Puentes peatonales por gusto
Continúa la necedad e irresponsabilidad suicida de algunos ciudadanos, quienes se niegan a utilizar los puentes peatonales que, irónicamente, número plural de ellos reclamaba a voz en cuello o por medio de odiosos cierres de calles.
Cada vez que no los usan e insisten en pasar bajo ellos, exponen no sólo sus vidas sino las de los conductores de vehículos y terceros que pueden verse afectados por la acción de una inesperada maniobra para evitar arrollarlos.
Las autoridades y, en especial, la Policía, debiera aplicar multas o, en vez de ello, forzar a los infractores a realizar trabajo comunitario como, por ejemplo, repartir volantes instando a los peatones a usar los puentes. Las leyes existen. Hay que aplicarlas. Cuando se castigue a los primeros, los demás acatarán las reglas por temor. Sin poder coercitivo, la ley está vacía.