Punto final a la impunidad
Luego que el pasado 14 de abril se logran las 60 ratificaciones exigidas por el Estatuto de Roma (a la fecha ratificado por 74 Estados), desde el 1 de julio de 2002, entró en vigor la jurisdicción y competencia de la Corte Penal Internacional, creada para juzgar y sancionar los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional constituidos por los de genocidio, de lesa humanidad y de guerra.
La Corte Penal Internacional es un tribunal que ejercerá su jurisdicción de manera complementaria a las jurisdicciones de los Estados Partes. No debe ser visto como un órgano supranacional que corregirá los errores de los tribunales nacionales, como sí sucede en el caso de los Tribunales Regionales de Derechos Humanos que son como la última instancia a la que los individuos pueden recurrir en contra de los Estados cuando éstos hayan violado o desconocido derechos fundamentales.
Por el contrario, la Corte Penal Internacional es un tribunal concebido para poner término a la impunidad reiterada durante el siglo pasado, tiempo en el que se cometieron atrocidades inimaginables, tales como los actos de genocidio contra el pueblo judío, además de todas las violaciones acaecidas a lo largo de la Segunda Guerra Mundial; y recientemente, el genocidio y los crímenes de guerra perpetrados en la antigua Yugoslavia y en Ruanda, sin olvidar los crímenes de lesa humanidad aupados por las dictaduras latinoamericanas, y los crímenes de guerra que se comenten a diario en Colombia.
Como se sabe, en general, esos hechos han quedado impunes, salvo algunas condenas proferidas por los tribunales penales internacionales para Yugoslavia y Ruanda.
Producto del fracaso de los sistemas nacionales de justicia en cuanto al juzgamiento de crímenes internacionales, haya sido por el colapso de los órganos internos de administración de justicia o por la inexistencia de la voluntad de enjuiciar y sancionar, la comunidad internacional no pudo continuar siendo cómplice silenciosa de esa impunidad.
Surge así la necesidad de establecer la jurisdicción penal internacional como mecanismo de represión y disuasión de la comisión de las violaciones más graves al Derecho Internacional Humanitario y al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, asegurando así el derecho fundamental de acceso a la justicia y el respeto a la dignidad humana.
Este Tribunal, compatible con el ordenamiento constitucional de la mayoría de los Estados, otorga todas las garantías procesales y los derechos fundamentales a los imputados. No hay razón para que algunos miembros del foro nacional insistan en que debió darse una mayor valoración al Estatuto de Roma antes de ser ratificado por Panamá, porque ninguna de sus normas lesiona nuestra Carta Fundamental. No se está frente a un Tribunal Ad hoc, ni retroactivo, como han sido los tribunales penales internacionales de Nuremberg, Tokio, Yugoslavia y Ruanda, ni ante un tribunal extranjero, sino supranacional, cuya observancia corresponde a la Asamblea de Estados Partes.
222No hay razón para que algunos miembros del foro nacional insistan en que debió darse una mayor valoración al Estatuto de Roma antes de ser ratificado por Panamá,...
Por el contrario, todos los abogados y operadores de justicia, como la humanidad toda, debemos sentirnos regocijados ante la entrada en vigor de la Corte Penal Internacional, pues hoy más que nunca se ha comprobado que los actos de barbarie que comenten, con el fin de demostrar la superioridad de una etnia o el poderío militar de una nación, los enemigos del genoma humano constituyen el mayor peligro que enfrenta para su preservación.
Afortunadamente, como bien lo ha dicho el Secretario General de Naciones Unidas, en adelante se espera que en mayor medida, todos se abstendrán de la comisión de crímenes contra la humidad, porque saben que el brazo de la justicia internacional estará tras sus espaldas".
(solisgon@cwpanama.net)
"Si nosotros no nos metemos en la inspección y sino sabemos qué han hecho, cómo le vamos a dar mantenimiento, después que se acabe la garantía", preguntó.
"El sistema de inspectoras privadas resulta muy bien en Estados Unidos, no sé por qué aquí no", se cuestionó. Luego Stripeaut reconsideró y agregó: "Bueno, aquí está funcionando, pero no tan bien... sinceramente preferiría que la inspección la haga el MOP, claro, después de reforzar la Dirección con más profesionales y equipo, lo cual implica más presupuesto".
Añadió que "si inspeccionamos nosotros controlamos mejor la calidad de la obra. Si nosotros mismos mandamos a nuestros inspectores, no tengo que estar correteando al otro privado... porque muchas veces yo di una orden, pero el inspector privado se me va por otro lado. Hay veces que no compaginamos". "Si tú no inspeccionas bien algo, no puedes aseverar que está bien hecho... y está en la duda que se haga óptima", añadió Stripeaut.
La educadora, quien antes de dirigir el IFN fue directora del Angel Rubio, una escuela que se creó con los estudiantes más indisciplinados del sector de Juan Díaz y Pedregal, manifestó que la fórmula que utilizó en ambas escuelas para mejorar la disciplina fue tratar que los alumnos entendieran que eran lo más importante para mejorar la escuela.
"Los alumnos sabían que yo era estricta, pero me tenían cariño, no me tenían miedo", manifestó. Explicó que la mística se pudo levantar entre los estudiantes creando clubes de lectura, de ciencias, bandas de música, las rondallas, los conjuntos típicos, los clubes de jardinerías, entre otros.
"Los estudiantes aprendieron a querer su escuela, respetar el mobiliario que ellos mismos mantenían y deseaban estar en el colegio hasta los sábados", comentó. Precisó que lo primero que pudo observar en los alumnos con problemas de disciplina era que tenían sed de autoridad, y de cariño, además de que traían problemas originados en sus hogares.
El problema de la indisciplina en los colegios se ha agravado porque no hay dedicación de parte de las más altas autoridades del Ministerio de Educación como tampoco de los profesores, denunció. Hay que buscar una mística a través del Ministerio de Educación para que las escuelas tengan otra proyección.
Indicó que la mayoría de los profesores y directores de escuelas se consideran instructores y se olvidan que antes de educadores, son orientadores y no se involucran en los problemas de los adolescentes. Manifestó que los directores y profesores no recorren la escuela para observar, escuchar y hablar con los jóvenes.
La Corte Penal Internacional es un tribunal que ejercerá su jurisdicción de manera complementaria a las jurisdicciones de los Estados Partes. No debe ser visto como un órgano supranacional que corregirá los errores de los tribunales nacionales, como sí sucede en el caso de los Tribunales Regionales de Derechos Humanos que son como la última instancia a la que los individuos pueden recurrir en contra de los Estados cuando éstos hayan violado o desconocido derechos fundamentales.
Por el contrario, la Corte Penal Internacional es un tribunal concebido para poner término a la impunidad reiterada durante el siglo pasado, tiempo en el que se cometieron atrocidades inimaginables, tales como los actos de genocidio contra el pueblo judío, además de todas las violaciones acaecidas a lo largo de la Segunda Guerra Mundial; y recientemente, el genocidio y los crímenes de guerra perpetrados en la antigua Yugoslavia y en Ruanda, sin olvidar los crímenes de lesa humanidad aupados por las dictaduras latinoamericanas, y los crímenes de guerra que se comenten a diario en Colombia.
Como se sabe, en general, esos hechos han quedado impunes, salvo algunas condenas proferidas por los tribunales penales internacionales para Yugoslavia y Ruanda.
Producto del fracaso de los sistemas nacionales de justicia en cuanto al juzgamiento de crímenes internacionales, haya sido por el colapso de los órganos internos de administración de justicia o por la inexistencia de la voluntad de enjuiciar y sancionar, la comunidad internacional no pudo continuar siendo cómplice silenciosa de esa impunidad.
Surge así la necesidad de establecer la jurisdicción penal internacional como mecanismo de represión y disuasión de la comisión de las violaciones más graves al Derecho Internacional Humanitario y al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, asegurando así el derecho fundamental de acceso a la justicia y el respeto a la dignidad humana.
Este Tribunal, compatible con el ordenamiento constitucional de la mayoría de los Estados, otorga todas las garantías procesales y los derechos fundamentales a los imputados. No hay razón para que algunos miembros del foro nacional insistan en que debió darse una mayor valoración al Estatuto de Roma antes de ser ratificado por Panamá, porque ninguna de sus normas lesiona nuestra Carta Fundamental. No se está frente a un Tribunal Ad hoc, ni retroactivo, como han sido los tribunales penales internacionales de Nuremberg, Tokio, Yugoslavia y Ruanda, ni ante un tribunal extranjero, sino supranacional, cuya observancia corresponde a la Asamblea de Estados Partes.
222No hay razón para que algunos miembros del foro nacional insistan en que debió darse una mayor valoración al Estatuto de Roma antes de ser ratificado por Panamá,...
Por el contrario, todos los abogados y operadores de justicia, como la humanidad toda, debemos sentirnos regocijados ante la entrada en vigor de la Corte Penal Internacional, pues hoy más que nunca se ha comprobado que los actos de barbarie que comenten, con el fin de demostrar la superioridad de una etnia o el poderío militar de una nación, los enemigos del genoma humano constituyen el mayor peligro que enfrenta para su preservación.
Afortunadamente, como bien lo ha dicho el Secretario General de Naciones Unidas, en adelante se espera que en mayor medida, todos se abstendrán de la comisión de crímenes contra la humidad, porque saben que el brazo de la justicia internacional estará tras sus espaldas".
(solisgon@cwpanama.net)
"Si nosotros no nos metemos en la inspección y sino sabemos qué han hecho, cómo le vamos a dar mantenimiento, después que se acabe la garantía", preguntó.
"El sistema de inspectoras privadas resulta muy bien en Estados Unidos, no sé por qué aquí no", se cuestionó. Luego Stripeaut reconsideró y agregó: "Bueno, aquí está funcionando, pero no tan bien... sinceramente preferiría que la inspección la haga el MOP, claro, después de reforzar la Dirección con más profesionales y equipo, lo cual implica más presupuesto".
Añadió que "si inspeccionamos nosotros controlamos mejor la calidad de la obra. Si nosotros mismos mandamos a nuestros inspectores, no tengo que estar correteando al otro privado... porque muchas veces yo di una orden, pero el inspector privado se me va por otro lado. Hay veces que no compaginamos". "Si tú no inspeccionas bien algo, no puedes aseverar que está bien hecho... y está en la duda que se haga óptima", añadió Stripeaut.
La educadora, quien antes de dirigir el IFN fue directora del Angel Rubio, una escuela que se creó con los estudiantes más indisciplinados del sector de Juan Díaz y Pedregal, manifestó que la fórmula que utilizó en ambas escuelas para mejorar la disciplina fue tratar que los alumnos entendieran que eran lo más importante para mejorar la escuela.
"Los alumnos sabían que yo era estricta, pero me tenían cariño, no me tenían miedo", manifestó. Explicó que la mística se pudo levantar entre los estudiantes creando clubes de lectura, de ciencias, bandas de música, las rondallas, los conjuntos típicos, los clubes de jardinerías, entre otros.
"Los estudiantes aprendieron a querer su escuela, respetar el mobiliario que ellos mismos mantenían y deseaban estar en el colegio hasta los sábados", comentó. Precisó que lo primero que pudo observar en los alumnos con problemas de disciplina era que tenían sed de autoridad, y de cariño, además de que traían problemas originados en sus hogares.
El problema de la indisciplina en los colegios se ha agravado porque no hay dedicación de parte de las más altas autoridades del Ministerio de Educación como tampoco de los profesores, denunció. Hay que buscar una mística a través del Ministerio de Educación para que las escuelas tengan otra proyección.
Indicó que la mayoría de los profesores y directores de escuelas se consideran instructores y se olvidan que antes de educadores, son orientadores y no se involucran en los problemas de los adolescentes. Manifestó que los directores y profesores no recorren la escuela para observar, escuchar y hablar con los jóvenes.