Punto de Vista Justicia de telaraña
La semana pasada nos sorprendió una noticia: que un fiscal de la capital había solicitado la presencia del ex presidente de la República Ernesto Pérez Balladares para que rindiera una declaración indagatoria. Pero, como Pérez Balladares no aparecía por ninguna parte, la imaginación popular se dio a toda clase de especulaciones: que estaba en Nicaragua buscando su doble nacionalidad para escapar de la segura extradición; que lograría, con una Asamblea acomodaticia y una Corte Suprema, en la que tiene miembros que le guardan gratitud, que se le absolviera de cualquier pecado cometido durante su administración; que se iría a vivir a un país donde no lo alcanzara la extradición etc.
Pero nada de esto sucedería, porque en nuestro país existe un sistema de justicia que no es capaz de condenar a los poderosos; estaba seguro de que el fenómeno que se desarrollaba era teatral y esencialmente mediático. No hemos alcanzado el grado de poder que existe en Estados Unidos, Costa Rica y otros países democráticos de encarcelar a un político, por muy poderoso que sea, si se le comprueba un acto doloso; y su delito lo lleva a pagarlo con sus huesos en la cárcel.
Acá se puede armar todo el aparato mediático contra un poderoso, pero con la seguridad de que siempre habrá una forma legalista que lo exima de culpas. ¡No tenemos las agallas de mandarlo a la cárcel! Esa, lo he repetido muchas veces, no es carne de presidio.
Lo digo una vez más: a Pérez Balladares, y a los poderosos como él, no los condenarán en nuestro país mientras tengamos el sistema de justicia que tenemos. Entre nosotros sigue vigente la justicia de telaraña, que atrapa y devora a los pequeños insectos que caen en ella; pero cuando se enfrenta a un insecto grande y poderoso, éste rompe la telaraña… ¡ Esa es ley de la República, qué vamos a hacer!