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¿Qué darán los maestros a cambio?


Ahora que el gobierno adquiere un compromiso costosísimo, es preciso plantear en qué consiste la verdadera inversión en recursos humanos, porque ya nadie se come el cuento de una educación para todos cuya calidad declina y empeora con cada año que pasa.
Entre los principales problemas de la educación está el hecho de que tenemos dos generaciones con muchísimos maestros que no aprendieron ni a hablar ni a escribir bien, y mucho menos a enseñar bien.
Si cualquier medida rectificadora despierta reacciones violentas de estos gremios que ahora reciben un tratamiento especial, ¿no será este el momento de exigir que, en cambio, acepten por lo menos la creación de una nueva escuela normal que comience con primaria; que acepten la creación de una escuela especial para la formación de jóvenes con capacidad en diferentes disciplinas y conocimientos de lenguas, que produzca personal idóneo para el manejo del Canal en el futuro; que acepten la importación de maestros de calidad primerísima para esos planteles, y que acepten una revisión integral de los currículos y de los textos de primaria y secundaria con ayuda, por ejemplo, de Francia, Italia y España, para que el país pueda siquiera aspirar a que, de aquí a unos veinte años, llegue a iniciarse la formación de nuevas generaciones de maestros capacitados en las disciplinas fundamentales de todo aprendizaje?
Sólo así será concebible admitir que las jubilaciones especiales son inversión en capital humano para el futuro y no una rémora del desarrollo económico nacional.


101 años de Panamá América

 
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