Prostituta exterior
Antes del ‘89 definieron a Panamá como "doncella con delgada cintura, codiciada y cortejada por todos". Ese oprobioso pasado volvió: Mireya con sus faraónicas comitivas en triviales visitas a Mónaco; su sucesor haciendo lo propio en provecho de alguien con China Popular, Venezuela y Cuba e ignorando a nuestros vecinos de Colombia y Costa Rica.
Al inicio de su gestión Martín generó esperanzas; los preocupados por la falta de política exterior propia mostraron optimismo. China Popular sería reconocida; afianzaríamos vínculos con nuestros vecinos; pararía la intromisión de Venezuela aquí similar a la cubana del pasado. Desarrollaríamos relaciones de mutuo respeto con nuestros vecinos del Norte.
Volvió a funcionar el Consejo de Relaciones Exteriores con gente valiosa: Ricardo Arias Calderón, Eloy Alfaro, López Guevara y Oyden Ortega, quien como Presidente de la Asociación de Amistad con China Popular, abogó por establecer relaciones diplomáticas con aquélla; Arias Calderón escribió varios artículos sobre tal restablecimiento: lo que correspondía; asqueaban los escándalos por las donaciones de Taiwán a funcionarios de Mireya, entre ellos, su propia hermana. Se dijo que hasta la reelección del Toro favorecieron
Lo de China Popular rápidamente archivó y las donaciones de Taiwán al país siguieron; desconozco si hubo privadas también. Nadie habló más de los 40 millones de Taiwán a la Fundación Mar del Sur que el ministro de Salud Fernando Gracia manejada privadamente; el contralor Weeden, claramente, determinó que cualquier donación extranjera debía pasar por la supervisión de Contraloría; nadie le paró bolas porque Mireya pensaba lo contrario.
En cuanto a la vecina Colombia, ha brillado la solidaridad frente a los desmanes de la FARC; a Costa Rica la han ignorado, a pesar de ser nuestro principal socio comercial. Se ha desatendido el clamor libertario de Venezuela, propiciando la presencia chavista aquí a través de diferentes negocios, con la participación de allegados; no han faltado venezolanos que se jacten de ayudas a las protestas del Suntracs. A Cuba, Martín viaja con un abogado íntimo para cobrar cuentas empresariales viejas de Zona Libre. En cuanto a Washington, son pocos los detalles de lo que va a hacer allá. Ha imperado la política del secretismo cuando se habló tanto de transparencia.
No se puede jugar con Dios y el diablo al mismo tiempo. El próximo gobierno tiene que fijar una política exterior consecuente y digna; de relaciones con verdaderos aliados, de directrices firmes y claras... exactamente lo contrario de la que hace el gobierno de Martín, tan alegremente vendida que más parece prostituta exterior, con una cintura más grande por el pasar de los años, pero bolsillos más llenos que antes.