Pudo ser trágico
El paro de labores en el colegio Stella Sierra de Arraiján terminó. Tal decisión de padres de familia, docentes y estudiantes nos complace, ya que la medida tomada era injusta y perjudicaba, con notoriedad, la labor docente del colegio y los intereses de la comunidad en general. Frente al paro surgido, porque padres de familia, docentes y educandos exigían el nombramiento al cargo de director del educador Samaniego, la Ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, siempre actuó en el marco de la ley. Se solicitaba dicho nombramiento en base al trabajo eficiente que el educador Samaniego realizaba en beneficio del plantel, pero de acuerdo a la Ley Orgánica del ramo, no era posible nombrarlo sin que mediara un concurso. De haberse hecho, por la presión del paro, se sentaría un precedente funesto en el sistema educativo. Normalizada la marcha del colegio, Samaniego está en libertad de participar en el concurso por la dirección del colegio y de aparecer en la terna, la Sra. Ministra ha prometido escogerlo, a fin de que dirija la sede educativa. Así debieron comprenderlo padres de familia, docentes y educando y, principalmente, Samaniego; y se hubiera evitado un paro que pudo haber terminado en una tragedia.
Observamos a una ministra de Educación y a sus asesores, preocupados en dar solución a este problema, a través del diálogo permanente y alejado de todo interés partidista y personal. El movimiento fue producto de la improvisación y el apasionamiento; faltó una mejor orientación y ello pudo traer fatales consecuencias cuando los antimotines de la Policía Nacional, arremetieron contra los manifestantes, incluyendo a estudiantes, al obstruir éstos la vía interamericana, causando grandes perjuicios a terceras personas que no tenían nada que ver con el problema. Felizmente, sin heridos, ni muertos como pudo haberlos, ya que las unidades policiales actuaron con soberbia y prepotencia, violando los derechos humanos. Ojalá que en el futuro no tengamos que cerrar calles y avenidas; que la actuación de la Policía Nacional no sea similar a la de las Fuerzas de Defensa, las cuales impusieron el terror en la comunidad nacional y arrasaron con todo vestigio de libertad, democracia y justicia social. Deseamos una Policía que sienta cariño por su pueblo, que lo ayude y proteja, y el respaldo de un país que sufrió, en carne viva, los rigores de una dictadura férrea durante 21 años.
Estamos seguros de que la ministra no defraudará las legítimas aspiraciones de quienes desean ver al educador Samaniego frente a la dirección de ese plantel, siempre y cuando aparezca en la terna, luego del concurso para ocupar dicha posición.
En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres? ¿Cómo podemos hacer para que regresen?
A través del tiempo han existido sociedades que valoran al descanso como otra que no. Mi opinión es que aquellas que más valoran al trabajador y su descanso, son las que más éxito han tenido. Es durante este descanso colectivo cuando nos tomamos el tiempo para reflexionar y valorar más nuestras vidas y como la aprovechamos. Este descanso nos motiva a reflexionar sobre los demás seis días de trabajo necesarios en toda producción exitosa. ¿Si el Todopoderoso lo hizo con la Creación, por qué nosotros no podemos?
Observamos a una ministra de Educación y a sus asesores, preocupados en dar solución a este problema, a través del diálogo permanente y alejado de todo interés partidista y personal. El movimiento fue producto de la improvisación y el apasionamiento; faltó una mejor orientación y ello pudo traer fatales consecuencias cuando los antimotines de la Policía Nacional, arremetieron contra los manifestantes, incluyendo a estudiantes, al obstruir éstos la vía interamericana, causando grandes perjuicios a terceras personas que no tenían nada que ver con el problema. Felizmente, sin heridos, ni muertos como pudo haberlos, ya que las unidades policiales actuaron con soberbia y prepotencia, violando los derechos humanos. Ojalá que en el futuro no tengamos que cerrar calles y avenidas; que la actuación de la Policía Nacional no sea similar a la de las Fuerzas de Defensa, las cuales impusieron el terror en la comunidad nacional y arrasaron con todo vestigio de libertad, democracia y justicia social. Deseamos una Policía que sienta cariño por su pueblo, que lo ayude y proteja, y el respaldo de un país que sufrió, en carne viva, los rigores de una dictadura férrea durante 21 años.
Estamos seguros de que la ministra no defraudará las legítimas aspiraciones de quienes desean ver al educador Samaniego frente a la dirección de ese plantel, siempre y cuando aparezca en la terna, luego del concurso para ocupar dicha posición.
En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres? ¿Cómo podemos hacer para que regresen?
A través del tiempo han existido sociedades que valoran al descanso como otra que no. Mi opinión es que aquellas que más valoran al trabajador y su descanso, son las que más éxito han tenido. Es durante este descanso colectivo cuando nos tomamos el tiempo para reflexionar y valorar más nuestras vidas y como la aprovechamos. Este descanso nos motiva a reflexionar sobre los demás seis días de trabajo necesarios en toda producción exitosa. ¿Si el Todopoderoso lo hizo con la Creación, por qué nosotros no podemos?