Punto de Vista La Educación es para todos: rompiendo paradigmas
El siglo XXI es denominado la era del conocimiento y la información, se hace necesario un replanteamiento de la tarea de enseñar y el rol del mediador en el proceso educativo que busca romper paradigmas y sentar los principios de igualdad de oportunidades y acceso a una educación para todos.
Se llama a una reflexión sobre el modelo de atención educativo aplicado que responde a una escuela idéntica en la que se uniforma a todos por igual, frente a una población diversa, globalizada que necesita diferentes alternativas para aprender.
Por lo que se requiere hacer cambios cualitativos a la dinámica de integración escolar al modelo de atención y estrategia de aprendizaje. Los nuevos paradigmas educativos exigen cambios en la pedagogía, reinventarse otras formas de llevar la información y lograr apropiarse del conocimiento. Así tener presente por ejemplo: la multiplicidad de tareas, variedad de contextos en que estas tareas se desarrollan, complejidad del acto pedagógico, inmediatez y el posicionamiento ético que supone la tarea.
Se requiere una transformación de estructuras y de los sistemas para hacerlos mejores para todos y garantizar una educación en equidad, pertinencia, libertad, dignidad y participación plena de todos los grupos vulnerables sin mirar el género, edades, habilidades, situación socio-económica, cultural, discapacidad, lingüística, entre otros.
La educación para todos en este siglo está enmarcada en las políticas públicas enfocadas a transformar integralmente los sistemas educativos, teniendo como plataforma una real voluntad política de todos los actores sociales para romper los paradigmas existentes.
Por lo anterior, es necesaria una nueva pedagogía, modelo en que se vea a la familia como fortaleza en la toma de decisiones. Además de enfatizar en las potencialidades y los recursos personales que permiten enfrentar situaciones adversas y salir fortalecido, a pesar de estar expuesto a factores de riesgo.
Las buenas prácticas centran su acción en la formación de valores para convivir en la escuela con respeto, justicia y oportunidades para aprender. Esto requiere reglas establecidas, donde haya comprensión de las razones detrás de las reglas, en un clima adecuado y que el actor principal tenga equidad en los procesos cotidianos, especialmente los de aprendizaje.
La educación se caracteriza por experimentar la riqueza de agrupar por diferencias, con estrategias de aprendizaje cooperativo en igualdad de derechos y respeto de la diferencia que desarrollen la confianza, el manejo reflexivo del conflicto, lugar donde el construya su propia identidad para lograr apreciar la de los otros, pero también a enfocar las causas de nuestros males para dar soluciones serias, responsables a corto, mediano y largo plazo desde las casas de estudios.