¿Qué es corrupción y cómo combatirla?
Las leyes anticorrupción pueden ayudar, pero no son suficientes. No cabe duda que las leyes y la aplicación de las mismas pueden ayudar en frenar la corrupción por un tiempo, pero no debemos olvidar la sabiduría popular: "El que crea la ley crea la trampa". Pronto veremos cómo los "expertos" se ingeniarán para seguir con la práctica de la corrupción, incluso bajo el amparo de la ley. Las leyes pueden ser buenas, pero de por sí no nos garantizan mucho.
Para poder combatir la corrupción, primero hay que tomar conciencia que la corrupción es un fenómeno cultural y en nuestro país la misma está muy vinculada con el "dogma" del "juega-vivo". Además, este fenómeno cultural involucra prácticamente todos los aspectos de la vida privada y pública.
Llama poderosamente la atención que la corrupción está limitada al "enriquecimiento ilícito". Como el dinero está en el centro de todo y todo está considerado desde el ángulo del dinero, éste es lo básico y es lo que cuenta. Cada cosa, incluso, cada persona, tiene su precio. El consumismo ha creado el dogma que con dinero se puede comprar todo o casi todo. Pero no es así; con dinero se puede comprar hasta un palacio, pero con dinero no se puede comprar un hogar.
La corrupción no es simplemente un problema financiero o legal. Ante todo, es un problema cultural y de mentalidad. Es curioso que cuando una persona se hace rica de manera ilícita se le tilda de "corrupta", mas cuando maltrata a sus hijos se le llama un abusador o un psicópata y le recomiendan una terapia; cuando comete adulterio, dicen que cometió un "desliz". Aparentemente, estas prácticas no son "corrupción". O sea, la corrupción abarca mucho más que el enriquecimiento ilícito.
Segundo, hay que combatir la corrupción simultáneamente en dos frentes: el externo y el interno. En el frente externo, el Estado tiene la obligación de crear mediante una legislación adecuada, un ambiente sano y propicio, una sociedad que castiga y limita la corrupción en todas sus formas y que promueva los valores como la honestidad, la responsabilidad y la solidaridad, que deben practicar los dirigentes ejemplarmente. En el frente interno, mediante un proceso de verdadera humanización, tanto en la familia como en la escuela y en la misma comunidad, se debe promover una cultura ética en donde los grandes valores son apreciados. Es más bien una labor preventiva que no es fácil, porque hay que remar contra la corriente.
Es dentro de ese contexto que se debe contemplar la misión y la labor de los movimientos dedicados al desarrollo humano, la formación del capital humano y social en los jóvenes. Es una labor cuyos frutos no se verán de inmediato.
Si queremos para las próximas generaciones un Panamá más humano, más justo y más solidario, hay que sembrar ya, y no esperar que otros resuelvan nuestros problemas.
Estamos celebrando la semana de la "Transparencia y la Integridad" con el lema: "Por un Panamá decente, todos juntos contra la corrupción", donde aportamos un granito de arena enseñando a los jóvenes el valor de la honestidad.
Durante este periodo Panamá América tuvo la oportunidad de verificar el tiempo y en efecto son treinta minutos.
Para quienes viajan desde tan lejos de la ciudad el tiempo que toman con sus familiares les parece poco, porque la necesidad de compartir con sus familiares es más apremiante, pero aún así lo aprovechan al máximo y lo disfrutan por que saben que cada segundo es valioso.
En ellas se ven reflejadas las ganas de seguir en el lugar, pero saben que podrán volver otro día y ello las llena de tranquilidad.
Saben que aunque la suerte no estaba del lado de Víctor, por lo menos hay una recompensa y es que él esta bien y podrán seguir viéndolo. El sol se encuentra en todo su potencial.
Ya son las doce medio día y el hambre apremia a las cientos de mujeres presentes en aquella sala.
Ahora les queda seguir adelante, tomar el bus de retorno a casa y planear el día que regresaran.
Como si fueran sardinas y con la alegría que caracteriza a la mujer de Panamá, esconden su tristeza en las bromas, mientras van rumbo a la entrada de la sala de visita.
Algunas muy confiadas aseguran que más que preocupación, en su mente hay resignación y tranquilidad, pues lucharán por que sus familiares reciban un buen trato mientras estén en las Cárceles La Joya y La Joyita.
1. El transporte parece una lata de sardina, ya que hay pocas unidades que ofrecen el servicio.
2. Según las normas, los familiares de los detenidos deben llevar ropa que no llame la atención y se permite llevar sólo utensilios que se indican en una lista.
3. Tanto el agua, las comidas y accesorios de uso personal son revisados cuidadosamente para evitar filtraciones de armas o droga.
4. La visita comienza a regir una vez el detenido está frente a su familiar.
5 y 6. Terminado el periodo de visita llega la despedida en la que se repite el via crucis del retorno a casa.
Para poder combatir la corrupción, primero hay que tomar conciencia que la corrupción es un fenómeno cultural y en nuestro país la misma está muy vinculada con el "dogma" del "juega-vivo". Además, este fenómeno cultural involucra prácticamente todos los aspectos de la vida privada y pública.
Llama poderosamente la atención que la corrupción está limitada al "enriquecimiento ilícito". Como el dinero está en el centro de todo y todo está considerado desde el ángulo del dinero, éste es lo básico y es lo que cuenta. Cada cosa, incluso, cada persona, tiene su precio. El consumismo ha creado el dogma que con dinero se puede comprar todo o casi todo. Pero no es así; con dinero se puede comprar hasta un palacio, pero con dinero no se puede comprar un hogar.
La corrupción no es simplemente un problema financiero o legal. Ante todo, es un problema cultural y de mentalidad. Es curioso que cuando una persona se hace rica de manera ilícita se le tilda de "corrupta", mas cuando maltrata a sus hijos se le llama un abusador o un psicópata y le recomiendan una terapia; cuando comete adulterio, dicen que cometió un "desliz". Aparentemente, estas prácticas no son "corrupción". O sea, la corrupción abarca mucho más que el enriquecimiento ilícito.
Segundo, hay que combatir la corrupción simultáneamente en dos frentes: el externo y el interno. En el frente externo, el Estado tiene la obligación de crear mediante una legislación adecuada, un ambiente sano y propicio, una sociedad que castiga y limita la corrupción en todas sus formas y que promueva los valores como la honestidad, la responsabilidad y la solidaridad, que deben practicar los dirigentes ejemplarmente. En el frente interno, mediante un proceso de verdadera humanización, tanto en la familia como en la escuela y en la misma comunidad, se debe promover una cultura ética en donde los grandes valores son apreciados. Es más bien una labor preventiva que no es fácil, porque hay que remar contra la corriente.
Es dentro de ese contexto que se debe contemplar la misión y la labor de los movimientos dedicados al desarrollo humano, la formación del capital humano y social en los jóvenes. Es una labor cuyos frutos no se verán de inmediato.
Si queremos para las próximas generaciones un Panamá más humano, más justo y más solidario, hay que sembrar ya, y no esperar que otros resuelvan nuestros problemas.
Estamos celebrando la semana de la "Transparencia y la Integridad" con el lema: "Por un Panamá decente, todos juntos contra la corrupción", donde aportamos un granito de arena enseñando a los jóvenes el valor de la honestidad.
Durante este periodo Panamá América tuvo la oportunidad de verificar el tiempo y en efecto son treinta minutos.
Para quienes viajan desde tan lejos de la ciudad el tiempo que toman con sus familiares les parece poco, porque la necesidad de compartir con sus familiares es más apremiante, pero aún así lo aprovechan al máximo y lo disfrutan por que saben que cada segundo es valioso.
En ellas se ven reflejadas las ganas de seguir en el lugar, pero saben que podrán volver otro día y ello las llena de tranquilidad.
Saben que aunque la suerte no estaba del lado de Víctor, por lo menos hay una recompensa y es que él esta bien y podrán seguir viéndolo. El sol se encuentra en todo su potencial.
Ya son las doce medio día y el hambre apremia a las cientos de mujeres presentes en aquella sala.
Ahora les queda seguir adelante, tomar el bus de retorno a casa y planear el día que regresaran.
Como si fueran sardinas y con la alegría que caracteriza a la mujer de Panamá, esconden su tristeza en las bromas, mientras van rumbo a la entrada de la sala de visita.
Algunas muy confiadas aseguran que más que preocupación, en su mente hay resignación y tranquilidad, pues lucharán por que sus familiares reciban un buen trato mientras estén en las Cárceles La Joya y La Joyita.
1. El transporte parece una lata de sardina, ya que hay pocas unidades que ofrecen el servicio.
2. Según las normas, los familiares de los detenidos deben llevar ropa que no llame la atención y se permite llevar sólo utensilios que se indican en una lista.
3. Tanto el agua, las comidas y accesorios de uso personal son revisados cuidadosamente para evitar filtraciones de armas o droga.
4. La visita comienza a regir una vez el detenido está frente a su familiar.
5 y 6. Terminado el periodo de visita llega la despedida en la que se repite el via crucis del retorno a casa.