Protestas y propuestas
Es totalmente inaceptable la represión y violación de los derechos humanos fundamentales por una autoridad cuyo deber es salvaguardar la vida y dignidad de las personas. El asesinato del dirigente obrero y universitario Airomi Smith por integrantes de la Fuerza Pública en Colón fue el detonante que hizo estallar la crisis. A este asesinato por la espalda se suman los anteriores de los obreros Osvaldo Lorenzo y Luigi Argüelles, causados por un miembro de la Policía Nacional y por un elemento al servicio de una mega empresa constructora.
Se por experiencia vital lo que eso significa, pues me tocó vivir procesos parecidos en enero de 1964 (por el ejercito norteamericano) y el 6 de junio de 1966 por el crimen de Juan Navas (DENI y Guardia Nacional), que generó la insurrección popular de Colón con un saldo de tres muertos, muchos heridos y destrucción de parte de la ciudad.
Cuando los gobiernos se hacen más excluyentes y autoritarios lo que provocan es invitar a más y violentas protestas. No deben olvidar que gobernar es ejercer una acción positiva sobre la marcha de los asuntos públicos, y que esto se debe dar en el marco del respeto a los derechos humanos.
El gobierno no puede ser una especie de ser supremo, ubicuo y todopoderoso, ya que lo fundamental es la comunicación, pues según Durkheim "cuando más estrecha se hace la comunicación entre la conciencia gubernamental y el resto de la sociedad, más se extiende esta conciencia y comprende más cosas, y mayor es el carácter democrático de la sociedad.
La democracia es la forma política de una sociedad que se gobierna así misma. Un pueblo es tanto más democrático en cuanto la deliberación, la reflexión, el espíritu crítico desempeñan un papel más considerable en la marcha de los asuntos públicos. Es tanto menos democrático cuanto el inconsciente, los hábitos no conocidos, los sentimientos oscuros, los prejuicios, son más preponderantes".
Es un derecho y deber ciudadano organizarse y participar con propuestas y protestas, aporte y crítica, al desenvolvimiento de la sociedad. La protesta democrática es expresión de disconformidad ciudadana, es un dedo que escribe sobre la arena los pecados públicos del poder. Cancelar la protesta es amordazar la voz, o atenazar las manos que piden la palabra, o aherrojar los pies que quieren caminar. Pero la protesta puede quedarse en el nivel reactivo que es sólo denuncia o disgusto en relación con un hecho injusto, y que muchas veces se acompaña de violencia e intransigencia, peor cuando se parte de una concepción sectaria de la sociedad.
Por el contrario, la protesta debe acompañarse de la propuesta para así superar la situación que se critica, lo que supone que existe la necesidad de ganar la simpatía, atraer a otros sectores, sumar y multiplicar en lugar de restar o dividir. La idea es no aislarse, sino atraer para lograr el objetivo de superar el hecho injusto a través de propuestas viables de cambio y de métodos no violentos.
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