Proyecciones del agua
La gran región metropolitana canalera, cuyas aguas provienen de la hoya del Chagres, incluyendo Gatún, Alajuela y Laguna Alta, consumen alrededor de cinco esclusajes de 52 millones de galones de agua cruda diariamente.
Para mediados del presente siglo, esta cifra se elevaría a veinte esclusajes diarios. Para el año 2060, se estima que los esclusajes navieros ascenderían a su máximo permisible de 50. Si se hubiere construido el Tercer Juego de Esclusas en el año 2020, se estima que para el 2060 podrían estar transitando unos dieciséis post-panamax por día, lo que representaría unos 48 esclusajes más.
De los estimados anteriores se desprende que, para mediados del siglo o el año 2060, el déficit acuático sería de unos 68 esclusajes diarios. Si la hipotética represa Trinidad podría almacenar el caudal que se derrama por el vertedero de Gatún, que podría ser de un promedio de veinte esclusajes diarios, ese déficit se reduciría a unos 48 esclusajes.
Por alguna razón, la Comisión Tripartita integrada por Estados Unidos, Japón y Panamá, consideró preferible la provisión del reciclaje de las aguas de las esclusas con el artificio dispensorio y antiecológico del bombeo. Sencillamente, ignoraron que este procedimiento salinizaría irremediablemente el Lago Gatún.
Dicha Comisión Tripartita concibió el bombeo mediante dos bombas de treinta metros cúbicos por segundo (30 M3/seg.) Una principal y otra de repuesto en cada vertiente; o sea, que podrían bombearse unos 60 metros cúbicos por segundo en total diariamente. Esto correspondería a unos 25 esclusajes cada día.
Se estimó que dicho bombeo sería necesario para el año 2040. Para el año 2060 estimaron que debería construirse la represa de río Indio, en la cuenca occidental canalera con capacidad máxima para doce esclusajes diarios. El bombeo y la represa de río Indio aún no solucionarían el faltante de agua, que ascendería unos 31 esclusajes al día.
Un ingeniero panameño imaginó que podría aumentarse el bombeo adicionando dos bombas más al total prescrito por la Comisión Tripartita, que todavía no anularía el déficit teórico. Me parece que estos groseros análisis han podido inquietar a la presente Comisión del Canal y los ha conducido a reclamar una nueva cuenca canalera occidental.
El gobierno anterior logró conformar la misma, el último día de su ejercicio del poder, con la Ley 44 del 31 de agosto de 1999. Se definió por ley la cuenca occidental canalera, con una extensión de unas 217 mil hectáreas. ¿Qué sucederá después del año 2060? ¿Cuál será la demanda y qué tipos de naves se emplearán para finales del siglo y el siguiente? ¿Con qué energía se propulsarán los grandes barcos?.
La fórmula anquilosada del síndrome de esclusas propondrá esclusas supermastodónticas y obliterar la biodiversidad de provincias enteras para formar embalses descomunales para suplir mucha más agua para pasar barcos. ¿Por qué no profundizar el estudio del Canal a Nivel con Ensenadas, que es la solución racional y perdurable del impasse antiecológico y antihumanitario al que nos conduce ciegamente el síndrome de esclusas?
Para mediados del presente siglo, esta cifra se elevaría a veinte esclusajes diarios. Para el año 2060, se estima que los esclusajes navieros ascenderían a su máximo permisible de 50. Si se hubiere construido el Tercer Juego de Esclusas en el año 2020, se estima que para el 2060 podrían estar transitando unos dieciséis post-panamax por día, lo que representaría unos 48 esclusajes más.
De los estimados anteriores se desprende que, para mediados del siglo o el año 2060, el déficit acuático sería de unos 68 esclusajes diarios. Si la hipotética represa Trinidad podría almacenar el caudal que se derrama por el vertedero de Gatún, que podría ser de un promedio de veinte esclusajes diarios, ese déficit se reduciría a unos 48 esclusajes.
Por alguna razón, la Comisión Tripartita integrada por Estados Unidos, Japón y Panamá, consideró preferible la provisión del reciclaje de las aguas de las esclusas con el artificio dispensorio y antiecológico del bombeo. Sencillamente, ignoraron que este procedimiento salinizaría irremediablemente el Lago Gatún.
Dicha Comisión Tripartita concibió el bombeo mediante dos bombas de treinta metros cúbicos por segundo (30 M3/seg.) Una principal y otra de repuesto en cada vertiente; o sea, que podrían bombearse unos 60 metros cúbicos por segundo en total diariamente. Esto correspondería a unos 25 esclusajes cada día.
Se estimó que dicho bombeo sería necesario para el año 2040. Para el año 2060 estimaron que debería construirse la represa de río Indio, en la cuenca occidental canalera con capacidad máxima para doce esclusajes diarios. El bombeo y la represa de río Indio aún no solucionarían el faltante de agua, que ascendería unos 31 esclusajes al día.
Un ingeniero panameño imaginó que podría aumentarse el bombeo adicionando dos bombas más al total prescrito por la Comisión Tripartita, que todavía no anularía el déficit teórico. Me parece que estos groseros análisis han podido inquietar a la presente Comisión del Canal y los ha conducido a reclamar una nueva cuenca canalera occidental.
El gobierno anterior logró conformar la misma, el último día de su ejercicio del poder, con la Ley 44 del 31 de agosto de 1999. Se definió por ley la cuenca occidental canalera, con una extensión de unas 217 mil hectáreas. ¿Qué sucederá después del año 2060? ¿Cuál será la demanda y qué tipos de naves se emplearán para finales del siglo y el siguiente? ¿Con qué energía se propulsarán los grandes barcos?.
La fórmula anquilosada del síndrome de esclusas propondrá esclusas supermastodónticas y obliterar la biodiversidad de provincias enteras para formar embalses descomunales para suplir mucha más agua para pasar barcos. ¿Por qué no profundizar el estudio del Canal a Nivel con Ensenadas, que es la solución racional y perdurable del impasse antiecológico y antihumanitario al que nos conduce ciegamente el síndrome de esclusas?