¿Qué esperamos del TE?
Corresponde al Tribunal Electoral (TE) cumplir un papel de primordial importancia en las elecciones de 2004. Organizar y supervisar el torneo electoral de un confín al otro confín de la república, de tal formsa que los ciudadanos panameños puedan confiar en que su voto será bien emitido y escrutado para elegir a los hombres y mujeres que han de regir los destinos del país, desde el cargo de presidente, legisladores alcaldes y representantes de corregimiento. La tarea es ardua e implica una grave responsabilidad, hoy más que nunca, cuando nuestros valores éticos y morales sufren una quiebra, cuando las ambiciones personales y los intereses partidistas podrían influir en las decisiones que se tomen y ello acarrearía males mayores para el futuro de Panamá.
Para el panameño consciente y responsable, el TE representa una institución de gran importancia para la vida democrática del país, ya que asegura y permite el libre juego de la voluntad popular en los torneos electorales, sin vicios y prácticas que atenten contra la libertad que tienen los panameños de elegir y ser elegidos. Su meta debe ser la del perfeccionamiento con miras a hacer de las luchas electoreras verdaderos ejemplos de honradez y de civismo. Los medios de comunicación nos informan del interés demostrado por los funcionarios del TE en investigar, permanentemente, toda práctica que haga daño a su imagen y en esa positiva labor de dar crédito y confianza a la institución, es necesario ir hasta las últimas consecuencias para que lo investigado nos lleve a la verdad de los hechos, de lo contrario, surgirá la desconfianza en quienes tienen en sus manos la responsabilidad de dar al pueblo unos comicios que representen el verdadero sentir de las mayorías nacionales.
La jornada cumplida por el Tribunal Electoral en las elecciones de 1999 fue muy llena de responsabilidad, de civismo y de vocación democrática, al punto de que la ciudadanía la consideró como ejemplar. Es esa misma posición la que el pueblo panameño espera de los actuales magistrados Eduardo Valdés Escoffery, Erasmo Pinilla y Denis Allen frente a la celebración de las próximas elecciones.
Lograr un ambiente de democracia y libertad, actuar con gran espíritu de ecuanimidad y honradez y estar libres de intereses partidistas y personales a fin de llevar adelante el importante papel que cumple el Tribunal Electoral para el fortalecimiento de la democracia y las libertades ciudadanas. Deben realizar un trabajo de equipo y de compromiso con los principios democráticos, de libertad y de defensa a la voluntad popular para contrarrestar cualquier temor de que intereses políticos partidistas estén dañando la imagen del TE, cuando es más urgente una organización electoral, en donde sólo haya la consigna de la honradez y de la imparcialidad que propicien unas elecciones ejemplares como en el año 1994 y 1999.
La posición del TE debe ser firme frente a los embates de la politiquería y de las ambiciones de partidos, porque su importancia en la vida de la nación, así lo demanda. Estamos seguros de que una gestión así conformada y ejecutada, ha de contar con el respaldo total de la ciudadanía que aspira vivir en democracia y que exige de sus más altos funcionarios, cumplimiento de sus deberes, con conciencia de sus responsabilidades ciudadanas.
Solamente a Dios le podemos creer todo y a nadie más. Todos los demás somos simples seres humanos hechos de barro, débiles, mentirosos, cuentistas e incumplidos. Jesucristo es maravilloso, Señor y Rey. Él vive, es el Señor de Señores y está presente en su vida. Él derramó Su sangre en la cruz por usted, para salvarla del pecado y la muerte eterna. Hoy Él quiere abrir su corazón para romper sus cadenas. Abra su corazón y acoja al Señor en su vida, porque con El, usted será...¡Invencible!
Para el panameño consciente y responsable, el TE representa una institución de gran importancia para la vida democrática del país, ya que asegura y permite el libre juego de la voluntad popular en los torneos electorales, sin vicios y prácticas que atenten contra la libertad que tienen los panameños de elegir y ser elegidos. Su meta debe ser la del perfeccionamiento con miras a hacer de las luchas electoreras verdaderos ejemplos de honradez y de civismo. Los medios de comunicación nos informan del interés demostrado por los funcionarios del TE en investigar, permanentemente, toda práctica que haga daño a su imagen y en esa positiva labor de dar crédito y confianza a la institución, es necesario ir hasta las últimas consecuencias para que lo investigado nos lleve a la verdad de los hechos, de lo contrario, surgirá la desconfianza en quienes tienen en sus manos la responsabilidad de dar al pueblo unos comicios que representen el verdadero sentir de las mayorías nacionales.
La jornada cumplida por el Tribunal Electoral en las elecciones de 1999 fue muy llena de responsabilidad, de civismo y de vocación democrática, al punto de que la ciudadanía la consideró como ejemplar. Es esa misma posición la que el pueblo panameño espera de los actuales magistrados Eduardo Valdés Escoffery, Erasmo Pinilla y Denis Allen frente a la celebración de las próximas elecciones.
Lograr un ambiente de democracia y libertad, actuar con gran espíritu de ecuanimidad y honradez y estar libres de intereses partidistas y personales a fin de llevar adelante el importante papel que cumple el Tribunal Electoral para el fortalecimiento de la democracia y las libertades ciudadanas. Deben realizar un trabajo de equipo y de compromiso con los principios democráticos, de libertad y de defensa a la voluntad popular para contrarrestar cualquier temor de que intereses políticos partidistas estén dañando la imagen del TE, cuando es más urgente una organización electoral, en donde sólo haya la consigna de la honradez y de la imparcialidad que propicien unas elecciones ejemplares como en el año 1994 y 1999.
La posición del TE debe ser firme frente a los embates de la politiquería y de las ambiciones de partidos, porque su importancia en la vida de la nación, así lo demanda. Estamos seguros de que una gestión así conformada y ejecutada, ha de contar con el respaldo total de la ciudadanía que aspira vivir en democracia y que exige de sus más altos funcionarios, cumplimiento de sus deberes, con conciencia de sus responsabilidades ciudadanas.
Solamente a Dios le podemos creer todo y a nadie más. Todos los demás somos simples seres humanos hechos de barro, débiles, mentirosos, cuentistas e incumplidos. Jesucristo es maravilloso, Señor y Rey. Él vive, es el Señor de Señores y está presente en su vida. Él derramó Su sangre en la cruz por usted, para salvarla del pecado y la muerte eterna. Hoy Él quiere abrir su corazón para romper sus cadenas. Abra su corazón y acoja al Señor en su vida, porque con El, usted será...¡Invencible!