Proyecto 442, ¿incita o educa a la sexualidad?
Antes de opinar sobre el tema, decidí leerme el controversial proyecto No. 442 "que adopta medidas para establecer y proteger los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva y promover la educación, información y atención de la salud sexual y reproductiva." Para evaluarlo, se hace preciso determinar si el mismo "incita" o "educa" al ejercicio de la sexualidad.
Leyendo grosso modo el documento, pareciera que sólo se tratase de políticas encaminadas a la salud sexual y reproductiva; no obstante, hay artículos fuertemente domeñados al libertinaje sexual. Para muestra un botón, ojeemos el artículo 6: "Los derechos sexuales… aseguran a todas las personas la posibilidad de tomar decisiones autónomas y ejercer libre y responsablemente su sexualidad y reproducción…". Esta evidente estimulación al libertinaje, aparte de contravenir las enseñanzas bíblicas, incita tácitamente a la cohabitación desmedida. ¡Ah!, pero no escasearán cabezas huecas que esgriman "¿y qué tiene de malo?; si se usa condón o anticonceptivos no hay problema". Quienes dispongan de tal pecaminoso criterio, y lo impartan a sus hijos, podrían quedar como los padres que hoy en día tienen que soportar el bochorno público de ver en primera plana fotos de sus vástagos en una noticia cuyo titular es "Mueren drogados en push".
No quiero adentrarme en religión, pero el tópico lo amerita. El pecado acarrea energías o consecuencias negativas. Una cosa lleva a la otra. Sexo desmesurado casi siempre impulsa al consumo de sustancias ilícitas. Lamentablemente, el ser humano siempre ha requerido de colocársele bozal para ser controlado. Retornando al asunto, observamos que Mery Alfaro de Villageliú, secretaria para el Plan Alimentario Nacional, quien participó en la redacción del proyecto, afirma que el documento "educa", y que "lo mejor para prevenir es educar". Pero lo que desconoce la Sra. Alfaro es que al "no incluir" aspectos o sugerencias de índole moral en el documento, como por ejemplo "es preferible esperar al matrimonio" o "lo ideal es abstenerse", se está instando subliminalmente al desenfreno sexual.
Me resulta antagónico y paradójico, que por una parte se quiera pretender disminuir los embarazos no deseados, reducir la tasa de mortalidad materna, evitar las transmisiones de enfermedades vía sexual, etc., mientras que, por otra parte, te plantean "ten sexo cuantas veces quieras y con quien(es) quieras porque eres libre". No comprendo esa política, pero de implementarse, pasaremos de Guatemala a Guatepeor. Llámenme fanático, pero la verdad y la solución se encuentran estatuidas en la Biblia. Pero, ¡ay de que a alguien se le ocurra mencionar la palabra "Biblia" o "Dios" en el proyecto! Paranoicos rebeldes panegiristas del laicismo, por mero prurito escrotal, saldrían a ladrar, como lo hicieron contra el proyecto que declararía oficial el mes de la Biblia. ¿Hubo problema con eso acaso? ¡Ganas de fastidiar!