¿Qué pasa en Panamá?
En Panamá están pasando muchas cosas buenas como la euforia al contar los días que faltan para la reversión del Canal; la inauguración del nuevo estadio nacional, inversión conjunta del gobierno y la empresa privada; la apertura de nuevos hospitales en el interior, aunque a uno le faltó un piso, y tranquilidad y paz después de un torneo electoral que tomó más de un año. Sin embargo, los acontecimientos desalentadores sextuplican los acontecimientos que he mencionado. Veamos.
Desde que se privatizó el IRHE, los apagones en Panamá son más frecuentes. Esto trae como consecuencia no sólo pérdida para los industriales y el comercio en general, sino para el público común y corriente. Se queman los artefactos eléctricos, hay que reprogramar los micro-ondas, se caen los sistemas computarizados, los acondicionadores de aire y los abanicos dejan de funcionar acentuando los calores de la época, pero aquí no ha pasado nada. Las distribuidoras siempre tienen excusas que parecen inverosímiles; desde que cayó un rayo a una sobrecarga en "x" lugar. Lo peor del caso es que todos los damnificados tienen que presentar factura de compra del artefacto dañado. Dios de todos, ¡en qué país vivimos!
Estos apagones no vienen solos, siempre los acompaña un corte, aún más pronunciado, del agua. ¡Pobre ama de casa! Ni soñar con lavar la ropa y a comer emparedados. No importa cuánto tiempo duremos sin luz y agua. Las facturas vienen puntualmente y aumentadas, sobre todo las del IDAAN porque cuando regresa el vital líquido, los medidores trabajan como locos por la presión, pero aquí no ha pasado nada.
En Panamá donde no hay puentes peatonales, tampoco hay líneas de seguridad para el transeúnte. Para el caso situémonos en la encrucijada que hay en El Dorado entre Manolo, Momy y la Iglesia Santísima Trinidad. Cuatro líneas de carro sin señal alguna. Ahí para cruzar de un lado a otro hay que encomendarse al ¡ngel de la Guarda y solicitar a los conductores que nos dejen pasar. Cuando se llega a la Galería Félix se respira hondo y se vota el aire porque al peatón lo esperan dos cruces cuyas líneas están casi borradas. Llegar al Rey, por el camino trazado es toda una odisea.
¿Qué pasa en Panamá? ¿Por qué las medicinas no sólo han aumentado de precio sino que están escasas? Recorrí 50 farmacias, grandes y chicas, buscando Rivotril y en todas nos dijeron que en la distribuidora se había agotado. Lo mismo pasó con el Bepsolil. ¿Acaso hay más enfermos? La canasta básica ha aumentado tanto que no nos estamos alimentando como debiéramos. Prefiero concluir que las distribuidoras son sumamente irresponsables, y pedirle al Señor que nos mantenga en buena salud.
Desde que se privatizó el IRHE, los apagones en Panamá son más frecuentes. Esto trae como consecuencia no sólo pérdida para los industriales y el comercio en general, sino para el público común y corriente. Se queman los artefactos eléctricos, hay que reprogramar los micro-ondas, se caen los sistemas computarizados, los acondicionadores de aire y los abanicos dejan de funcionar acentuando los calores de la época, pero aquí no ha pasado nada. Las distribuidoras siempre tienen excusas que parecen inverosímiles; desde que cayó un rayo a una sobrecarga en "x" lugar. Lo peor del caso es que todos los damnificados tienen que presentar factura de compra del artefacto dañado. Dios de todos, ¡en qué país vivimos!
Estos apagones no vienen solos, siempre los acompaña un corte, aún más pronunciado, del agua. ¡Pobre ama de casa! Ni soñar con lavar la ropa y a comer emparedados. No importa cuánto tiempo duremos sin luz y agua. Las facturas vienen puntualmente y aumentadas, sobre todo las del IDAAN porque cuando regresa el vital líquido, los medidores trabajan como locos por la presión, pero aquí no ha pasado nada.
En Panamá donde no hay puentes peatonales, tampoco hay líneas de seguridad para el transeúnte. Para el caso situémonos en la encrucijada que hay en El Dorado entre Manolo, Momy y la Iglesia Santísima Trinidad. Cuatro líneas de carro sin señal alguna. Ahí para cruzar de un lado a otro hay que encomendarse al ¡ngel de la Guarda y solicitar a los conductores que nos dejen pasar. Cuando se llega a la Galería Félix se respira hondo y se vota el aire porque al peatón lo esperan dos cruces cuyas líneas están casi borradas. Llegar al Rey, por el camino trazado es toda una odisea.
¿Qué pasa en Panamá? ¿Por qué las medicinas no sólo han aumentado de precio sino que están escasas? Recorrí 50 farmacias, grandes y chicas, buscando Rivotril y en todas nos dijeron que en la distribuidora se había agotado. Lo mismo pasó con el Bepsolil. ¿Acaso hay más enfermos? La canasta básica ha aumentado tanto que no nos estamos alimentando como debiéramos. Prefiero concluir que las distribuidoras son sumamente irresponsables, y pedirle al Señor que nos mantenga en buena salud.