default

¿Pueden los "tranques" del tránsito más que nuestra imaginación?


Conversaba hace unos pocos días con don Roberto Vallarino C. sobre los problemas del tránsito y la pérdida de productividad hombre- hora que representaba el traslado de las personas de la casa al trabajo y viceversa. No solo se afecta el rendimiento de las mismas, sino también su carácter, sistema nervioso y su salud en general al tener que pasarse en un automóvil, conduciendo en marcha lenta, con un tráfico endemoniado, por horas interminables en un ir y venir para cumplir con sus obligaciones laborales. Es escasísimo el tiempo que le queda a un esposo o una esposa que trabaja para hacer vida de hogar. Se llega muy tarde y se sale muy temprano dejando solo brevísimas horas para dedicarse a los exigentes requerimientos de atender una familia.
¿Qué hacer para resolver un problema muy serio que está afectando a toda la sociedad? Tenemos que enfrentarlo y buscar, aunque sean paliativos, para minimizar esta situación que tiende a agravarse día a día.
El gobierno anterior planificó y logró hacer una realidad la red de los corredores de circunvalación de la ciudad y el ensanche de importantes vías. A pesar del esfuerzo hecho esto no fue suficiente y sus verdaderos beneficios no se podrán sentir hasta que estos corredores no sean unidos a ciertas avenidas y se facilite con ello el descongestionamiento monumental que hoy se viene dando en todos los rincones de la ciudad capital. Esa segunda etapa, la unión de los corredores entre sí y con comunicación con las principales avenidas, toma su buen tiempo y mientras tanto ¿qué?. Asumimos una actitud contemplativa o atacamos el problema.
Roberto Vallarino, en la conversación de marras, me hablaba con mucha propiedad de lo que se hizo en México para mejorar la agobiante situación que imperaba en la capital del Distrito Federal. Me comentaba que antes de haber procedido los mexicanos con el establecimiento de regular el tránsito vehicular tomando en consideración el número par o impar de las placas de los automóviles, habían escalonado el horario de las labores de las oficinas públicas, escuelas, bancos, etc. de manera que no coincidieran y se evitarán los tranques descomunales que se producían en las horas picos.
En Miami, en las vías de transito rápido, se destinó una línea exclusiva para aquellos automóviles que llevarán más de 3 pasajeros. Se estimuló el "carpool" o el uso de vehículos por varias personas. Se les facilitó de estacionamientos especiales en los accesos a esas vías para que allí pudieran dejar sus automóviles los que los iban a utilizar por no tocarles ese día llevar al grupo que tenían un mismo destino. Esta medida dio excelentes resultados. No solo aceleró el tiempo del trayecto sino que significó economía de combustible para quienes utilizaban el novedoso sistema.
También, le apunté yo a Vallarino, se puede impedir, por un tiempo, la introducción de automóviles usados que hoy en gran número entran a Panamá todos los años. Es hora de usar nuestra imaginación y no posponer más la adopción de medidas que mejoren la situación imperante.
No podemos permitir que el problema del tránsito pueda más que nuestra inteligencia e iniciativa. Falta que tengamos la voluntad y la determinación de actuar. Si hoy no lo hacemos, mucho más difícil lo será mañana.
Podemos, y debemos proceder de inmediato a adoptar, como parte de la solución, las medidas que modestamente he expuesto:
1.Cerrar temporalmente nuestras fronteras a los carros usados. 2.Escalonar los horarios. 3.Regulación del tránsito.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América