PYCSA: ¡Levántate y anda!
DESAPERCIBIDA para la mayoría, hace unos días reapareció en los medios de comunicación escritos el nombre de la empresa mexicana Proyectos y Construcciones PYCSA, aquella que, desde hace varios años, debió haber pavimentado y entregado, con baldosas de lujo, la autopista Panamá-Colón y el Corredor Norte. Aparte de nunca terminar la obra, la susodicha empresa dejó en la estacada a una larga fila de acreedores que, después de haber promovido las demandas legales correspondientes, se encontraron con la desagradable sorpresa de que los bienes, oficinas y directivos de PYCSA, como por arte magia, habían desaparecido de la faz de las tierras panameñas. El único signo de su existencia terrenal era un minúsculo cubículo, propio de un ventorrillo, arrimado a una caseta de peaje, que habían traspasado a no se quién.
Mientras los frustrados acreedores buscaban incesantemente a los responsables de PYCSA, un buen día, alguien que se identificó como el viceministro de Obras Públicas, declaró que las autoridades de turno "adelantaban negociaciones" con esa empresa para la terminación, reanudación, o lo que fuera, de las obras que nunca construyó. Esto, después de varios años de mora por parte de PYCSA, en el cumplimiento de sus obligaciones contractuales.
Como, por su revelación, era evidente que el funcionario en cuestión sí sabía cómo comunicarse con los esfumados responsables de PYCSA, en el artículo que escribí por esas fechas, que títulé: "La veo venir clarita", señale que ante el anuncio del número dos del MOP, se imponía que éste acudiera a los tribunales para ayudarles a localizar a los reaparecidos responsables de PYCSA o que los juzgados que conocían de los casos contra ésta le citaran para exigirle colaboración. Suponen ustedes bien: nada ocurrió.
Otro buen día, el entonces titular del MOP, ahora al frente del MEF, ante las reiteradas expresiones de descontento y frustración de los colonenses, anunció, como ya es costumbre de los oráculos del régimen cuando se traen algo entre manos, que la larga espera sería satisfecha, porque "la patria nueva" terminaría la autopista "con PYCSA o sin PYCSA".
Como dije arriba, el nombre de PYCSA resucitó hace unos días. Esta vez, por boca del nuevo titular del MOP, quien, más o menos, dijo que todo lo relacionado con PYCSA será manejado por el nuevo ministro de Economía y Finanzas (el hombre anda con su muerto a cuestas) y el presidente. Además, con tono circunspecto para crear suspenso, agregó que no podía decir nada más, para no robarle el "show" a su jefe, que en los próximos días nos maravillará con "otro gran anuncio".
Como todos sabemos, a dos empresas de la misma procedencia, ICA y PYCSA, les fue adjudicada, a la primera, la construcción del Corredor Sur y, a la segunda, el Corredor Norte y la Autopista Panamá-Colón. ICA hizo un negocio redondo. Con los terrenos de Paitilla que recibieron en pago, han obtenido ganancias multimillonarias, varias veces superiores a lo que gastaron en la construcción del corredor. El caso de PYCSA, devino en sentido contrario. Apenas iniciaron la construcción, comenzó la "plañidera". Finalmente no construyeron nada y desde hace varios años son culpables del incumplimiento, que ha causado enormes perjuicios económicos y por el que deben responder judicialmente. Eso es lo que debía suceder en un Estado serio, pero ese no es el caso del nuestro, donde, por lo que parece, estamos en la víspera de alguna componenda, en la que el erario público volverá a salir trasquilado.
Desearía estar equivocado; pero tengo pocas esperanzas. Si a los signos que he mencionado, se agrega que antes ya fue planteada la posibilidad de que el Estado asumiera el mantenimiento del Corredor Sur, que muestra visibles señales de deterioro y de defectos de construcción, a cambio de la cesión por parte de ICA del cobro de los peajes, hay razones de sobra para la sospecha. Una cosa parecida, fue hecha en el país de procedencia de ambas empresas. Y si a todo lo anterior se suma la todavía más sospechosa "resucitación" de PYCSA, concluirán ustedes, al igual que yo, que más que para la sospecha, hay razones fundamentadas para la alarma.
Oportuno sería, pues, que el caballero que anda con el muerto a cuestas, aclarara, de una vez por todas, qué es lo que se traen entre manos. Específicamente, deben explicar, por qué, después del prolongado, reiterado y contumaz incumplimiento de PYCSA, el gobierno de la "patria nueva" la sigue tratando con tantas contemplaciones y, segundo, si es verdad o no, el rumor sobre el trueque de los peajes que, en los términos que utilizaba mi abuelo, "es lo mismo que después de haberse indigestado con la hartura, nos devuelvan el hueso pelado del jamón para que, si acaso da para eso, nos hagamos un caldo claro".
La educadora dice que conocer a los niños fue una bendición de Dios, porque educándolos se hace una labor noble.
Dice que los niños de este colegio "requieren mucho cariño" y ella está allí para dárselo.
Mientras los frustrados acreedores buscaban incesantemente a los responsables de PYCSA, un buen día, alguien que se identificó como el viceministro de Obras Públicas, declaró que las autoridades de turno "adelantaban negociaciones" con esa empresa para la terminación, reanudación, o lo que fuera, de las obras que nunca construyó. Esto, después de varios años de mora por parte de PYCSA, en el cumplimiento de sus obligaciones contractuales.
Como, por su revelación, era evidente que el funcionario en cuestión sí sabía cómo comunicarse con los esfumados responsables de PYCSA, en el artículo que escribí por esas fechas, que títulé: "La veo venir clarita", señale que ante el anuncio del número dos del MOP, se imponía que éste acudiera a los tribunales para ayudarles a localizar a los reaparecidos responsables de PYCSA o que los juzgados que conocían de los casos contra ésta le citaran para exigirle colaboración. Suponen ustedes bien: nada ocurrió.
Otro buen día, el entonces titular del MOP, ahora al frente del MEF, ante las reiteradas expresiones de descontento y frustración de los colonenses, anunció, como ya es costumbre de los oráculos del régimen cuando se traen algo entre manos, que la larga espera sería satisfecha, porque "la patria nueva" terminaría la autopista "con PYCSA o sin PYCSA".
Como dije arriba, el nombre de PYCSA resucitó hace unos días. Esta vez, por boca del nuevo titular del MOP, quien, más o menos, dijo que todo lo relacionado con PYCSA será manejado por el nuevo ministro de Economía y Finanzas (el hombre anda con su muerto a cuestas) y el presidente. Además, con tono circunspecto para crear suspenso, agregó que no podía decir nada más, para no robarle el "show" a su jefe, que en los próximos días nos maravillará con "otro gran anuncio".
Como todos sabemos, a dos empresas de la misma procedencia, ICA y PYCSA, les fue adjudicada, a la primera, la construcción del Corredor Sur y, a la segunda, el Corredor Norte y la Autopista Panamá-Colón. ICA hizo un negocio redondo. Con los terrenos de Paitilla que recibieron en pago, han obtenido ganancias multimillonarias, varias veces superiores a lo que gastaron en la construcción del corredor. El caso de PYCSA, devino en sentido contrario. Apenas iniciaron la construcción, comenzó la "plañidera". Finalmente no construyeron nada y desde hace varios años son culpables del incumplimiento, que ha causado enormes perjuicios económicos y por el que deben responder judicialmente. Eso es lo que debía suceder en un Estado serio, pero ese no es el caso del nuestro, donde, por lo que parece, estamos en la víspera de alguna componenda, en la que el erario público volverá a salir trasquilado.
Desearía estar equivocado; pero tengo pocas esperanzas. Si a los signos que he mencionado, se agrega que antes ya fue planteada la posibilidad de que el Estado asumiera el mantenimiento del Corredor Sur, que muestra visibles señales de deterioro y de defectos de construcción, a cambio de la cesión por parte de ICA del cobro de los peajes, hay razones de sobra para la sospecha. Una cosa parecida, fue hecha en el país de procedencia de ambas empresas. Y si a todo lo anterior se suma la todavía más sospechosa "resucitación" de PYCSA, concluirán ustedes, al igual que yo, que más que para la sospecha, hay razones fundamentadas para la alarma.
Oportuno sería, pues, que el caballero que anda con el muerto a cuestas, aclarara, de una vez por todas, qué es lo que se traen entre manos. Específicamente, deben explicar, por qué, después del prolongado, reiterado y contumaz incumplimiento de PYCSA, el gobierno de la "patria nueva" la sigue tratando con tantas contemplaciones y, segundo, si es verdad o no, el rumor sobre el trueque de los peajes que, en los términos que utilizaba mi abuelo, "es lo mismo que después de haberse indigestado con la hartura, nos devuelvan el hueso pelado del jamón para que, si acaso da para eso, nos hagamos un caldo claro".
La educadora dice que conocer a los niños fue una bendición de Dios, porque educándolos se hace una labor noble.
Dice que los niños de este colegio "requieren mucho cariño" y ella está allí para dárselo.
San Juan Bautista de la Salle dedicó su vida a la formación de verdaderos cristianos. Cuentan que tenía un alto espíritu misionero y una gran vocación.
Nació en Reims, Francia, el 30 de abril de 1651, era el mayor de siete hermanos.
Precisamente su sueño fue siempre fundar escuelas para los niños pobres.