¿Qué hay detrás de la presidencia de la Asamblea?
La elección del próximo presidente de la Asamblea Legislativa ha provocado la suspicacia de los panameños que se preguntan: "¿qué hay detrás de ese puesto?". Son muchos los que lo codician y los apetitos personales desenfrenados llegan a estar por encima de acuerdos y compromisos políticos y hasta de la lealtad partidista.
Esas aspiraciones son, exclusivamente, de índole personal, pues hasta ahora quienes aspiran a él no han demostrado otra cosa. No se han elaborado, salvo una que otra excepción, planes y proyectos administrativos tendientes a mejorar la imagen tan deteriorada de la Asamblea Legislativa.
El llegar a ocupar el puesto de Presidente de la Asamblea Legislativa se ha convertido en una pugna entre individuos y no de posiciones frente a los problemas muy serios que tiene la Asamblea. La maledicencia, muy común entre nosotros, lleva a pensar: ¿qué "negocio" hay detrás de todo esto?. ¿Qué busca una persona que se enfrenta a su partido para lograr llegar a la Presidencia de la Asamblea?. ¿Qué premio espera recibir ese individuo que no le importa lo que tenga que hacer con tal de lograr su objetivo?.
Lo peor de todo es que esos legisladores con aspiraciones desmedidas no se dan cuenta de que al pueblo panameño ni le va ni le viene quién sea el que ocupe el puesto, pues sus problemas no los resuelven si la presidencia de la Asamblea lo ocupa fulano o sultano. Esta pugna bochornosa por el "botín" que se viene dando, del que quieren apoderarse algunos, no beneficia a ninguno, nadie saldrá ganando. Todos pierden y se le estará haciendo un daño muy grande a toda la clase política, en especial a sus dirigentes. Unos se afectan porque su liderazgo se lesiona, y otros porque demuestran carecer de visión y de principios sólidos.
Este desprestigio en que ha caído la Asamblea Legislativa, y del cual son responsables los propios legisladores, va a llevar a la ciudadanía de exigir, en su momento, cambios radicales en la estructura de la Asamblea y en sus funciones. Están -esos legisladores- provocando reformas constitucionales que le pongan freno al abuso que vienen cometiendo. No hay confianza en que ellos, aunque en el seno de la Asamblea existen personas serias y muy honorables, pero lamentablemente son los menores, puedan modificar el reglamento interno, eliminar las prebendas excesivas que tienen y se dediquen exclusivamente a hacer leyes de beneficio colectivo para lo cual fueron electos. Esas partidas circuitales que han corrompido y distorsionado la acción legislativa será, sin la menor duda, eliminada, posiblemente no ahora, pero sí en las próximas elecciones. Los futuros aspirantes a legisladores que no se comprometan a luchar por su eliminación, recibirán el repudio de los electores. De esto no hay la menor duda.
Las inversiones circuitales no son responsabilidad de los legisladores. Son otros organismos del Estado los que tienen la responsabilidad de llevarle solución a los sectores marginados.
Esta Asamblea, si no da un cambio, estará cavando su propia sepultura y quien la enterrará será la ira de un pueblo que va llegando al límite de su paciencia.
El día que se divulgue en detalle los gastos excesivos en que incurren y se den los nombres propios de quienes cometen esos abusos ocasionará un gran revuelo, cuyos efectos son muy perjudiciales para la estabilidad institucional de ese órgano del Estado.
Esas aspiraciones son, exclusivamente, de índole personal, pues hasta ahora quienes aspiran a él no han demostrado otra cosa. No se han elaborado, salvo una que otra excepción, planes y proyectos administrativos tendientes a mejorar la imagen tan deteriorada de la Asamblea Legislativa.
El llegar a ocupar el puesto de Presidente de la Asamblea Legislativa se ha convertido en una pugna entre individuos y no de posiciones frente a los problemas muy serios que tiene la Asamblea. La maledicencia, muy común entre nosotros, lleva a pensar: ¿qué "negocio" hay detrás de todo esto?. ¿Qué busca una persona que se enfrenta a su partido para lograr llegar a la Presidencia de la Asamblea?. ¿Qué premio espera recibir ese individuo que no le importa lo que tenga que hacer con tal de lograr su objetivo?.
Lo peor de todo es que esos legisladores con aspiraciones desmedidas no se dan cuenta de que al pueblo panameño ni le va ni le viene quién sea el que ocupe el puesto, pues sus problemas no los resuelven si la presidencia de la Asamblea lo ocupa fulano o sultano. Esta pugna bochornosa por el "botín" que se viene dando, del que quieren apoderarse algunos, no beneficia a ninguno, nadie saldrá ganando. Todos pierden y se le estará haciendo un daño muy grande a toda la clase política, en especial a sus dirigentes. Unos se afectan porque su liderazgo se lesiona, y otros porque demuestran carecer de visión y de principios sólidos.
Este desprestigio en que ha caído la Asamblea Legislativa, y del cual son responsables los propios legisladores, va a llevar a la ciudadanía de exigir, en su momento, cambios radicales en la estructura de la Asamblea y en sus funciones. Están -esos legisladores- provocando reformas constitucionales que le pongan freno al abuso que vienen cometiendo. No hay confianza en que ellos, aunque en el seno de la Asamblea existen personas serias y muy honorables, pero lamentablemente son los menores, puedan modificar el reglamento interno, eliminar las prebendas excesivas que tienen y se dediquen exclusivamente a hacer leyes de beneficio colectivo para lo cual fueron electos. Esas partidas circuitales que han corrompido y distorsionado la acción legislativa será, sin la menor duda, eliminada, posiblemente no ahora, pero sí en las próximas elecciones. Los futuros aspirantes a legisladores que no se comprometan a luchar por su eliminación, recibirán el repudio de los electores. De esto no hay la menor duda.
Las inversiones circuitales no son responsabilidad de los legisladores. Son otros organismos del Estado los que tienen la responsabilidad de llevarle solución a los sectores marginados.
Esta Asamblea, si no da un cambio, estará cavando su propia sepultura y quien la enterrará será la ira de un pueblo que va llegando al límite de su paciencia.
El día que se divulgue en detalle los gastos excesivos en que incurren y se den los nombres propios de quienes cometen esos abusos ocasionará un gran revuelo, cuyos efectos son muy perjudiciales para la estabilidad institucional de ese órgano del Estado.