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Puente del río Chagres: más que un paso vehicular


La carencia de trabajo es uno de los problemas más preocupante al que se han enfrentado los gobernantes durante años en este país.
Ante la falta de respuestas, los panameños se las ingenian de diversas maneras para conseguir el sustento diario y cubrir sus necesidades básicas, aunque muchas veces, no perciben el peligro al que se enfrentan a la hora de realizar sus labores.
Este es el caso de decenas de panameños que se dedican a la venta de frutas y otros productos en el puente sobre el río Chagres, ubicado en la carretera que conduce hacia la provincia de Colón, sin preocuparse por la gran cantidad de vehículos que por allí transitan, sobre todo, los camiones de equipo pesado, que avanzan a toda velocidad.
Ricardo Domínguez, quien tiene alrededor de 20 años de vender frutas en este lugar, manifestó que un accidente en la empresa donde trabajaba anteriormente, lo marginó a tener que buscar otro medio de sustento y lo encontró en el puente sobre el río Chagres.
Agregó que se mantiene en este sitio, en vista que los terrenos colindantes son privados, por lo que no se podían ubicar allí.
"Nosotros nos encontramos aquí porque necesitamos para sobrevivir, de aquí dependen mis tres hijos que estudian en secundaria y a mi nadie me va a dar nada" añadió, ante el constante temblor del puente por el paso de los camiones.
Explicó que los días de más movimiento son los fines de semanas, puesto que llegan muchas personas a bañarse en el río y por ende compran frutas y demás.
"Entre 20 y 30 balboas se vende cuando es un buen día y B/. 10 cuando la venta es mala", acotó.
Domínguez, agradeciendo a Dios, dijo que durante el tiempo que ha estado en este puente nunca se han registrado accidentes, en los que se hayan visto involucradas las personas vinculadas con los puestos de ventas.
Por otro lado, Daniel Santiago, vendedor de frutas en el mismo sitio, manifestó que solamente espera dos años para completar la edad de jubilación y mientras tanto como no tiene trabajo necesita buscar la manera de llevar el sustento a su casa.
Señaló que sólo tiene tres años de estar en este puente, donde sus ganancias oscilan entre los cinco y 20 balboas por día.
"El peligro no es sólo los camiones, sino también los fuertes vientos, que durante la noche se tornan más peligrosos, incluso se han dado casos donde se han volado las lonas que nos protegen del Sol", advirtió Santiago.
Durante una visita a este lugar llamó la atención observar al joven Pedro Ramos Muñoz, quien se dedicaba a la pesca desde lo alto del puente, con la esperanza de conseguir alguna tilapia. Lo más curioso es que utilizaba como carnada pedazos de guineo, porque, como explicó, de esta forma los peces pican más que con cualquier otra carnada.
Ramos Muñoz dijo que diariamente pesca entre tres y cinco peces con este método, aunque durante la visita de

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