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¿Qué ha sucedido en México?


No se necesita ser analista profesional para escribir estas líneas elementales sobre las elecciones en México del domingo pasado.Lo sucedido no fue una sorpresa, en parte. Desde hace varios años, los partidos de oposición venían minando la fortaleza del PRI, la cual, además, se desgastaba sola por abuso del tiempo. Setenta años es demasiado para que un solo partido gobernara arbitrariamente un país. Prevalecían los dedazos y los fraudes, hasta que el pueblo se cansó y, ayudado por un presidente que vio el cambio beneficioso al país como factor preponderante, dieron al traste con esa situación que mantenía a México en el contexto de las dictaduras de América.
Tampoco quisieron los mexicanos a una izquierda revolucionaria y, tal vez, violenta que ha causado luto y dolor en ese país. Eligieron a quien ya tiene experiencia con manejo positivo de gobierno y a una ideología diferente, que piensan que puede hacer una buena transición a la democracia. Recordemos que una simple elección de gobierno no significa democracia; ésta debe entrar en la mente de los pueblos para ejercerla como creo que lo harán los mexicanos.
Me llamó la atención la madurez con que todos los candidatos y el presidente Zedillo aceptaron, unos la derrota y otros el triunfo. Cómo hubo un respeto a la autoridad electoral y cómo, sin gritos ni aspavientos, dijeron las palabras más centradas que pudimos escuchar.
Es posible que el PRI no esté muy satisfecho con Zedillo. Pero, eso era lo que esperaba el pueblo mexicano de un gobernante, que lo hiciera algún día como lo hizo Gorbachev en Rusia. El PRI ha recibido un gran golpe y están llegando renuncias masivas. Sin embargo, es un partido bien organizado y que luchará por volver al poder. Esperamos que, cuando esto suceda sea un partido diferente y nuevo. Dependerá también del gobierno que haga Fox.
Hace unos días escuché a un mexicano decir que, por fin tendrían el bipartidismo y no el gobierno de uno solo. Digo yo que después de un tiempo tendrán que buscar una tercera fuerza porque, repito, el bipartidismo, por lo menos en Panamá, es perjudicial y discriminatorio. Claro que a ellos les falta tiempo; por ahora están contentos con sus dos fuerzas que se equilibran y que acaba con el dominio de un partido al que tenían que pertenecer casi todos.
Aún recuerdo cuando nuestro PRD estaba en grandes amores con el PRI y, por poco nos lo instituyen igual. La influencia de aquel era grande y, gracias a la liberación de 1989 y a las locuras que hicieron los militares en los últimos años, se desarticuló el monopartidismo.
Ahora entra México, como ya dije, en su período de transición. El futuro presidente necesita mucho equilibrio, inteligencia, conocimiento político, desprendimiento y tolerancia para enrumbar al país hacia la democracia firme. Por la madurez que han demostrado, me parece que esa democracia se fortalecerá pronto y ojalá no sea endeble por muchos años. Acostumbrarse a ella cuesta tiempo y voluntad; vivir en ella necesita del consenso de todos los ciudadanos que deben dejar atrás los vicios de la dictadura, pero con madurez, como ya expresé.
La influencia de lo sucedido en México se esparcirá por toda América y que sepan los políticos que pretendan ser dictadores, que todo se acaba, se renueva y cambia.
Que Dios guíe a los mexicanos y, especialmente a sus gobernantes por el camino correcto.

101 años de Panamá América

 
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