Publicar los estados financieros no es suficiente
LOS ESTADOS financieros de las empresas eléctricas lo único que nos mostrarán en cifras globales será cuanto fueron sus ingresos y sus gastos de administración, funcionamiento y mantenimiento, el valor de sus activos y pasivos, las reservas creadas y las utilidades declaradas.
Eso no es suficiente. Lo que realmente interesa saber son datos como los salarios de sus ejecutivos extranjeros y los beneficios adicionales que reciben, cuánto cuesta a la empresa y cómo se comparan con los salarios y beneficios que reciben los ejecutivos en otras empresas en el mercado nacional; si hay o no gastos de las casas matrices en el extranjero, su cuantía y su concepto; si hay o no gastos abultados e innecesarios; cuánto se gasta en propaganda y promoción y cuál es el beneficio recibido; cuánto se gasta en viajes y cuáles son necesarios; donaciones, a quiénes y la cuantía; si los procedimientos de compra y contratación garantizan los mejores precios, etc.
En todos los países que conozco las empresas de utilidad pública -estatales o privadas- tienen la obligación de llevar una contabilidad abierta. En el caso de las empresas privadas, los mecanismos de fiscalización del Gobierno están en la obligación de practicar las auditorías en cualquier momento y de informar a la ciudadanía sobre los resultados de su gestión.
Estos mecanismos de fiscalización se convierten en auxiliares del Ente Regulador que tiene, en adición, entre sus funciones dictar las normas para garantizar la suficiencia y eficiencia del servicio y supervisar el cumplimiento por parte de las empresas y normas técnicas con fines de seguridad del sector.
En mi opinión, el Ente Regulador debe tener responsabilidades que trasciendan la función fiscalizadora y de analizar técnicamente la estructura de los precios y tarifas energéticas.
El Ente debe jugar un papel importante en la preparación de una Estrategia Nacional para el sector energético formulando al Presidente de la República recomendaciones sobre objetivos, planes y políticas energéticas nacionales; proyectando la demanda y oferta nacional de energía y mantener en forma permanente un panorama de la situación energética, con información de los posibles proyectos, para fundamentar el diseño de políticas; recomendar políticas de conservación y sustitución para reducir la demanda de crudo; recomendar políticas para incentivar la investigación de nuevos recursos energéticos, tanto de fuentes convencionales como no convencionales; recomendar una política de sustitución de petróleo a largo plazo dirigida al desarrollo de un programa de posibles alternativas que sean económicamente factibles, analizando factores como rendimientos, inversiones requeridas y tiempo necesario para llevar a cabo las transformaciones; recomendar políticas que propendan al desarrollo a nivel industrial de programas de energía solar más avanzados en la medida en que resulten rentables, tales como calentadores domésticos de agua, cocinas solares y calefactores solares y recomendar políticas sobre recursos nucleares.
En esa forma podrán justificar los altos salarios que devengan.
Eso no es suficiente. Lo que realmente interesa saber son datos como los salarios de sus ejecutivos extranjeros y los beneficios adicionales que reciben, cuánto cuesta a la empresa y cómo se comparan con los salarios y beneficios que reciben los ejecutivos en otras empresas en el mercado nacional; si hay o no gastos de las casas matrices en el extranjero, su cuantía y su concepto; si hay o no gastos abultados e innecesarios; cuánto se gasta en propaganda y promoción y cuál es el beneficio recibido; cuánto se gasta en viajes y cuáles son necesarios; donaciones, a quiénes y la cuantía; si los procedimientos de compra y contratación garantizan los mejores precios, etc.
En todos los países que conozco las empresas de utilidad pública -estatales o privadas- tienen la obligación de llevar una contabilidad abierta. En el caso de las empresas privadas, los mecanismos de fiscalización del Gobierno están en la obligación de practicar las auditorías en cualquier momento y de informar a la ciudadanía sobre los resultados de su gestión.
Estos mecanismos de fiscalización se convierten en auxiliares del Ente Regulador que tiene, en adición, entre sus funciones dictar las normas para garantizar la suficiencia y eficiencia del servicio y supervisar el cumplimiento por parte de las empresas y normas técnicas con fines de seguridad del sector.
En mi opinión, el Ente Regulador debe tener responsabilidades que trasciendan la función fiscalizadora y de analizar técnicamente la estructura de los precios y tarifas energéticas.
El Ente debe jugar un papel importante en la preparación de una Estrategia Nacional para el sector energético formulando al Presidente de la República recomendaciones sobre objetivos, planes y políticas energéticas nacionales; proyectando la demanda y oferta nacional de energía y mantener en forma permanente un panorama de la situación energética, con información de los posibles proyectos, para fundamentar el diseño de políticas; recomendar políticas de conservación y sustitución para reducir la demanda de crudo; recomendar políticas para incentivar la investigación de nuevos recursos energéticos, tanto de fuentes convencionales como no convencionales; recomendar una política de sustitución de petróleo a largo plazo dirigida al desarrollo de un programa de posibles alternativas que sean económicamente factibles, analizando factores como rendimientos, inversiones requeridas y tiempo necesario para llevar a cabo las transformaciones; recomendar políticas que propendan al desarrollo a nivel industrial de programas de energía solar más avanzados en la medida en que resulten rentables, tales como calentadores domésticos de agua, cocinas solares y calefactores solares y recomendar políticas sobre recursos nucleares.
En esa forma podrán justificar los altos salarios que devengan.