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Pura política vernácula


Al hacerse más corta la distancia para escoger a la nueva mesa directiva de la Asamblea Legislativa, que funciona durante un año y tendrá a su cargo las designaciones de numerosos personajes administrativos de dicha entidad, y dada la precariedad del número de legisladores que se necesita para obtener una mayoría, se inventan y buscan todos los pretextos con el objetivo de asegurarse la nueva presidencia.
A parte de las distintas denuncias sobre las inmunidades parlamentarias, no hay sino que observar cómo se alinean las fichas en el afán de obtener, quitando o poniendo legisladores para esa nueva directiva. En el fondo no se trata de imponer ética, transparencia y virtudes ciudadanas, sino un vulgar juego de política vernácula en busca de un objetivo político.
Esa es la triste verdad de lo que hay dentro de este escenario de puja y repuja, en el cual peligrosamente nos acercarnos a desvirtuar institucionalidades que están en las entrañas que debieran ser sagradas de nuestra Constitución y leyes de la República. Aquí hay que decir, mucho cuidado que este jueguecito puede romper el hilo, hoy muy delgadísimo, de la cohesión nacional.
¿Hacia dónde irán los votos de los Afú, Alvarado, Altamirano, Castillero, de Chitré, en las elecciones de la directiva en el próximo período de sesiones de la Asamblea? ¿Tendrá Mireya la suficiente fuerza para regresar al control de esa mesa directiva y de sus designaciones burocráticas? ¿Cambiarán las reglas del juego drásticamente a medida que se acercan las elecciones del 2004? ¿O habrá un consenso de los dos bloques principales para tales objetivos?
Estas son las interrogantes que mueven la política nuestra en estos momentos en que, paralelamente, navegamos desafortunadamente en una crisis económica, social y cultural alarmante.
En estos terrenos hay factores que pueden aparecer por sorpresa. Los legisladores que no tengan aspiraciones para reelección, o la mayoría de ellos, pueden constituirse en un problema tremendo para cualesquiera de los partidos políticos.
El que más puede ofrecer es el Ejecutivo. Y nuestra política, a través de la historia, indica que siempre este Organo del Estado se aprovecha de estas circunstancias, y mucho más para tiempo de elecciones. La misma gritería que se dio en el pasado parece que se va a dar en el presente y en el futuro inmediato. Son intereses particulares y políticos los que van a imponerse. Nada de ética ni de transparencia, lo que hay que hacer para obtener esa mayoría es el objetivo y la correlación de fuerza que se va a medir en ese contexto.
111Hay tontos o ingenuos, que no faltan y que serán muy pocos, que creen que hay que quitarse las inmunidades porque eso es lo decente y lo digno. Y eso debiera ser así, pero no lo es.
Hay tontos o ingenuos, que no faltan y que serán muy pocos, que creen que hay que quitarse las inmunidades porque eso es lo decente y lo digno. Y eso debiera ser así, pero no lo es.
Dentro de la política vernácula eso serviría para que otras fuerzas medraran para restar legisladores y dentro de esa resta conseguir la mayoría en la mesa directiva de la Asamblea.
Hay que respetar estas posiciones a las que los adoptan honestamente, pero lo decimos desde ahora, no creo que va a servir para mucho. El tiempo a muy corto plazo lo dirá.

101 años de Panamá América

 
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