la mujer a 58 años y reducir a esta misma edad la jubilación para los hombres que presten servicios físicamente erosionantes, como es el caso de los obreros de la construcción y otros.
Debe quedar expresamente clara la naturaleza de entidad de Derecho Público de la CSS.
Igualmente debe quedar expresamente claro que la CSS descansa en los principios de solidaridad, universalidad y participación respecto a los asegurados.
Eliminación de todos los artículos que afecten la autonomía administrativa y financiera de la CSS.
Dentro del gobierno de la Caja de Seguro Social no debe caber duda alguna de que su Junta Directiva es la máxima autoridad.
Debe evitarse la politización de la CSS.
La Caja de Seguro Social no debe contar con más empleados de los que fueren necesarios para garantizar la eficiencia de los servicios y prestaciones que ofrece.
Si los actuales personeros del gobierno sienten que las obligaciones a cargo del gobierno central son onerosas, bien pueden mejorar los ingresos del fisco con medidas como las siguientes:
Disminuir los sueldos y eliminar exoneraciones y privilegios al presidente de la República, los vicepresidentes y ministros, lo cual constituye una exigencia social. No se puede pedir sacrificios sin dar el ejemplo. Sin que nadie se lo pidiera, los presidentes Harmodio Arias en 1932 y Guillermo Endara en 1990 procedieron a rebajare sus sueldos y el de sus ministros. El presidente Roberto F. Chiari en 1962 renunció a su sueldo durante todo su periodo presidencial. Pedir sacrificios y no dar el ejemplo me parece, en el mejor de los casos, una frescura política.
Eliminar los sueldos que se pagan a los disputados suplentes. Esto es una simple y lujosa prebenda.
Eliminar exoneraciones y privilegios en toda la administración pública.
Asignarle sueldo fijo a los cónsules nombrados en consulados altamente rentables, lo cual aseguraría significativos ingresos a favor del fisco panameño.
Reducción de sueldos a funcionarios públicos que perciban los más altos salarios dentro del presupuesto nacional.
La eliminación de la corrupción asegurará mayores ingresos fiscales y mayores inversiones.
Agresivos programas de desarrollo económico para abrir nuevas plazas de empleos y nuevas fuentes de cotizantes para el Seguro Social.
En algunos de mis artículos debí haber dicho, comentando la histórica Ley 17, que ésta no suponía la única propuesta posible, ni mucho menos la mejor. Ahora digo, de la propuesta que he presentado en el día de hoy que, igualmente, la mía ni es la única posible, ni tampoco la mejor. Mi propuesta sólo representa un esfuerzo por aportar las luces que me fueron posibles como una contribución a la solución de la crisis de seguridad social en que se debate el país, ensombrecida por el riesgo de la ingobernabilidad.
La atención es esmerada para todos los que acuden al hogar, todas las personas llegan y se van. Ninguno puede permanecer en el hogar por- que no hay facilidades de infraestructura para que se queden en él.
El Ministerio de Desarrollo Social y la Lotería Nacional de Beneficencia contribuyen mensualmente con el hogar, haciendo aportes económicos que ayudan a su sostenimiento. También hay empresas privadas que apoyan al hogar.
Los programas que se desarrollan son: de formación y fortalecimiento espiritual, de atención y cuidado de higiene; recreativos, como competencias de juegos como el dominó, de las cuales han ganado muchos premios a nivel de tercera edad.
También se realizan programas de salud con atenciones médicas y de medicamentos.
En el hogar hay cuatro personas laborando. El salario de tres de ellos es pagado por las hermanas y otro lo cubre el Gobierno.
En el hogar se hacen misas, todos los primeros viernes de cada mes, confesiones una vez al mes, rosario todos los días y fomentan el hábito del aseo diario.
Los programas que se desarrollan son: de formación y fortalecimiento espiritual, de atención y cuidado de higiene; recreativos, como competencias de juegos como el dominó, de las cuales han ganado muchos premios a nivel de tercera edad.
También se realizan programas de salud con atenciones médicas y de medicamentos.
En el hogar hay cuatro personas laborando. El salario de tres de ellos es pagado por las hermanas y otro lo cubre el Gobierno.
En el hogar se hacen misas, todos los primeros viernes de cada mes, confesiones una vez al mes, rosario todos los días y fomentan el hábito del aseo diario.