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Prudencia y honradez en el gasto


Recientemente el Viceministro de Finanzas señaló que el plan de racionalización del gasto público que prepara el gobierno no incluirá la reducción de salarios a los ministros o a altos funcionarios, ni incluirá la disminución en sus gastos de representación. Ha llegado la hora, sin duda, de llamar a la cordura y al patriotismo de quienes ejercen las más altas funciones públicas para que posterguen sus apetencias particulares o de sector en homenaje a los requerimientos superiores y permanentes del conjunto nacional.
Es cierto que la negativa de algunos funcionarios a adquirir compromisos de contención del gasto responde en parte a motivaciones atendibles, vinculadas con la necesidad de seguir satisfaciendo sus necesidades personales a pesar de la virtual paralización de la economía nacional. Incluso existen dirigentes que ofrecen resistencia ya que mantienen expectativas electorales con miras al 2004 y aprovechan su círculo de influencia para hacer ver que sí están trabajando, cuando en la realidad son dineros que se han conseguido con el apoyo de los organismos internacionales de crédito.
Como medios de comunicación, nuestra responsabilidad es reclamar de los funcionarios un extremo esfuerzo de realismo y seriedad. En los últimos 20 meses, en líneas generales, el gobierno nacional se ha empecinado en contribuir al desasosiego que tanto daño causa en la comunidad. Nuestro diario hermano, La Crítica Libre, publicó recientemente una lista de 47 denuncias por irregularidades cometidas por el gobierno actual, citándose la rifa de los Cádillacs, compra de relojes Cartier, carretera a Mariato, compra fraudulenta de computadoras en el IDAAN, licencias de marinos y negociados en consulados, rayos X, el HP-1430, carretera Cerro Cama y La Arenosa, licitación de Galletas Pascual y el viaje a Argentina de un familiar de la Presidenta para asistir a un cumpleaños con gastos y viáticos pagados por el gobierno, entre otros.
Este diario y otros también han publicado en innumerables ocasiones notas sobre el nivel de corrupción intolerable que aporta a la realidad nacional las actuales autoridades. El orden de las cuentas públicas, los esfuerzos contra la corrupción y la disminución del desempleo, factores que ayudan a fortalecer la confianza y la credibilidad, deben ser una responsabilidad de todos los funcionarios del país. Es de esperar que los gobernantes más cínicos y reacios a racionalizar las estructuras de sus gustos y apariencias, flexibilicen su posición y posibiliten finalmente la llegada a un entendimiento que permita llevar al país a un buen puerto. De lo contrario, la capacidad de aguantar tanta inconsciencia, pronto llegará a su límite.


101 años de Panamá América

 
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