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Propuestas constitucionales


En días pasados, el Presidente electo y la bancada de Patria Nueva presentaron propuestas constitucionales, con el fin de adecuar la Carta Magna panameña a la realidad política del país.
En ellas se hacen cambios a los órganos Ejecutivo, Judicial y Legislativo, así como al Tribunal Electoral, al régimen municipal, al Canal de Panamá, la Contraloría General de la República, y, la más importante, la inclusión de la Asamblea Constituyente Paralela dentro del método de reforma la Constitución Política.
Las reformas propuestas son bastante favorables, producto de un prolongado estudio minucioso a nuestra Constitución vigente y, además, ha sido una recopilación de propuestas hechas por abogados constitucionalistas, miembros del sector público y privado, así como de organizaciones dedicadas al estudio de dicha materia como el Foro 2020.
Estoy en total desacuerdo con algunos miembros de la bancada de Gobierno, quienes han determinado que algunas propuestas de Patria Nueva propician actos de corrupción, oponiéndose específicamente a que el control previo sea determinado por la Ley y no la Contraloría General de la República; además, la facultad del Órgano Judicial para crear la cantidad de salas que estime conveniente, debido a que, supuestamente, el Presidente electo tratará de tener mayoría en el mismo.
Al estudiar dichas propuestas, se puede concluir que es favorable que sean acogidas porque se tendrá un mejor manejo de los fondos del Estado, y se podrá mejorar la efectividad de la justicia, disminuyendo la mora judicial.
Sobre ese punto, en la actualidad, ya tiene la Constitución Política panameña la delegación a la ley para crear las salas que conformarían la Corte Suprema. Entonces, ¿cuál es el problema?
En cuanto al Control Previo, lo que se busca es que haya un equilibrio fiscalizador por parte del Órgano Legislativo, que es el que nombra al Contralor, a efectos de que este funcionario no establezca, de por sí y ante sí, el control previo sino que el mismo esté determinado por Ley; es decir, que las reglas del juego las pone la Ley y no el propio jugador.
Está de más señalar que podemos reformar toda la Constitución Nacional, ponerla al derecho y al revés, incluso eliminarla; sin embargo, la corrupción siempre estará ahí hasta que se cambie la actitud de las personas, ya sea por los medios coercitivos que la ley señala o mediante una reingeniería en las personas.
Además de las propuestas a esta nueva Constitución, quisiera agregar la obligatoriedad de que el vicepresidente, en caso de que se elimine la figura del segundo vicepresidente, sea un funcionario pro-activo, con funciones propias más allá de las que el Presidente le asigne; y aumentar la edad a más de 35 años para ocupar dichos puestos.
De cumplirse esa propuesta, se añadirán funciones a la figura del vicepresidente, pues en la actualidad son pocas e inoperantes, y así poder tener mayor cantidad de atribuciones en su período de gobierno, al tiempo que ello ayuda a la economía nacional.
Dicho sea de paso, sería prudente que los vicepresidentes, ocuparan también el cargo de Ministro, con el fin de que les aumenten las atribuciones contempladas en el artículo 180 de la Constitución.
Estoy seguro que tanto Samuel Lewis Navarro como Rubén Arosemena Valdés van a lograr una gestión ejemplar para ayudar a construir esa Patria Nueva que todos queremos. ...la corrupción siempre estará ahí hasta que se cambie la actitud de las personas, ya sea por los medios coercitivos que la ley señala o mediante una reingeniería en las personas.

101 años de Panamá América

 
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