Qué hacer para salvar la tierra
El cambio continuo es el mecanismo por el cual la naturaleza, como sistema viviente, mantiene su vitalidad. Recordarlo es importante al determinar qué iniciativas conservacionistas son más urgentes hoy día. Nuestras prioridades deben enfocar dos áreas. La primera, la forma de contaminación que enfrentan los organismos vivientes. La segunda, la conservación de la diversidad ecológica, ya que la extinción es un mecanismo ambiental irreversible.
La mayor amenaza ambiental es la contaminación del aire. Una vez los químicos se liberan en el aire, pueden viajar a cualquier sitio y no hay manera práctica de detenerlos o tratarlos. No tenemos más alternativa que respirar, exponiéndonos -según las estadísticas- a los contaminantes. Por ende, el control del "smog" de autos y camiones, los gases tóxicos de las fábricas, y otras formas de contaminación en el aire deben ser una prioridad para las próximas décadas.
Dos formas de contaminación del aire relacionadas -la liberación de CFC (carbonos de clorofluoruro) y los gases que producen el efecto de invernadero- se equiparan como prioridad mundial. Los CFC causan la disminución de la capa de ozono de la estratosfera y los gases que producen el efecto de invernadero pueden estar disparando un cambio en el clima del globo, afectando hasta nuestras fuentes de agua y electricidad por el aumento o disminución en la lluvia.
La disminución del ozono y el cambio de clima son preocupaciones serias, ya que una vez en etapa avanzada, no habrá manera eficiente de invertir sus efectos. Controlar la contaminación del aire, los CFC y los gases de invernadero, son todos los objetivos posibles para requerir gastos y sacrificios. Salvaguardar la diversidad biológica general- esa multitud de especies y de medios en que viven- es por muchas razones el desafío más angustioso.
Consideran algunos especialistas que la única manera segura para salvar la biosfera en general, es detener el desarrollo dramáticamente. Esto es muy controversial desde el punto de vista económico, no sólo en países desarrollados sino también en los del tercer mundo donde los pobres destruyen el hábitat y las especies en él, sin la idea de destrucción, sino en un intento desesperado por sobrevivir.
¿Por qué la diversidad biológica es tan importante? Viendo las cosas a gran escala, no hay una criatura en particular (incluyéndonos nosotros) que signifique mucho. Si la ardilla roja, el búho manchado o nutria marina se extinguen hoy día, la biosfera se mantiene perfectamente.
Pero, aunque especies individuales no importan, especies en general importan muchísimo. Una ecología rica y diversa siempre será capaz de soportar cualquier nueva enfermedad, clima, o desastre natural que sobrevenga. Pero, si por el contrario, la actividad humana pone en peligro una porción importante de la diversidad en la tierra, esto puede cambiar. Y aunque nosotros los humanos deseamos pensar que nuestras máquinas siempre podrán salvarnos, es realmente por nuestro propio interés que el resto de la tierra continúe prosperando rica y abundantemente. ¿Será siempre la tecnología el enemigo del resto del mundo viviente?.
Hoy día, la noción de una tecnología benigna puede parecer inconcebible. Pero es que olvidamos la permanente historia del cambio. Supongamos que el reciclaje se acelere y que los productos consumibles se tornen realmente "verdes"; la "crisis de basura" podría desaparecer. Supongamos que desarrollemos técnicas "ecológicamente saludables" y de bajo costo para el agricultor, podríamos controlar la deforestación.
Supongamos que la humanidad cambie el uso de combustibles orgánicos y el uranio por formas inofensivas de energía, como vehículos impulsados por hidrógenos que no liberan contaminación, y energía solar recogida del espacio que suministra electricidad limpia con cero consumo de recursos. Entonces nuestros tatara-tatara nietos podrán considerar nuestros problemas de la época del petróleo nada más que como una curiosidad parecida a la de la época de bronce.
* Investigación realizada en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
La mayor amenaza ambiental es la contaminación del aire. Una vez los químicos se liberan en el aire, pueden viajar a cualquier sitio y no hay manera práctica de detenerlos o tratarlos. No tenemos más alternativa que respirar, exponiéndonos -según las estadísticas- a los contaminantes. Por ende, el control del "smog" de autos y camiones, los gases tóxicos de las fábricas, y otras formas de contaminación en el aire deben ser una prioridad para las próximas décadas.
Dos formas de contaminación del aire relacionadas -la liberación de CFC (carbonos de clorofluoruro) y los gases que producen el efecto de invernadero- se equiparan como prioridad mundial. Los CFC causan la disminución de la capa de ozono de la estratosfera y los gases que producen el efecto de invernadero pueden estar disparando un cambio en el clima del globo, afectando hasta nuestras fuentes de agua y electricidad por el aumento o disminución en la lluvia.
La disminución del ozono y el cambio de clima son preocupaciones serias, ya que una vez en etapa avanzada, no habrá manera eficiente de invertir sus efectos. Controlar la contaminación del aire, los CFC y los gases de invernadero, son todos los objetivos posibles para requerir gastos y sacrificios. Salvaguardar la diversidad biológica general- esa multitud de especies y de medios en que viven- es por muchas razones el desafío más angustioso.
Consideran algunos especialistas que la única manera segura para salvar la biosfera en general, es detener el desarrollo dramáticamente. Esto es muy controversial desde el punto de vista económico, no sólo en países desarrollados sino también en los del tercer mundo donde los pobres destruyen el hábitat y las especies en él, sin la idea de destrucción, sino en un intento desesperado por sobrevivir.
¿Por qué la diversidad biológica es tan importante? Viendo las cosas a gran escala, no hay una criatura en particular (incluyéndonos nosotros) que signifique mucho. Si la ardilla roja, el búho manchado o nutria marina se extinguen hoy día, la biosfera se mantiene perfectamente.
Pero, aunque especies individuales no importan, especies en general importan muchísimo. Una ecología rica y diversa siempre será capaz de soportar cualquier nueva enfermedad, clima, o desastre natural que sobrevenga. Pero, si por el contrario, la actividad humana pone en peligro una porción importante de la diversidad en la tierra, esto puede cambiar. Y aunque nosotros los humanos deseamos pensar que nuestras máquinas siempre podrán salvarnos, es realmente por nuestro propio interés que el resto de la tierra continúe prosperando rica y abundantemente. ¿Será siempre la tecnología el enemigo del resto del mundo viviente?.
Hoy día, la noción de una tecnología benigna puede parecer inconcebible. Pero es que olvidamos la permanente historia del cambio. Supongamos que el reciclaje se acelere y que los productos consumibles se tornen realmente "verdes"; la "crisis de basura" podría desaparecer. Supongamos que desarrollemos técnicas "ecológicamente saludables" y de bajo costo para el agricultor, podríamos controlar la deforestación.
Supongamos que la humanidad cambie el uso de combustibles orgánicos y el uranio por formas inofensivas de energía, como vehículos impulsados por hidrógenos que no liberan contaminación, y energía solar recogida del espacio que suministra electricidad limpia con cero consumo de recursos. Entonces nuestros tatara-tatara nietos podrán considerar nuestros problemas de la época del petróleo nada más que como una curiosidad parecida a la de la época de bronce.
* Investigación realizada en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.