Proyecciones inmediatas de política exterior
La revolución tecnológica y la creciente apertura de mercados han cambiado vertiginosamente las pautas de relacionamiento entre los Estados, por lo cual los pequeños, como Panamá, no pueden permanecer a la saga de esta dinámica internacional y, por tanto, deben sintonizar su política exterior en el contexto de los profundos cambios que se están gestando en el hemisferio y en el ámbito mundial en el tema de la cooperación judicial, el terrorismo, el narcotráfico, la apertura de mercados, el desarrollo humano sostenible que condiciona el escenario inmediato de la proyección externa del país.
Las prioridades de la política exterior de Panamá en los diez años del proceso democrático se adecuaron a las circunstancias prevalecientes tras la invasión de 1989, como: la reconstrucción democrática, la reconciliación interna, la reactivación económica y la reversión del Canal. Mientras que en esta etapa se precisa de una gestión internacional encaminada a facilitar el acceso a los mercados, a la captación de inversiones para el desarrollo de las infraestructuras revertidas como para la ampliación del Canal y a la promoción estratégica de los servicios marítimos. Así, será posible promover un cambio significativo en la política internacional panameña, pasando de una gestión externa dedicada a la reivindicación del Canal a una diplomacia comercial del nuevo siglo, que permita ampliar los márgenes potenciales de participación del país en las instancias de diálogo, consulta y concertación política para lograr una mayor integración y cooperación regional.
Si tuviéramos que hacer una lectura de la política exterior ahora, tendríamos que reconocer la existencia de esfuerzos dispersos que diluyen la acción exterior del Estado, lo que es grave para un país dependiente y de frágil economía como el nuestro, pues cada dependencia actúa en forma autónoma como pequeños feudos: la Autoridad Marítima Nacional (AMN) promueve su política consular de marina mercante, el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) tiene su propia agenda, el Viceministerio de Comercio Exterior en sus negociaciones bilaterales, la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) y sus proyectos de desarrollo, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) que promueve sus servicios de tránsito y bajo una interpretación extensiva de sus atribuciones constitucionales negocia acuerdos internacionales.
Lo cierto es que ninguna de esas dependencias tienen órganos en el extranjero con lo cual hacen onerosas sus gestiones de promoción, pues se realizan al margen y sin coordinación de la Cancillería. Ello es una comprobación de que no es posible separar la política exterior de la política interna; por tanto, la política exterior debe responder a la dinámica de los cambios internos en virtud del cual debe caracterizarse por su continuidad y coherencia como por su formulación integral, porque no es posible que dependencias intergubernamentales comprometan a su arbitrio la posición del país en temas de Estado, disparándose sin coordinación alguna de nuestra cancillería en organismos internacionales especializados.
Ante esa realidad, se precisa de una reingeniería completa de las funciones de la Cancillería y de su relación con todas las otras dependencias del Gobierno, y cualquiera que sea la fórmula de cambios constitucionales que adopte la sociedad panameña, será necesario instrumentar un efectivo relacionamiento externo, no sólo fortaleciendo la tradicional gestión diplomática, sino estableciendo un sistema de articulación permanente entre la gestión gubernamental en su dimensión interna y externa.
Las exigencias de vivir en mundo globalizado y competitivo nos imponen centralizar el manejo de la política exterior, a través de una coordinación entre las dependencias gubernamentales y los mecanismos bilaterales y multilaterales, consecuente con el papel tradicional de gestión diplomática y política de la Cancillería.
Sería conveniente introducir una reforma en la Ley Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores, redefiniendo las atribuciones del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores como órgano de permanente consulta (dado que ha tenido escasa convocatoria durante los últimos años), integrando en el mismo a los responsables de la (ACP), la (AMN), el Viceministerio de Comercio Exterior, el IPAT y la ANAM. Sin duda, el concurso de estos funcionarios contribuiría a darle coherencia a la formulación una política exterior, a tal punto que con aportes del presupuesto de las diversas dependencias se aprovecharían las misiones diplomáticas y consulares en la instrumentación de una diplomacia comercial que promueva integralmente las ventajas competitivas del país en turismo, áreas revertidas, servicios portuarios y la utilidad comercial del Canal.
Otro elemento que no podemos soslayar en la dinámica de política exterior, es el requisito de excelencia en la calidad del personal de en este servicio. Es indispensable contar con personal de calificación profesional con dominio de idiomas en nuestros consulados, misiones diplomáticas y organismos internacionales. Por tanto, debe dotarse al servicio exterior con personal de carrera, a través de la reactivación de la Dirección General de Carrera Diplomática encargada de administrar los recursos profesionales conforme al Escalafón Diplomático, ello facilitará la meta de integrar con efectividad y eficiencia el trabajo de la Cancillería.
Dadas las crecientes proyecciones de la diplomacia comercial, no debe desestimarse la conveniencia de incorporar al Viceministerio de Comercio Exterior en la Cancillería. Además de dinamizar las direcciones que atienden los asuntos multilaterales y bilaterales, con la creación de una Dirección de Negociaciones Comerciales y Políticas, readecuando las funciones de la Dirección General de Política Exterior y la Dirección General de Organismos Internacionales, así como la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales para que se ocupe de los asuntos relativos a los organismos económicos internacionales, de la integración y las negociaciones sectoriales.
La nueva administración del Estado tendrá que promover el desarrollo interno del país acorde con la nueva realidad económica y geoestratégica de la región, estableciendo entre sus prioridades el apoyo sostenido de la competitividad de los puertos, los proyectos de las áreas revertidas y la captación de recursos financieros de los usuarios para la ampliación del Canal, que tendrán un extraordinario impacto en la economía nacional.
La realización exitosa de estas iniciativas demandarán del fortalecimiento y la readecuación de las misiones diplomáticas en los países del hemisferio, Europa y Asia, acorde con los esfuerzos diplomáticos que han significado la negociación de los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Taiwán, Centroamérica y el Protocolo con El Salvador, así como las expectativas que representa un eventual TLC con Estados Unidos.
Finalmente, se precisa una redefinición de los objetivos y prioridades de una política exterior encaminada afianzar y facilitar la inserción ventajosa en los mercados internacionales, consecuente con la imperiosa responsabilidad que tiene el país de diversificar sus relaciones con los principales usuarios de los servicios marítimos mundiales, por lo cual resulta un imperativo hacer de la Cancillería un ministerio más apto y más moderno con capacidad para enfrentar los nuevos desafíos que presenta hoy el mundo globalizado.
(rexter_parl_pma@hotmail.com)
Las prioridades de la política exterior de Panamá en los diez años del proceso democrático se adecuaron a las circunstancias prevalecientes tras la invasión de 1989, como: la reconstrucción democrática, la reconciliación interna, la reactivación económica y la reversión del Canal. Mientras que en esta etapa se precisa de una gestión internacional encaminada a facilitar el acceso a los mercados, a la captación de inversiones para el desarrollo de las infraestructuras revertidas como para la ampliación del Canal y a la promoción estratégica de los servicios marítimos. Así, será posible promover un cambio significativo en la política internacional panameña, pasando de una gestión externa dedicada a la reivindicación del Canal a una diplomacia comercial del nuevo siglo, que permita ampliar los márgenes potenciales de participación del país en las instancias de diálogo, consulta y concertación política para lograr una mayor integración y cooperación regional.
Si tuviéramos que hacer una lectura de la política exterior ahora, tendríamos que reconocer la existencia de esfuerzos dispersos que diluyen la acción exterior del Estado, lo que es grave para un país dependiente y de frágil economía como el nuestro, pues cada dependencia actúa en forma autónoma como pequeños feudos: la Autoridad Marítima Nacional (AMN) promueve su política consular de marina mercante, el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) tiene su propia agenda, el Viceministerio de Comercio Exterior en sus negociaciones bilaterales, la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) y sus proyectos de desarrollo, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) que promueve sus servicios de tránsito y bajo una interpretación extensiva de sus atribuciones constitucionales negocia acuerdos internacionales.
Lo cierto es que ninguna de esas dependencias tienen órganos en el extranjero con lo cual hacen onerosas sus gestiones de promoción, pues se realizan al margen y sin coordinación de la Cancillería. Ello es una comprobación de que no es posible separar la política exterior de la política interna; por tanto, la política exterior debe responder a la dinámica de los cambios internos en virtud del cual debe caracterizarse por su continuidad y coherencia como por su formulación integral, porque no es posible que dependencias intergubernamentales comprometan a su arbitrio la posición del país en temas de Estado, disparándose sin coordinación alguna de nuestra cancillería en organismos internacionales especializados.
Ante esa realidad, se precisa de una reingeniería completa de las funciones de la Cancillería y de su relación con todas las otras dependencias del Gobierno, y cualquiera que sea la fórmula de cambios constitucionales que adopte la sociedad panameña, será necesario instrumentar un efectivo relacionamiento externo, no sólo fortaleciendo la tradicional gestión diplomática, sino estableciendo un sistema de articulación permanente entre la gestión gubernamental en su dimensión interna y externa.
Las exigencias de vivir en mundo globalizado y competitivo nos imponen centralizar el manejo de la política exterior, a través de una coordinación entre las dependencias gubernamentales y los mecanismos bilaterales y multilaterales, consecuente con el papel tradicional de gestión diplomática y política de la Cancillería.
Sería conveniente introducir una reforma en la Ley Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores, redefiniendo las atribuciones del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores como órgano de permanente consulta (dado que ha tenido escasa convocatoria durante los últimos años), integrando en el mismo a los responsables de la (ACP), la (AMN), el Viceministerio de Comercio Exterior, el IPAT y la ANAM. Sin duda, el concurso de estos funcionarios contribuiría a darle coherencia a la formulación una política exterior, a tal punto que con aportes del presupuesto de las diversas dependencias se aprovecharían las misiones diplomáticas y consulares en la instrumentación de una diplomacia comercial que promueva integralmente las ventajas competitivas del país en turismo, áreas revertidas, servicios portuarios y la utilidad comercial del Canal.
Otro elemento que no podemos soslayar en la dinámica de política exterior, es el requisito de excelencia en la calidad del personal de en este servicio. Es indispensable contar con personal de calificación profesional con dominio de idiomas en nuestros consulados, misiones diplomáticas y organismos internacionales. Por tanto, debe dotarse al servicio exterior con personal de carrera, a través de la reactivación de la Dirección General de Carrera Diplomática encargada de administrar los recursos profesionales conforme al Escalafón Diplomático, ello facilitará la meta de integrar con efectividad y eficiencia el trabajo de la Cancillería.
Dadas las crecientes proyecciones de la diplomacia comercial, no debe desestimarse la conveniencia de incorporar al Viceministerio de Comercio Exterior en la Cancillería. Además de dinamizar las direcciones que atienden los asuntos multilaterales y bilaterales, con la creación de una Dirección de Negociaciones Comerciales y Políticas, readecuando las funciones de la Dirección General de Política Exterior y la Dirección General de Organismos Internacionales, así como la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales para que se ocupe de los asuntos relativos a los organismos económicos internacionales, de la integración y las negociaciones sectoriales.
La nueva administración del Estado tendrá que promover el desarrollo interno del país acorde con la nueva realidad económica y geoestratégica de la región, estableciendo entre sus prioridades el apoyo sostenido de la competitividad de los puertos, los proyectos de las áreas revertidas y la captación de recursos financieros de los usuarios para la ampliación del Canal, que tendrán un extraordinario impacto en la economía nacional.
La realización exitosa de estas iniciativas demandarán del fortalecimiento y la readecuación de las misiones diplomáticas en los países del hemisferio, Europa y Asia, acorde con los esfuerzos diplomáticos que han significado la negociación de los Tratados de Libre Comercio (TLC) con Taiwán, Centroamérica y el Protocolo con El Salvador, así como las expectativas que representa un eventual TLC con Estados Unidos.
Finalmente, se precisa una redefinición de los objetivos y prioridades de una política exterior encaminada afianzar y facilitar la inserción ventajosa en los mercados internacionales, consecuente con la imperiosa responsabilidad que tiene el país de diversificar sus relaciones con los principales usuarios de los servicios marítimos mundiales, por lo cual resulta un imperativo hacer de la Cancillería un ministerio más apto y más moderno con capacidad para enfrentar los nuevos desafíos que presenta hoy el mundo globalizado.
(rexter_parl_pma@hotmail.com)