¡Que Dios bendiga a los productores del agro!
Ayer fue la cebolla, hoy los pollos de Finca Tara, ¿mañana? Lo habíamos dicho, porque el desconcierto es abrumador: Los productores agropecuarios de Panamá siguen sufriendo la agonía del desacierto, la indolencia y la falta de voluntad para emprender políticas consistentes, coherentes y eficaces para el agro. Incluyendo prioritariamente, el agua y la energía. Es el clamor de las protestas que han debido asumir este verano los productores con acciones de calle (en ese caso de carreteras), ante un discurso que dice todo lo contrario a lo que se proclama.
Igualmente, habíamos adelantado que ninguna "Comisión Inter... (de lo que sea)", resolvería los planteamientos que vienen haciendo en medida creciente los productores. Se necesitó un descomunal tranque en el cruce de carreteras en Divisa para que los productores pudieran ser oídos y escuchados a medias, no ausentes de diatribas y satanizaciones. No se había apagado el eco de los gritos (no salomas), cuando la mandataria y tres ministros debieron acudir a enjugar las lágrimas de la cebolla en Natá. (De paso, lanzaron por la ventana, defenestración que llaman, el director del Programa de Modernización de los Servicios Agropecuarios del MIDA -B/.48 millones- Ing. Hermann Gnaegi). Pero los problemas de fondo no se resuelven, simplemente se postergan; sencillamente porque se tratan de acciones coyunturales, de apagafuegos, de tratar de curar enfermedades terminales doblando la dosis de aspirinas. El plato de hoy es lo ocurrido en Finca Tara, propiedad de la familia Salcedo Zaldívar, donde unos 25,000 pollos han muerto por deficiencias en el suministro del servicio de energía eléctrica. La respuesta de Salcedo no se ha hecho esperar, conjuntamente con otros productores afectados.
Quienes conocemos de las lomas y los llanos de gran parte del país, sabemos el esfuerzo de la familia Salcedo por establecer, por profesión, convicción y voluntad de trabajo, una de las plantas de producción de comida, modelo en todo el país. Finca Tara ostenta uno de los más altos rangos tecnológicos del país, con excelentes rangos de seguridad sanitaria. Es una de las empresas avícolas que ejercita la protección ambiental con técnicas limpias.
No estamos, pues, ante una empresa improvisada, ni un productor de último momento. Se trata de un profesional de las ciencias agropecuarias que ha ocupado diferentes e importantes cargos, hasta liderar la conformación del Plan Nacional de Riego para Panamá, en un afán por modernizar la agricultura, principalmente, la agroexportación, cara a cara en los campos con los productores, con asesoría de Tahal. Co., reconocida empresa israelí; las universidades de Utah y Nuevo México (E. U.); y el BID. Está demás decir que el Plan (1997), sufre el castigo de las gavetas, en este reciclaje de egoísmo, politiquería y ceguera que como una adicción envuelve al país.
Con estas vivencias, conocimientos y experiencias se constituyó Finca Tara, en La Chorrera; modelo decía, de la industria avícola nacional, una de las más modernas del continente. Hoy, en carne viva, el Ing. Salcedo es una de las grandes víctimas, junto a ya muchos otros productores, de un sistema neoliberal a ultranza donde las empresas transnacionales hacen virtualmente lo que les viene en ganas.
A la tragedia de Finca Tara, no es ajena la inmisericorde devastación de los bosques y lo que es peor, de las cuencas hidrográficas que ya va dejando sin agua a comunidades enteras como Arraiján, La Chorrera, Santiago (paro de contar) y a lo largo de la vía a Darién. Los ríos siguen saqueados en sus nacimientos y sus cauces contaminados, mientras el anteproyecto que modifica el Código Penal en cuanto a la tipificación del delito ecológico agoniza en la Asamblea.
Cabe preguntarse, ¿es éste el país que deseamos? ¿Con qué cara se habla de modernización, reconversión, inversiones, etc., si tales palabras tienen el tributo de la más grande incredulidad y sospecha en nuestros campos? ¿Quedará impune este crimen de lesa producción y, a lo mejor, premiados sus culpables, según el estilo del momento? ¿Lanzarán a la quiebra a Finca Tara, es éste el propósito? ¿Estas serán las credenciales que Panamá presentará ante la reunión de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), en noviembre próximo en nuestra capital? Las asociaciones de productores tienen la palabra. O como dijo angustiado alguna vez Monseñor Emiliani: "¡Que Dios proteja y bendiga a los productores del agro!"
(adagal43@hotmail.com)
Igualmente, habíamos adelantado que ninguna "Comisión Inter... (de lo que sea)", resolvería los planteamientos que vienen haciendo en medida creciente los productores. Se necesitó un descomunal tranque en el cruce de carreteras en Divisa para que los productores pudieran ser oídos y escuchados a medias, no ausentes de diatribas y satanizaciones. No se había apagado el eco de los gritos (no salomas), cuando la mandataria y tres ministros debieron acudir a enjugar las lágrimas de la cebolla en Natá. (De paso, lanzaron por la ventana, defenestración que llaman, el director del Programa de Modernización de los Servicios Agropecuarios del MIDA -B/.48 millones- Ing. Hermann Gnaegi). Pero los problemas de fondo no se resuelven, simplemente se postergan; sencillamente porque se tratan de acciones coyunturales, de apagafuegos, de tratar de curar enfermedades terminales doblando la dosis de aspirinas. El plato de hoy es lo ocurrido en Finca Tara, propiedad de la familia Salcedo Zaldívar, donde unos 25,000 pollos han muerto por deficiencias en el suministro del servicio de energía eléctrica. La respuesta de Salcedo no se ha hecho esperar, conjuntamente con otros productores afectados.
Quienes conocemos de las lomas y los llanos de gran parte del país, sabemos el esfuerzo de la familia Salcedo por establecer, por profesión, convicción y voluntad de trabajo, una de las plantas de producción de comida, modelo en todo el país. Finca Tara ostenta uno de los más altos rangos tecnológicos del país, con excelentes rangos de seguridad sanitaria. Es una de las empresas avícolas que ejercita la protección ambiental con técnicas limpias.
No estamos, pues, ante una empresa improvisada, ni un productor de último momento. Se trata de un profesional de las ciencias agropecuarias que ha ocupado diferentes e importantes cargos, hasta liderar la conformación del Plan Nacional de Riego para Panamá, en un afán por modernizar la agricultura, principalmente, la agroexportación, cara a cara en los campos con los productores, con asesoría de Tahal. Co., reconocida empresa israelí; las universidades de Utah y Nuevo México (E. U.); y el BID. Está demás decir que el Plan (1997), sufre el castigo de las gavetas, en este reciclaje de egoísmo, politiquería y ceguera que como una adicción envuelve al país.
Con estas vivencias, conocimientos y experiencias se constituyó Finca Tara, en La Chorrera; modelo decía, de la industria avícola nacional, una de las más modernas del continente. Hoy, en carne viva, el Ing. Salcedo es una de las grandes víctimas, junto a ya muchos otros productores, de un sistema neoliberal a ultranza donde las empresas transnacionales hacen virtualmente lo que les viene en ganas.
A la tragedia de Finca Tara, no es ajena la inmisericorde devastación de los bosques y lo que es peor, de las cuencas hidrográficas que ya va dejando sin agua a comunidades enteras como Arraiján, La Chorrera, Santiago (paro de contar) y a lo largo de la vía a Darién. Los ríos siguen saqueados en sus nacimientos y sus cauces contaminados, mientras el anteproyecto que modifica el Código Penal en cuanto a la tipificación del delito ecológico agoniza en la Asamblea.
Cabe preguntarse, ¿es éste el país que deseamos? ¿Con qué cara se habla de modernización, reconversión, inversiones, etc., si tales palabras tienen el tributo de la más grande incredulidad y sospecha en nuestros campos? ¿Quedará impune este crimen de lesa producción y, a lo mejor, premiados sus culpables, según el estilo del momento? ¿Lanzarán a la quiebra a Finca Tara, es éste el propósito? ¿Estas serán las credenciales que Panamá presentará ante la reunión de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), en noviembre próximo en nuestra capital? Las asociaciones de productores tienen la palabra. O como dijo angustiado alguna vez Monseñor Emiliani: "¡Que Dios proteja y bendiga a los productores del agro!"
(adagal43@hotmail.com)