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Proyecto de democrat zación partidaria


El legislador arnulfista Alfredo Arias está promoviendo un proyecto de ley por el cual se persigue obligar a los partidos políticos a celebrar elecciones primarias para los candidatos a todos los puestos de elección popular.
Con la excepción no del todo clara de los candidatos a legislador, la propuesta persigue extender la democracia en los partidos, estableciendo la obligatoriedad de celebrar elecciones primarias a todos los cargos de elección y no como hasta ahora, que se exige sólo para la escogencia del candidato a Presidente de la República.
De ese modo, según se lee en la exposición de motivos, se obviarían los arreglos de recámara que desde siempre han determinado las personas que han de correr como candidatos en cada elección, frustrando las aspiraciones de líderes naturales de la comunidad.
La iniciativa es interesante, considerando la positiva experiencia de candidatos a la presidencia; empero debe estudiarse con detenimiento en relación con los demás puestos de elección, tras la desastrosa experiencia que a este último nivel acaba de tener el principal partido de gobierno, el PRD.
Y es que lo ocurrido en el citado partido fue vergonzoso. Allí hubo de todo: alteraciones de actas, asalto y despojo de las mismas, intimidaciones a mano armada, compra de votos, relleno de urnas, denegación de justicia y cuanta práctica inimaginable hubo en los peores momentos de la funesta historia electoral panameña.
La complejidad de la cuenta y registro de votos fue de tal magnitud, que superó con creces todas las expectativas de los organizadores del evento, que a fin de cuentas naufragaron ahogados por un océano de problemas y reclamos de toda índole, hasta el punto que prefirieron hacerse los ciegos y sordos ante la avalancha de evidencias y la imposibilidad práctica y política de volver a repetir la elección.
Con todo y eso, la iniciativa del legislador Arias es buena; y las reservas expuestas no son del proyecto en sí sino de su implementación práctica, la que no será factible sin la participación del Tribunal Electoral, que la dote de mecanismos que aseguren la transparencia de las elecciones generales primarias en cada partido. Los costos y complejidad pueden exceder la capacidad actual de ese organismo, pero bien vale la pena el esfuerzo en el que parece hoy empeñado dicho tribunal.
En lo demás creemos que el proyecto constituye el aporte más valioso para revertir el actual desprestigio y desgaste institucional que presentan los partidos políticos como vehículos de participación ciudadana en política. Las primarias generales estimularían una mayor participación y apertura en las hasta ahora cerradas estructuras partidarias.

101 años de Panamá América

 
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