Punto de vista Objetivos estratégicos para un Panamá libre de drogas
Hay que desarrollar, a través de la información y la tecnología actualizada, los lineamientos para combatir efectivamente los tres frentes de la lucha contra las drogas, que son la prevención educativa, la rehabilitación del adicto y la guerra contra el narcotráfico.
Como primer objetivo hacemos énfasis en la creación de la ley que regule la política de Estado para combatir el narcotráfico, logrando la estrategia fundamental de diferenciar a los traficantes de sus víctimas, estableciendo parámetros legales que así convengan. Con esta modalidad seremos el primer país del mundo que, actualizado con las estrategias modernas, lograría un alto rendimiento con la mayor eficacia y dirección correcta posible para combatir este flagelo. También nos brinda la posibilidad de desarrollar nuevas técnicas para combatir a los narcotraficantes, ya que las pautas actuales para enfrentarlos cambian en la medida que los combatimos, pues la tecnología avanza a diario y ellos tienen el dinero para comprarla.
Existe una notable diferencia en esta guerra cuando se combaten los tres frentes por separado, pues sólo así disminuiremos la capacidad de reacción de estos criminales, separándolos de sus víctimas, que son nuestros ciudadanos que las consumen; y también logramos proteger, mediante la prevención educativa, a nuestra juventud, disminuyendo el riesgo de que caigan en esta trampa mortal. Con esta arma estratégica logramos impulsar nuestro primer gran objetivo, que es el de establecer la dirección correcta a seguir con la base que es la ley que crea a Panamá geográficamente libre de drogas.
Con esta exposición de motivos que obtiene el objetivo de separar el consumo con la venta de estupefacientes, abrimos un amplio contexto para lograr las políticas de Estado efectivas en los tres frentes que serán combatidos por organismos separados, pero dentro de la misma infraestructura gubernamental. Sólo así obtendremos el resultado anhelado de disminuir la plataforma de consumo, y lograremos que menos cantidad de drogas ilícitas sean introducidas en nuestro territorio nacional, pues esta claro que aquí no las producimos.
Ahora bien, si observamos los efectos del narcotráfico en el mundo, hallaremos que hay una gran realidad que no podemos ignorar, y es que las sustancias psicotrópicas en el mercado internacional que generan mayores ingresos a sus promotores son la cocaína y la heroína, mercancía ilícita que genera la mas fuerte amenaza contra la seguridad nacional, lo que nos indica que debemos implementar ya una política migratoria con efectos legales más rigurosos a los que existen actualmente.
Panamá se encuentra en la necesidad imperativa de implementar esas nuevas políticas de Estado, pues los panameños no producimos el narcotráfico ni la narcoguerrilla, las hemos importado. El país requiere estos lineamientos: Política de Estado contra el narcotráfico, política migratoria nacional, aumentar penas por sector (crimen organizado y pandillas, asociación ilícita para delinquir, blanqueo de capitales, asesinatos, desapariciones, menores homicidas -por encargo- extradición de extranjeros y nacionales). Debe establecerse la secretaría de Drogas de la República, la figura del Zar y la Dirección Nacional de Estupefacientes, DINADE.
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