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¿Púgiles versus linces?


El incidente de acoso policial que hace pocos días reportó el púgil panameño "Pelenchín" Caballero no puede pasar desapercibido como un evento de poca trascendencia, ya que es el segundo de la misma naturaleza que se suscita en poco tiempo. Algunas semanas atrás, otro joven talento del cuadrilátero, "La Araña" Vásquez, quien al igual que Caballero ostenta un título mundial de boxeo, protagonizó un confuso incidente del que no se supo bien si fue la intemperancia de los agentes del orden o la intolerancia del ciudadano, o la de ambos, la que causó un pequeño roce que dejó algunas marcas leves en el físico del boxeador, quien finalmente fue sometido por la fuerza y conducido a la estación de Policía, en la que permaneció por un breve lapso sin que al cabo de la odisea se le hiciesen cargos. El asunto terminó en un mutuo avenimiento en el que el campeón mundial de boxeo reconoció que no se comportó de la mejor manera, pero sirvió para que el jefe de la Policía se tomase una foto con esta figura del deporte. La más reciente queja de "Pelenchín" Caballero consiste en que sin motivos ha sido objeto de persecución por parte de los linces, quienes a su vez niegan la versión del púgil y afirman que solo hacen su trabajo de vigilancia cotidiana. No debemos caer en el facilismo de criticar a la Policía por utilizar criterios selectivos que supuestamente denotan prejuicios raciales. La policía tiene un trabajo que realizar y el deber de los ciudadanos -y eso incluye a las estrellas boxísticas- es cooperar con las autoridades. Los agentes del orden siempre deben conducirse con máximo respeto, independientemente del barrio o zona en que se desempeñen. De la misma manera, los ciudadanos debemos entender que nadie puede quedar exento de revisión policial pues si le concediésemos esa exoneración a determinado grupo de personas, el delito podría encontrar un camino de oro para circular con impunidad.
Isabel Ochoa, esposa de Quiel Peralta, dijo a los periodistas ticos cuando lo capturaron que el ex soldado presentía que lo iban a detener, pero en lugar de escapar prefirió quedarse en Costa Rica y enfrentar los hechos.
Quiel permanecía en ese país desde 1997, según el reporte de migración tico.
Rita dijo a su amiga que se encontraba en la Zona del Canal en compañía de un amigo nombrado Jimmy, y que éste ofrecía darles un paseo en un auto Corvette color negro y rojo. La amiga le contestó que su madre no le permitía aceptar la invitación. Al ver que su ausencia se prolongaba, la familia de Rita denunció su desaparición.
  • Rita Wald desapareció el 27 de marzo de 1977, un día antes de iniciarse el período lectivo del convulsionado año de la firma de los tratados Torrijos-Carter, a los cuales se opuso, además de confrontar al régimen militar a través de la Sociedad Estudiantil Democrática (SED).

101 años de Panamá América

 
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